Corazones en juego

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NARRADOR OMNICIENTE

Hoy el evento tenía un aire diferente. Joe estaba especialmente tenso, como si cada movimiento, cada palabra que decía, estuviera calculado. Se había puesto un traje blanco, con la esperanza de que, al menos en su apariencia, pudiera sentirse diferente. Pero en su interior, la incomodidad era palpable. Sara estaría allí, junto a Nick, y Joe no sabía cómo iba a lidiar con la situación.

Joe no había hablado con Sara desde que ella se fue con Nick. Había sido él quien la había traído al círculo, quien la había conocido primero, quien había estado allí para ella desde el principio. Ahora veía cómo Nick la tomaba de la mano, con una actitud que le resultaba difícil de digerir. La herida no había cicatrizado, y lo único que deseaba era que Sara no se hubiera enamorado de Nick, como le había prometido.

El evento comenzó como cualquier otro, con risas y saludos, pero la atmósfera a su alrededor se sentía pesada. La presencia de Nick y Sara juntos lo hacía aún más incómodo. Joe trató de sonreír, de fingir que todo estaba bien, pero la verdad era otra. Lo que más le dolía era que Sara, a pesar de todo lo que habían compartido, parecía haber elegido a Nick.

El momento en que Nick la presentó como su novia fue como un golpe directo al pecho de Joe. El orgullo de Nick al decir "mi novia" resonó en su mente, y lo único que pudo hacer fue apretar los puños, guardando el dolor dentro.

Sara, por su parte, sentía que todo lo que estaba pasando la superaba. Aunque estaba con Nick, no podía evitar que su mente vagara hacia Joe. El dolor en su corazón era difícil de ignorar, y había momentos en que su mirada se cruzaba con la de él, llena de preguntas sin respuestas.

El evento continuó, pero Joe no podía concentrarse. Cuando vio a Sara separándose momentáneamente de Nick, no lo dudó ni un segundo y fue tras ella.

—Sara, necesito hablar con vos —dijo Joe, su voz entrecortada por la desesperación.

Antes de que pudiera continuar, Nick los vio desde lejos y se acercó rápidamente, decidido a no permitir que Joe tuviera un momento a solas con Sara.

—Lo que tengas que decirle, se lo podés decir delante mío —dijo Nick, su tono cargado de irritación.

Sara, sintiendo la tensión en el aire, levantó una mano, calmando a Nick.

—Tranquilo, Nick. Puedo hablar sola con tu hermano —respondió con firmeza, intentando apaciguar la situación.

Nick, con una expresión de desconfianza, se alejó a regañadientes, y Sara finalmente se quedó a solas con Joe.

Joe la miró a los ojos, y su voz tembló con dolor.

—Me prometiste que no te enamorarías de él —dijo, cada palabra cargada de sufrimiento.

Sara bajó la mirada, culpable, como si las palabras de Joe fueran una pesada carga que no podía soportar.

—Joe, yo... no lo planeé. Simplemente pasó —respondió, con un suspiro que traía consigo una mezcla de culpa y tristeza.

Joe dio un paso hacia ella, buscando su mirada, pero también buscando respuestas que no sabía si realmente quería escuchar.

—¿No te enamoraste de mí, entonces? —preguntó, su voz quebrándose.

Sara sintió como si un nudo se formara en su estómago. No podía mentirle, pero tampoco quería herirlo más.

—Joe, no me hagas esto —murmuró, apartándose un poco, buscando una salida de esa conversación que la desgarraba.

Joe, sin embargo, no cedió. Levantó suavemente su rostro con una mano, pidiéndole, sin palabras, que le dijera la verdad.

—Mírame a los ojos y decime que no sientes nada por mí —insistió, con la esperanza de que algo, en algún lugar, pudiera sanar la herida que le habían causado.

Antes de que Sara pudiera responder, Kevin apareció, su presencia como un freno a la tensión que crecía entre ellos.

—¿Qué está pasando acá? —preguntó Kevin, su tono firme y directo.

Sara aprovechó la distracción para irse rápidamente, y Kevin se quedó con Joe, quien, a pesar de todo, parecía más roto que nunca.

—Sara está con Nick. Tenés que respetar eso —dijo Kevin, con seriedad.

Joe respiró profundo, intentando calmarse, pero el dolor seguía allí, punzante, como una herida abierta.

—¿Respetarla? Nick se vio con Priyanka ayer. No pasó ni una semana y ya le fue infiel. Yo podría ser mejor para ella —dijo, con rabia contenida.

Kevin lo miró fijamente, con un brillo de comprensión en sus ojos, pero también con una dura verdad.

—Joe, aunque tengas razón, no podés obligarla a elegirte. Ella debe darse cuenta sola.

Joe, en su interior, sabía que Kevin tenía razón. Pero eso no significaba que el dolor fuera más fácil de manejar.

—¿Y si no lo hace? —preguntó, derrotado.

Kevin suspiró, poniendo una mano sobre su hombro.

—Si no lo hace, entonces no es para vos, hermano.

Joe miró a su hermano, sintiendo cómo la verdad calaba hondo, y aunque sabía que la única forma de sanar era dejar ir lo que no podía ser, el dolor seguía acechándolo. La lucha interna entre el amor y la aceptación era la batalla que tendría que librar en los días por venir.

El evento continuaba, pero para Joe, todo había cambiado. No solo había perdido a Sara, sino que también se enfrentaba a la dura realidad de que, a veces, el corazón no siempre obtiene lo que quiere, no importa cuánto se lo desee.

 No solo había perdido a Sara, sino que también se enfrentaba a la dura realidad de que, a veces, el corazón no siempre obtiene lo que quiere, no importa cuánto se lo desee

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Después del sufrimiento vendrá la gloria? Eso solo yo lo sé.
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El dia que enamore a mi idoloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora