El tercer Kelce estaba en camino, dos semanas de gestación, no podrían decir que era un bebé, para eso faltaba mucho, pero un embrión que pronto lo sería, la pareja continuó en la cita médica con su doctora de confianza, la incómoda ecografía transvaginal terminó, luego de que Swift se volviera a colocar la ropa, la plática tan extendida que tuvieron con la médico, los entretuvo una hora extra más de la que tenían previsto, resolviendo todas las dudas posibles que ambos tuvieran, por el momento no se podría ver si era un bebé o más, sin embargo, apuntaba a que sería solo uno, lo sabrían más adelante.
Se despidieron de la doctora, Taylor preocupada porque les dejó a Selena a sus hijos un poco más del tiempo previsto, esperaba que no se volviera loca, ella conocía a sus hijos perfectamente y ahora estaban experimentando la entrada de los terribles dos, más, el problema que se avecina con los celos y cambios de humor que tendrán con el pasar de los meses, cuando se note que está embarazada.
Debían ser extra cuidadosos los primeros cuatro meses, eso es lo que se les dice a las mujeres que están en la dulce espera, en general, con el historial de la cantante, las cosas iban a estar tensas a partir de ese instante, un Travis vuelto loco por aquella noticia, lo tendría con una sonrisa imborrable, tomó loa mano de su esposa, para caminar directo elevador, se encontraban cargados de medicamentos y vitaminas que les ayudarían a fortalecer a Taylor y el futuro bebé, emprender nuevamente la travesía de la paternidad con dos bebés que dejarían de serlo, anunciaba caos.
Al llegar al estacionamiento, Alex se hallaba parado al lado de la camioneta negra con ventanas polarizadas, con una seriedad natural para su trabajo, miraba para todos lados divisando el área, era de suma importancia mantener la privacidad de lo que sucedía en ese instante, Taylor Swift y Travis Kelce yendo a una clínica daría pie a muchos titulares penosos si alguien llegaba a descubrirlos, observó que la pareja se dirigía hacia él, se veían bastante contentos, así que afortunadamente, no eran malas noticias, el guardaespaldas le abrió la puerta como normalmente hace, siempre y cuando Kelce no le gane el paso, la rubia entró, seguido su esposo, al cerrar la puerta del vehículo, rápidamente las manos de Travis ya estaban sobre Taylor.
—¡Trav! — ella empezó a reír.
El enorme hombre no podía ocultar su felicidad, abrazó a su esposa, acariciando su espalda y dándole besos en el cuello, expresando toda su alegría, más allá de que era una de sus partes favoritas de ella, no podía dejar de sentirse tan bien, el auto se encontraba ya en movimiento, la siguiente ubicación era ir por sus hijos a la casa de la exestrella Disney. —No puedo creer esto— los labios del jugador no se podían despegar de la rubia.
—¡Travis! — dijo riendo y volteando un poco hacia la parte donde el conductor y su guardaespaldas se encontraban.
—Nunca puedo evitar todo esto, lo sabes— rio y la besó. —Pero en estos días, mucho menos— pretendía no despegarse por nada del mundo, a menos que fuera necesario, y con eso se refería a las situaciones laborales, era una fortuna que por agosto iba a comenzar con los entrenamientos más rigurosos.
Tenían algo de privacidad con la cortina que los dividía, esos dos tipos las cosas que han oído, a lo largo de su trabajo con la señorita Taylor Swift, les ha tocado les ha tocado escuchar los besos propinados por el señor Travis Kelce hacia su esposa, ellos estaban completamente acostumbrados y acoplados a escuchar algunas conversaciones, besos, una que otra discusión, llantos y más cosas, pero sabían con certeza, y eso porque lo han comprobado de cerca, que ese par iba a permanecer juntos por bastante tiempo, querían creer en la palabra para siempre.
Travis recostó ligeramente a Taylor para poder seguirla besando, no era la manera más cómoda para una mujer alta y un gigante como él, sin embargo, las ansias que le invadían no las iba a parar pronto, levantó ligeramente la ropa de ella, para sentir con una de sus manos el vientre de la rubia, se miraba y percibía del mismo modo que se ha visto en los últimos meses, le emocionaba ver el cambio que tendría al ir pasando semana por semana, ¿Cómo iban a tomarlo realmente sus hijos?, sería un tema demasiado complicado de explicar a dos niños que todavía no tienen dos años, una importante plática se acercaba, pero la dejaría para después, quería concentrarse en la felicidad incontrolable que sentía ante la noticia de que serían padres de nuevo.
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Eres mi juego final
FanfictionTaylor y Travis, después de un año de relación, se han convertido en padres de sus mellizos Evie y Charles, encontrándose con nuevos retos ante una paternidad bastante sorpresiva pero muy deseada, ¿Qué es lo que le depara a la famosa cantante y el j...