Alcatraz Oscura le dio un vistazo a las heridas de Zarpa de Dálmata, con unas hierbas curativas a su lado. Parecía algo tenso.
-Esto se ve preocupante, ¿cómo pudiste llegar así? - interrogó el curandero, recogiendo una pequeña dosis de atanasia.
-Es que... -. Zarpa de Dálmata enmudeció, buscando un hecho falso, aunque quería ser honesta. -Fue un accidente.
Luego de aquel incidente, Zarpa de Dálmata fue con Cola de Rosa al río e hicieron como si nada hubiera pasado, como si todo lo anterior nunca hubiera existido. Esta vez la gatita atigrada no comentó mucho y al volver al campamento, su mentora la felicitó por su cambio. Estaba claro que Cola de Rosa salió victoriosa mientras que Zarpa de Dálmata estaba siendo aplastada por el peso de la amenaza. Ahora estaba en la guarida de Alcatraz Oscura, siendo atendida.
-¿Puedes describirme lo que ocurrió? - dijo entre dientes el gato negro, sosteniendo la atanasia.
La cachorrita observó al curandero de reojo, sin saber que decir. Estaba por empezar su relato cuando una gata irrumpió en el lugar, resoplando.
¡Era Nevasca Atigrada!
-¡Mi Pequeña Dálmata! Oh, por el Clan Estelar, ¡¿estás bien?!
-Errr... Nevasca...
-¡Por favor Alcatraz Oscura, dime qué le pasa a mi Pequeña Dálmata! -. La madre estaba por explotar del susto, acurrucándose entre su hija y dándole lametones, como si ella acababa de nacer.
-¡Mamá, yo estoy bien! - exclamó la gatita, haciendo señas al curandero para que la ayudara. Pero Alcatraz Oscura no podía hacer mucho: Él tenía en cuenta que persistir a Nevasca Atigrada era casi imposible.
-¿¡ Y qué significan todas esas cicatrices!? ¡No estás bien, querida! -. La hembra se volvió hacia el curandero y ladeó su cabeza, dándole el derecho a hablar sobre el caso.
-Mira Nevasca Atigrada, estás muy alterada. Zarpa de Dálmata solo tiene varias heridas profundas pero...
-¡Ay por el amor del Clan Estelar! ¡Mi hermosura está muy grave! - gimió Nevasca Atigrada, bajando las orejas.
-¡Mamá, deja a hablar a Alcatraz Oscura...! - masculló la aprendiza, entre risitas nerviosas.
Nevasca Atigrada se limitó a solo observar a Zarpa de Dálmata con una cara molesta, pero lo comprendió.
-Bueno, como decía - prosiguió el macho. -Zarpa de Dálmata solo presenta algunas lesiones graves, pero no es nada que no se pueda tratar. Se quedara aquí por un tiempo mientras toma algunas porciones de hierbas, eso es todo - indicó. -Ahora, Zarpa de Dálmata, come esto. - El gato dejó a las patas de Zarpa de Dálmata la atanasia: alrededor poseía unas hojas amarillas y tenía un fuerte y dulce aroma.
Zarpa de Dálmata olisqueó curiosamente la hierba hasta consumirla. Entonces, Nevasca Atigrada maulló:
-Alcatraz Oscura, ¿estás seguro de que sanará Zarpa de Dálmata?
-¿Dudando de un curandero, eh? - replicó irónicamente el dicho. -¡Claro que sí! Nevasca Atigrada, relájate. Tu cachorra estará bien conmigo - aseguró con una mirada confiante.
La guerrera no estaba muy convencida, pero al cabo dijo:
-Esta bien, confiaré en ti. ¡Pero si pasa algo yo seré la primera en saberlo! - reclamó la gata, ya incorporándose y en la salida de la guarida.
-Sí, sí, no te preocupes - maulló Alcatraz Oscura por encima del hombro.
-Adiós mi Pequeña Dálmata, espero que te recuperes rápido. Vendré todos los días a acompañarte.
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Los Gatos Guerreros: Infancia Arruinada (PAUSADO)
FantasyTodo estaba en calma en el Clan del Río. Habían pasado lunas sin ningún combate con otro clan. Sin embargo, la paz no duraría para siempre... Pequeña Dálmata, una pequeña cachorra, tenía un sueño: Ser una noble y respetada líder que marcaría la hist...