Zarpa de Dálmata corría de un lado a otro. No comprendía lo que estaba sucediendo. El día anterior, luego de su ceremonia de nombramiento, se había dispuesto a dormirse para prepararse su primera sesión de entrenamiento. Pero ahora estaba completamente pérdida en un ambiente literalmente negro; lo peor de todo es que no recordaba nada. Su mente estaba vacía.
‐¡¿Hay alguien ahí?! - jadeó desesperadamente la gatita, deteniéndose.
No hubo ninguna señal.
-¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy aquí? -. Zarpa de Dálmata se quedó como piedra: Lo último que había "dicho" eran sus pensamientos. Cada cosa que ella trataba de pensar, se comentaba en voz alta simultáneamente.
-¡Por favor, alguien responda! - siguió suplicando Zarpa de Dálmata, con las pupilas dilatadas y su pelaje erizado.
Segundos después, apareció una figura alta, blanca y atigrada, que se acercaba poco a poco a la aprendiza. ¡Era ella misma! Pero esta "Zarpa de Dálmata" se la veía más madura, como si ya fuera una guerrera.
-¿¡Q...Qué!? ¡E...Eres como yo! - balbuceó la joven, mirando al ente con pavor.
El ser se agachó a la altura de Zarpa de Dálmata y empezó a susurrar palabras ininteligibles. La joven quería escapar, pero algo le evitaba trotar a toda prisa. Solo cerró sus ojos, llena de espanto.
Hasta que en un punto, Zarpa de Dálmata entendió el final de esa frase:
-Ojos azules temibles, ojos azules sin paz y sin piedad. A los ojos azules debes enfrentar.
El ente, al haber acabado, se esfumó. Lo que pudo sentir Zarpa de Dálmata cuando su copia desaparecía, era preocupación y angustia. Algo se acercaba, dentro de su clan o posiblemente en los otros tres clanes, pero definitivamente era algo negativo y... ¿en contra de ella?
-¡Excremento de zorro, deja de hacer tanto ruido!
Zarpa de Dálmata abrió los ojos de golpe, girando a su alrededor bruscamente... ¿Todo fue una mala pesadilla? Podía visualizar a sus dos hermanos bastante enfurecidos y a su guarida intacta. Acto seguido, Azabache le dio un golpe a la cara de la hembra.
-¡¿Oye, qué te pasa?! - bufó Zarpa de Dálmata, sintiendo un leve dolor.
-¡¿Qué te pasa a ti?! - bramó Zarpa de Zanete. -No has parado de chillar en toda la noche. ¡No hemos dormido casi nada por tu culpa!
-Es que... No sé como explicarlo, fue demasiado extraño. - Zarpa de Dálmata intentó justificarse, pero no lo logró.
-Hermana, simplemente guarda tus explicaciones - maulló de mala gana Azabache. -Solo no nos dejaste dormir, eso es todo. - El gatito bostezó. -Ahora vamos, que hoy es nuestro primer día de entrenamiento y no quiero dar una mala impresión - completó entre una pequeña sonrisa.
Los otros asintieron y se dispusieron a encontrarse con sus entrenadores en el claro principal, tal como había dicho Cola de Rosa a Zarpa de Dálmata.
Cuando atravesaron el liquen, los potentes rayos de la mañana apenas estaban ascendiendo. A lo lejos, Zarpa de Dálmata podía ver como el centro estaba repleto de gatos, sobretodo guerreros. Los nombrados yacían reunidos y, conforme pasaba el tiempo, algunos se largaban del campamento, encaminándose a un determinado sitio. Al dar unos pasos más, la atigrada distinguió a otra gata que parecía estar al mando de aquellos felinos. Era una robusta, dorada y atigrada hembra que poseía una característica seriedad y firmeza en ese momento. A veces, Zarpa de Dálmata la vislumbraba durante las convocaciones de Estrella Lluviosa y, según su madre, era la lugarteniente del clan. Su nombre era Rabo del Alba.
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Los Gatos Guerreros: Infancia Arruinada (PAUSADO)
FantasyTodo estaba en calma en el Clan del Río. Habían pasado lunas sin ningún combate con otro clan. Sin embargo, la paz no duraría para siempre... Pequeña Dálmata, una pequeña cachorra, tenía un sueño: Ser una noble y respetada líder que marcaría la hist...