❝Roseanne Park es una alfa, fuerte y segura, concurre una noche al burdel Petit Omega para culminar el día de su cumpleaños, casi obligada por la amiga de la vida, pero está segura de que es mala idea.
Lo que no sabe, es que conocerá a una omega de...
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Rosé dudó un instante qué hacer en ese momento. Había algo dentro suyo, algo fuerte y latente que rogaba por ir hasta donde estaba Jennie y aclarar todo, consolar a la pequeña omega y decirle que no era así. Que Seungwan no es su omega y que por favor la perdone, y ese algo era su propia alfa interna.
Pero desistió. Se ocuparía de eso después, ahora debía atender a la omega que estaba en su puerta, aguardando por ella.
Caminó hasta la puerta, y la vio allí parada. El olor a ¿celos y enojo? llegaba hasta ella. Se paró en la puerta de su penthouse, y la miró. Trato de ignorar ese sentimiento de enojo que estaba surgiendo ahí mismo.
ㅡ¿Wendy? ㅡPreguntó, conteniendo la molestia. ㅡ¿Necesitas algo? Nos vimos esta mañana ㅡle recordó. La omega bajó la cabeza e instintivamente mostró el cuello en señal de sumisión ante la alfa. ㅡArgh no hagas eso. No te haré daño.
ㅡ¿Ella, es tu... es tu omega? ㅡPreguntó, levantando la vista. ㅡLa chica es tu omega ㅡafirmó, sintiendo el aroma a enojo emanar de la alfa.
ㅡ¿A qué has venido? ㅡIgnoró lo que la chica dijo.
ㅡA traerte estos d-documentos ㅡseñaló una pequeña pila de papeles. ㅡNecesito tu firma.
Rosé agarró lo que la omega le tendió, se acercó hasta la mesa y buscó una lapicera para luego hacer un par de firmas. La alfa vio la duda en Seungwan de si debía entrar o no. No lo hizo, puesto que la mayor ya estaba frente suyo nuevamente pasándole los papeles.
Vio a la chica estirar, nada disimuladamente, el cuello para intentar ver algo u olfatear. El lugar estaba plagado del dulce y sabroso aroma a Jennie, hasta ella lo tenía pegado a su cuerpo gracias al tiempo que pasa junto a la menor. Seungwan frunció la nariz.
ㅡ¿Por qué le has dicho a Jennie que eres mi omega, Seungwan? ㅡpreguntó, cruzando los brazos, resignada.
ㅡ¿Ella es... ?
ㅡContesta, por favor ㅡhabló más alto, evitando usar su voz de alfa con ella. Nunca la usaba y aborrecía a quienes lo hacían porque un omega por naturaleza haría cualquier cosa que le diga usando ese tono de voz.
ㅡTu padre me lo dijo... me dijo... que ㅡle oyó tragar. ㅡQue yo sería tu omega, Rosé. Me puse celosa. Perdón ㅡmurmuró, apenada. Rosé cerró con fuerza los ojos, apretándose el puente de la nariz y soltando involuntariamente un pequeño gruñido de exasperación.
La culpa no era suya, sino de su padre.
ㅡEstá bien ㅡhabló, calmada. ㅡPero una cosa te debe quedar claro Seungwan, lo que te diga mi padre no es lo que yo haré. Por favor, necesito que devuelvas la tarjeta llave con la que entraste al ascensor. ㅡLa omega pareció confundida un momento, y después enojada lo sacó de su cartera, pasándola a la alfa.
Ahora que Jennie estaba allí, y no sabía por cuánto tiempo sería, no podía dejar que otra persona viniera sin permiso.
Seungwan asintió, acomodando los papeles en su brazo y dando la vuelta para ir hasta el ascensor. No dijo absolutamente nada, pero de algo estaba segura. Esto no iba a quedar así.