ADVERTENCIA: Contenido +18
—¿Sí? — Travis respondió inocentemente.
—¿Qué planeas? — la rubia reía al sentir las dos enormes manos de su esposo apretando sus pechos.
Él no pudo responder, porque su cara ya se encontraba en la espalda de su esposa, era conveniente que ella se encontrara acostada de lado, eso podía darle un punto de vista diferente, el camisón que la rubia tenía puesto le daba el espacio suficiente para que Travis se pudiera adentrar en él, besando su espalda en la oscuridad extra que le proporcionaba aquella prenda para dormir, las manos de Kelce ahora rodeaban el vientre de su esposa, él lo sabía, sabía que algo diferente hay en ella, no diría nada, no era el momento.
Taylor acariciaba los brazos de su esposo, sentía como su piel se erizaba cada que la barba de Travis le rozaba. —Trav, quítame el camisón— ella le pidió.
—Con gusto— rio saliendo del mismo, teniendo un deja vú de cuando hace unos años estuvo en esa misma habitación con ella, antes de enterarse que los mellizos vendrían al mundo, ¿Sería esta vez de nuevo el caso?, dejaría esas teorías para cuando volvieran a casa.
Le quitó el camisón, ayudándola a sentarse correctamente, acariciando sus hombros descubiertos por fin, siempre tenía un debate mental de cuál era su parte favorita de su esposa, peleando arduamente contra sus pechos y trasero, pero en lo que iba de los días pasados, sus hombros se estaban llevando la corona, besaba aquel lugar con precisión, con la mente centrada en dejarla marcada, no le importaba si ella se molestase luego al verse dichas huellas de pasión, la rubia rodeó con sus manos la espalda de Travis, quería sacarle también la ropa pero no podía, Kelce no le dejaba, estaba tan sensible en ese momento que no quería que parara de hacerla sentir así, últimamente habían estado teniendo relaciones sexuales en los lugares donde no creían que lo harían, la casa de su amiga era el lugar perfecto donde nadie los iba a interrumpir.
El calor corporal de la rubia en ese momento comenzaba a subir desesperadamente. —Trav— aprovechó el momento en el que se encontraba con la mente más clara para poder hablar, aunque no hacían falta las palabras.
La rubia en cuanto pudo, le quitó la camisa para dormir, dejando al descubierto su enorme pecho, Travis tenía vellos por todas partes, eso no le molestaba en absoluto, la verdad es que lo creía bastante atractivo así, y al mismo tiempo, creía que era como un oso de peluche gigante que podía abrazar siempre que quería, repasaba su mano por ese enorme abdomen, realizando movimientos circulares con sus pulgares, trasladando sus manos lentamente hasta la parte de su cintura, donde centró sus dedos en la desesperada tarea de quitarle la otra parte del pijama, la bajó pronto.
Kelce rio, sacándosela por él mismo luego de que su esposa tomara la iniciativa de quitarla, la dejó a un lado de la cama, quedando ambos en la única pieza de ropa interior que los cubría, él se le abalanzó de nuevo, centrando sus labios en su cuello, ¿Por qué siempre quería estar ahí?, no iba a dejar de lado tampoco el resto de su cuerpo, hizo un camino de besos bajando a sus pechos, quedándose en medio, besando insistentemente aquella zona, Taylor movía las piernas para que él notara lo que deseaba, él ya lo sabía, pero creía que era pronto llegar a ese punto, por lo que sonrió, no quería que su esposa se asustara por lo que iba a hacer, pero colocó momentáneamente su oreja en su vientre, con la idea más extraña en su cabeza de que algo pudiese encontrarse allí, él podía sentir algo, tal vez estaba enloqueciendo.
Afortunadamente Taylor no lo tomó mal, ella captó rápidamente la intención de su enorme hombre, le daba un poco de sentimiento, pero no le desagradaba tampoco, acarició su cabello, bajando sus dedos lentamente hasta la nuca de su esposo, Travis se descolocó ante eso, por lo que se levantó ligeramente para poder verla, la noche era clara, la luz de la luna y las estrellas por el clima tan cálido que presenciaron en esa fecha, les daba un poco de visibilidad en la habitación, ya que tenían la ventana abierta para que la frescura de la noche aligerara el ambiente de la pieza.
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Eres mi juego final
FanfictieTaylor y Travis, después de un año de relación, se han convertido en padres de sus mellizos Evie y Charles, encontrándose con nuevos retos ante una paternidad bastante sorpresiva pero muy deseada, ¿Qué es lo que le depara a la famosa cantante y el j...