Volteé a la cama a lado mía, Ronnie estaba sentada en su cama con su mano en la cara —Siento que la cabeza me va a explotar— Me dijo parándose de la cama.
— ¿Cómo lograste cambiarte de ropa anoche? — Devolví quitándome las cobijas de encima, vi como la rubia se miró a sí misma de arriba a bajo.
—No sé...que miedo— Balbuceó, sonreí y salí de la habitación.
—¡Si quieren verme viva el resto del día necesito un café!— Grite desesperada.
Verónica atrás mío, comenzó a hablar —¡¡Maddy, ocupamos cafeína!!
—En eso estoy, esperen chicas— Madison no estaba nada bien en la cocina, pero logro terminar de hacer el café y el té de Eli, ya que ella por alguna razón detestaba el café. Pero al fin llenó las tres tazas de café, y las dejó en el comedor, yo solo me sentí aliviada de por fin consumir mi dosis de cafeína.
Al primer trago que probé no pude evitar hacer una mueca y regresar el contenido a la taza, volteé a ver a Verónica que igual tenía la misma cara de asco.
—¡MADISON! ¿Qué mierda le pusiste? — Gritó Ronnie asqueada.
— ¿De casualidad no le echaste sal verdad? Esto sabe peor que los desayunos de Ronnie— Pregunté con una cara de horror.
—Que dicen, ¿Cómo mierda le pondría sal? Ya están alucinado— Maddy alegó, tomó mi taza y le dio un trago, pero no dudo en escupirla rápidamente — ¡Demonios! ¿Cómo mierda llego ahí sal?
—Tú debes de saber, Madison Harper— Le reprochó Ronnie.
—Genial Maddy, ya no queda más café y le echaste sal a las últimas tazas, justo cuando más lo necesitamos— Alegué molesta, realmente me faltaba un café. Perdón, pero tengo una obsesión.
—Despierten a Elizabeth, vamos a por un café, yo invito— dijo Maddy fastidiada.
***
Decidimos ir al centro comercial, había un local con un café muy bueno, así que aprovechamos para poder desayunar, todas ibamos algo desarregladas, al menos a nuestro parecer, cosa que no es común en nosotras, pero la resaca era un obstaculo para ello, así que llevaba una sudadera gigante y un short deportivo.
Mientras comía un sándwich las chicas hablaban de la fiesta, estaba un poco perdida pero la voz de Eli me hizo volver —Vaya pelea la de Richard y Charles.
El recuerdo golpeo mi memoria, puse mi cara en la mesa recordando el suceso despues de eso —Tranquila mujer, agradece que llegamos antes— bromeó Maddy.
—Si bueno... el alcohol actuo más rápido de lo que planeaba— dije dando un bocado a mi desayuno.
Habíamos ido por boletos de cine, la función comenzaba en una hora, así que paseamos por las tiendas por un rato, — ¡Esperen! ¡Esperen! ¿ese de ahí, no es William? — se inquieto Ronnie.
Al escuchar su nombre sentí un dolor en el estómago y lo busqué con la mirada discretamente —Mierda si es él— musité al ver su cabello castaño, tomé de los brazos a las chicas y las metí a una tienda.
Ya llevabamos un rato en la misma tienda tratando de evitar al chico, lo cual estaba siendo desesperante así que decidimos salir, pero para mi suerte, coche contra un chico particularmente conocido, William, mi peor pesadilla comenzó, se me cayeron todas las bolsas de ropa nueva, comencé a sentirme muy nerviosa y me arrodillé para recoger las bolsas y solo sentí como empecé a ponerme roja. Y entonces habló —Discúlpame soy un idiota no te vi ¿estás bien? — Habló William extendiéndome su mano para pararme, la cual rechacé y me levanté acomodando mi cabello.
—Scarlett...wow...no te reconocí, lo siento— ya lo había superado, pero al verlo, recordé lo que sentí por muchos meses cuando se fue sin despedirse, eso fue hace casi tres años, pero comencé a sentirme molesta, me había dejado, y en una maldita llamada.
Tenía su mirada clavada en mí, pero me gire cuando escuché el grito de Maddy, estaba emociona de ver a Luke y corrió para abrazarlo, Madison solía ser una persona no muy cariñosa, pero vamos, con el hermanastro de William era todo lo contrario, ya que ellos fueron más que amigos por mucho tiempo, al menos ellos terminaron bien, no como yo y su maldito hermano.
Salí de la tienda ignorando el hecho de que ni siquiera cruce palabra con mi ex, el cual no veo hace años, fui a una tienda de dulces que amaba pero mientras ponía varias bolsas de tiras de colores en el mostrador sentí que alguien jalaba de mi brazo
—¿Puede venir Luke al cine con nosotras? — me preguntó Maddy inocentemente.
No lo pensé mucho —Por mí está bien.
—Pero vendría...— masculló Maddy señalando con su cabeza a William que estaba con su hermano afuera de la tienda de dulces.
Lo miré por un segundo, era un idiota, pero ya no tenía sentimientos por él. Creo, no, no los tengo maldita sea.
Suspiré antes de dirigirle la mirada a la niña frente mío —Me da igual— mentí a Maddy fingiendo una sonrisa.
Sentí su sonrisa de alegría sobre mí, me abrazó y se alejó en busca de Luke.
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