Evie entró caminando a la cocina, su mirada era como un escáner, nada se le iba, alguna puerta tenía que estar abierta, y justamente, esa era la de la enorme pieza donde estaban las camas y las cosas de las mascotas, entró buscando su primer objetivo, Rambo, la cruza de Golden retriever con poodle miraba a la niña contento, moviendo la cola, Evie lo abrazó y luego sacó las pinturas de su ropa, abrió el primero y recordando como es que su madre se pinta los labios ella intentó pintar al perro, pero casi no se podía ver la pintura en su pelaje color café, lo dejó para tomar a Chauncey, el peludo pomeranian y mitad husky le lamió la cara, ella rio y luego le pintó la cara de color rojo.
Se aplaudió por su gran trabajo, su misión era colorear a todos, Benjamin estaba acostado en su cama y Olivia de igual modo, tomó primero al gato macho y le pintó las patas, luego a la gatita color blanco, que la miraba extrañada acerca de lo que estaba haciendo la rubia miniatura, Olivia tenía el pelaje perfecto para que el color rojo de los labiales de su madre humana se vieran, era un lienso ideal para Evie, ella apenas ha estado dibujando garabatos algunas veces con las hojas de papel que le daba su padre, tenía que ser lo mismo ahí, la gata se echó sin importarle lo que la niña le hacía, ronroneaba cómoda.
Después de que hizo todo eso, en menos de diez minutos, le faltaba alguien y esa, era Meredith, ¿Dónde estaba?, ¿Por qué siempre se escondía de ellos?, casi nunca aparecía y si lo hacía, solo se dirigía a los adultos en cuestión, Travis y Taylor, Meredith Gray no estaba ahí, Evie salió caminando pronto del sitio, empujando una silla del desayunador, cuando hizo eso, Taylor la atrapó.
—Hey, ¿Qué se supone que haces Evie Kelce? — la cargó. —Tan solo te dejo unos minutos y quieres poner en riesgo tu vida—
Evie se molestó porque la atrapó, pero todavía debía encontrar a Meredith y no se iba a dar por vencida.
Volvieron a la sala. —Lo siento, Carol, mi hija necesita supervisión 24/7—
—Puedo entender— rio. —Esa pequeña que se parece a su padre debe ser la personita más curiosa que conozco—
—No has visto nada— Taylor rio.
En el aeropuerto, Jason era captado por algunas personas que siempre tomaban fotos en el lugar, Kansas se había puesto totalmente en el mapa desde que Taylor reside ahí.
—¡Hey! — Jason corrió a abrazar a su hermano menor.
—¡Hola! —
Charles estaba con una chamarra de capucha, así no se vería mucho y él solo, tenía la cara escondida en los brazos de su papá, no le gustaba que la gente lo mirara, en general.
—¡Charlie!, ¿Cómo estás? — le despeinó el cabello.
El pequeño sonrió.
—Vamos al auto—
Los hermanos y el bebé entraron al medio de transporte.
—¿Qué dice Kylie de tu visita fugaz? — Travis le preguntó conduciendo.
—Qué no haga nada estúpido, esas fueron sus palabras— dijo riendo.
—¿Por qué lo dirá? — dijo bromeando.
—¿Sabes de que tengo ganas ahora?, de un enorme helado, podríamos pasar por uno a esa heladería genial que tanto me gusta—
—¡Vamos! — Travis rio y giró en la autopista para volver al centro de la ciudad.
Llegando a la heladería, Jason bajaría por los helados, todo para proteger la cara de su sobrino, a Taylor no le agradaba demasiado que los fotografiaran, podía entenderlo, el enorme peso de la fama de la rubia podía ser a veces estresante, no iba a contradecirla, él si estaba acostumbrado a que sus hijas salieran en redes sociales, además que no era común que las persiguieran como a Travis y su esposa, eligió el helado para todos y volvió al auto.
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Eres mi juego final
FanfictionTaylor y Travis, después de un año de relación, se han convertido en padres de sus mellizos Evie y Charles, encontrándose con nuevos retos ante una paternidad bastante sorpresiva pero muy deseada, ¿Qué es lo que le depara a la famosa cantante y el j...