Pasaron 6 lunas. Pequeña Dálmata, Pequeño Azabache y Pequeño Zanete esa misma noche, donde la Luna iba a posarse en lo más alto del Manto de Plata, iban a ser reconocidos como aprendices del Clan del Río. También, el día anterior, Estrella Lluviosa había nombrado guerreros a Zarpa de Tejón, un gato de un manto negro y blanco, y Sereque, un macho de color marrón oscuro y de patas negras. Sus nombres fueron reemplazados por Pelaje de Tejón y Corazón de Sereque.
Pequeña Dálmata vio aquella escena y se imaginaba ella estando en sus lugares, en plena ceremonia. Cada vez que pensaba en eso le generaba unos cosquilleos en las patas y una increíble esperanza.
Ahora iba a obtener una ceremonia de un principiante, que no era la gran cosa, pero un gran y fundamental paso para ser una guerrera.
-Pequeña Dálmata... ¡Despiértate, dormilona!
-¿E...Eh? - tartamudeó, medio despierta y medio dormida. -¿Qué quieres, Pequeño Azabache?
Pequeño Azabache estaba sentado en frente de Pequeña Dálmata y Pequeño Zanete estaba acicalándose. Por alguna razón, su madre no estaba entre ellos.
-Pequeño Zanete y yo convecimos a mamá para ir a jugar afuera a solas - explicó.
-¿En serio? ¡Pues vamos!
Los 3 jóvenes salieron de la maternidad rápidamente y se encaminaron al claro del campamento. Cuando estaban llegando, Pequeña Dálmata no se había percatado que un gato estaba allí, asi que chocó torpemente contra éste.
-¡Uh! - exclamó Pequeña Dálmata. -O...Oh, lo lamento - se disculpó, cabizbaja de la vergüenza.
-¡Pequeña Dálmata! ¿Qué haces por aquí?- maulló el gato, pero su voz era muy familiar. ¡Era Patas Plateadas!
-¡Hermano mayor! - chilló la gatita atigrada, elevando su mirada. -Es que Pequeño Zanete y Pequeño Azabache lograron convencer a mamá de ir a jugar a solas.
-¡Estupendo! Pero antes, Pequeña Dálmata, ¿puedo hablar contigo? - inquirió Patas Plateadas, de repente un poco inquieto.
-¡Claro que sí, hermanito mayor! - aceptó.
Ambos se fueron algo lejos de donde estaban y se escondieron detrás de un arbusto. Pequeña Dálmata estaba muy confusa. ¿Por qué Patas Plateadas quería hablar con ella a escondidas?
El macho se sentó y la cachorra se acurrucó entre su pelaje, aguzando su oído, lista para lo que Patas Plateadas quería decirle.
-Seré directo, Pequeña Dálmata... Y quiero que me digas absolutamente todo con honestidad - añadió el guerrero.
-¡Sí, te lo prometo! - juró la contraria.
Patas Plateadas no dijo nada por unos segundos, hasta que por fin comenzó:
-¿Recuerdas a Cola de Ébano?
A Pequeña Dálmata se le hizo un nudo en la garganta cuando su hermano nombró a Cola de Ébano. Jamás se había olvidado de él y de su agresión contra ella. Desde ese encuentro con aquel gato, ella no le había dirigido la palabra, ni él a ella.
-Sí...
-...Y su encuentro, ¿verdad? - se adelantó Patas Plateadas.
La hembra asintió lentamente.
-Mira, hermanita - murmuró el gato y dejó escapar un suspiro. -En nombre de mi hermano, quiero disculparme, me disculpo realmente. Cola de Ébano estaba confundido y en momentos difíciles... Si, momentos difíciles. Cola de Ébano no te odia, a él le agradas, y ese intento de ataque no fue a propósito. Pero... - Enmudeció.
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Los Gatos Guerreros: Infancia Arruinada (PAUSADO)
FantasyTodo estaba en calma en el Clan del Río. Habían pasado lunas sin ningún combate con otro clan. Sin embargo, la paz no duraría para siempre... Pequeña Dálmata, una pequeña cachorra, tenía un sueño: Ser una noble y respetada líder que marcaría la hist...