Capítulo XXV

328 52 49
                                    

Hola a todos! Y vamos en la recta final ejjeje ya saben que la historia es oscura jeje

No olviden comentar y votar.

Besos y abrazos.

- No lo dudes, no lo dudes mi príncipe- dijo Mysaria viendo al torturado príncipe con su pequeño hijo en sus brazos- Ella ya no es quién conocías, tal vez vuelva a hacerlo, pero no puedes estar a su lado esperando que eso simplemente suceda, vamos- dijo ella tirando de la mano al príncipe.

Había movido cielo, mar y tierra para poder sacarlo de allí. Había movido sus contactos de tal forma que había logrado infiltrarse al maldito palacio y conseguir una simple distracción para que la reina no estuviera atenta.

Fue solo unos minutos, pero era todo lo que ella necesitaba.

Tal vez no tenía el poder de la reina, pero si tenía astucia, y en ese momento la había usado para rescatar al rey consorte.

Pero no se fiaba de la joven reina, había sido demasiado fácil sacar a Daemon, Mysaria sabía que era una trampa, pero quería ver qué tipo de trampa le tendería la reina, y si podía sortearla.

Pero ahora, debían correr, aprovechar cualquier mínima oportunidad, y si era una trampa, estar preparados para afrontarla.

El pequeño Aegon se aferraba a los brazos de su padre que lo llevaba cargando firmemente atado a su pecho, si lograba llegar a Caraxes, estarían a salvo.

Mysaria había hecho lo suficiente para que sus contactos mataran guardias y tuvieran la oportunidad de escapar.

En el palacio Rhaenyra miraba a los guardias que Criston Cole acababa de torturar, dos de ellos habían muerto.

Aquellos inútiles habían dejado que Daemon escapara llevándose al príncipe heredero con él.

No sabía como había pasado, la seguridad había sido algo que había supervisado ella misma.

Se suponía que Otto Hightower se había encargado de Mysaria. Pero al parecer, no era así.

Otto Hightower jamás había matado a Mysaria, la había dejado libre, y esa había sido la única debilidad que había podido hacer flaquear la guardia de la reina.

Su esposo y su hijo habían escapado por culpa de una zorra barata que ella mataría con sus propias manos cuando los encontrara.

Su esposo era solo de ella, no de Mysaria, mataría a esa zorra por siquiera posar sus ojos en él nuevamente.

La mataría de una forma horrible, eso era lo que la reina prometía.

Nadie podía apartar a su esposo y a su hijo de ella. Nadie podía hacerlo, y esa zorra no sería la excepción.

- Ofrezca una recompensa, que no haya lugar ni tierra desierta donde puedan esconderse en paz- dijo Rhaenyra mirando a Criston Cole- Los quiero vivos y a mi hijo a salvo, cuando estén en mis manos nuevamente, sabrán que nunca se debe jugar con fuego- dijo Rhaenyra con el odio consumiendo su corazón.

Él la había traicionado, él le había fallado, él prometió quedarse pese a todo, pero a la primera oportunidad le había fallado.

Él mentía, como cada persona en su vida, él mentía, y cuando lo atrapara, él iba a saber por qué no era bueno jugar con ella. Era la promesa que ella hacía.

Daemon se detuvo cuando vio que Mysaria no tomaba camino hacia pozo de dragones sino hacia el puerto.

Él no se iría sin Caraxes, no podía dejar a su dragón. Ambos eran como una sola alma, no podía dejarlo.

El oscuro corazón de la reina (Daemyra) (Dark Rhaenyra)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora