Capítulo 3 parte 2 "Otra vez"

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Para sorpresa de todos, el almuerzo comenzó bastante tranquilo entre Jacobo y Lucy, compartían una charla sobre temas variados y alguna que otra risa.

Avril Lavigne es mi artista favorita. - Le contaba Lucy, mientras comía un sándwich de queso. - Nunca fui muy fan de ese tipo de música. - Le dijo Jacobo, mientras tomaba un poco de su jugo.

De repente se escucho un fuerte sonido rezonar, Mireia había apoyado con fuerza su bandeja en la mesa.

¡Hola, hermanito! - Saludó. - ¿Te perdiste? - Preguntó. - ¿Vas a empezar? - Interrogó Jacobo. - No te preocupes, sería deprimente verte más solo que un perro. - Le dijo.

Jacobo rodó los ojos, intentando mantener la calma ante lo molesta que era su melliza.

¡Mireia, no seas así con tu hermano! - Regañó Lucy. - ¡Ugh, tú no lo conoces! - Se quejo la joven. - Tranquila, tú y yo tampoco nos conocemos. - Le dijo Jacobo, a lo que Mireia solo lo miro con odio.

...

Después de la escuela, Mireia se estaba peinando para ir a la casa de los gemelos Roses, mientras pensaba en las mil razones por las cuales pudo haber llorado de la nada en clases.

¿Mi, puedo pasar? - Preguntó Dany, detrás de la puerta de su habitación

La joven suspiró y dejó su cepillo sobre la cómoda y fue abrirle a la mujer.

¿Qué sucede, Dany? - Le preguntó. - Mi, me llamaron de la escuela y me dijeron que no te vieron bien. - Le dijo.

"Entrometidos." Pensó Mireia.

Dany, no me paso nada, empecé a llorar por que sí. - Le explicó. - Ay, mi pequeña, tienes mucha angustia acumulada. - Dany puso una mano en la mejilla de Mireia. - ¡No, no lo entiendes! - Exclamó. - Me salían lágrimas pero no sentía nada. - Le contó.

Dany la miro con tristeza en los ojos y Mireia supo en ese instante que no le creyó.

Mi, yo solo quiero que seas feliz y... - La tomó de las manos. - Quiero que me cuentes que te sucede, tal vez pueda hablar con tu padre para que acceda a que vayas a un psicólogo o algo así. - Propuso. - ¡Pero, Dany, en serio me salían lágrimas de la nada! - Le dijo Mireia.

Dany suspiró.

Eres igual de orgullosa que tu padre. - Le dijo. - ¡Ash, si no me crees vete! - Gritó, para de nuevo volver a cepillar su cabello.

Segundos después de haber gritado eso, Mireia repenso un poco sus palabras, giro su mirada de nuevo a Dany quien se encontraba con sus orejas bajas y el semblante caído.

L-Lo siento, Dany... - Se disculpó. - Te dire si algo malo está pasando. - Prometió. - ¿Un abrazo? - Pidió la nombrada.

Mireia se acercó y prodecieron a abrazarse, Dany acarició los dorados cabellos de la menor y la arrullo en sus brazos.

Eres la chica más linda, pero debes ser más amable ¿Sí? - Le dijo Dany. - Sí, Dany... - Le respondió Mireia.

...

Jacobo se encontraba cepillando sus dientes tranquilamente, hasta que su padre lo tomó desprevenido.

¡Hola, hijo! - Saludó él ex-bajista. - Papá... Hola. - Saludó Jacobo. - Perdóname por no estar para darte la bienvenida, estuve ocupado. - Comentó con un risita. - No te preocupes, papá. - Le dijo desviando la mirada. - Bueno, debo darle algo a tu hermana, después hablamos. - Se despidió Jake.

El hombre se fue y Jacobo se quedó mirando la mano donde sostenía su cepillo, pensando en sus padres, se conocieron en la universidad, Rowena Shelby, su madre, estudiaba arquitectura mientras que Jake Phantom estudiaba música, no tenía idea de como llegaron a enamorarse pero lo hicieron y de ese amor nacieron un millón de problemas, Jacobo fingía que no le dolía no tener a su padre cerca, fingía que no le dolía todo lo que le decia su hermana, fingía que no sentía envidia de quienes tenían una familia normal, fingía, fingía, fingía, era lo único que podía hacer.

A pasos adelantados salió del baño y se dirigió al patio de enfrente, de nuevo encontrandose con ese sombrío pueblo, pero entre la neblina se encontraba Jolene con una extraña jaula en sus manos.

¡Hola, Len! - Saludó.

La joven sonrió y se acercó hacia Jacobo.

¡Hola, Coby! - Saludó con esa tierna sonrisa que mostraba aquella separación en sus dientes. - ¡Mira! - Le mostró la jaula que llevaba en las manos.

Jacobo acercó su rostro a la jaula, había dos pequeños roedores dando vueltas, uno blanco y otro tenía una mancha negra sobre la espalda.

¿Qué son? - Preguntó. - Son mis jerbos, yo amo los roedores y adopte estos hace poco. - Le contó. - ¿Cuáles son sus nombres? - Hizo otra pregunta. - Joseph y Caesar, Joseph es el más caótico. - Le respondió.

Jacobo rió un poco y de nuevo observo a esos pequeños animales, Joseph, el de la mancha se encontraba tirándose encima de su pobre compañero.

Tienes unas mascotas muy divertidas y definitivamente mejores que una araña. - Dijo. - ¡Iugh! ¿Quién querría tener una araña? - Preguntó Jolene asqueada. - Aunque no lo creas conozco a alguien. - Le contó Jacobo riendo.

...

Tanto Jacobo como Jolene se quedaron charlando afuera al mismo tiempo que Mireia salía de su casa.

¡Hija, espera! - La llamo Jake. - ¿Papá? ¿Qué sucede? - Preguntó. - Aquí tienes. - El hombre le extendió un paquete de cigarrillos. - Ugh, ya te estabas tardando. - Dijo, para tomarlos de un manotazo. - Sí, de nad... - Jake freno sus palabras. - ¿Por qué estas llorando? - Interrogó.

Mireia toco sus mejillas, le estaba pasando de nuevo, de nuevo le brotaban lágrimas de la nada.

¡N-No puede ser! - Dijo para salir corriendo.

Se metió con rapidez en la casa y se dirigió a las escaleras, casi chocando con todo, iba un escalón más rápido que el anterior, como si tuviera miedo de que alguien la viera, como si hubiera alguien más en la casa.

Se miro al espejo y de nuevo intento refrenar las lágrimas, pero de nada valía "¿Qué acaso saldrán cada que quieran?" Pensó Mireia. Todo esto la confundía demasiado, de la nada tenía un problema con sus lagrimales ¿O qué le estaba pasando? Estaba enojada, los dos rubíes que tenía por ojos estaban incendiandose de la rabia.

¿Mireia estas bien? - Su papá llamó, del otro lado de la puerta del baño.

Y la verdad era que si seguia llorando de la nada las cosas no iban a estar bien.

Sí, papá, no te preocupes. - Le contestó.


El pueblo de los susurrosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora