El enorme hombre disfrutaba de la posición que tenía, recostado sobre el trasero de su esposa, abrazaba su cadera al mismo tiempo, presionando suavemente como si se tratara de un algodón o una nube, sentía la suavidad de su piel, Taylor estaba riendo, no podía ver mucho al voltear la cabeza porque estaba acostada boca abajo.
—Podría dormir aquí— dijo contento.
—Trav— ella seguía riendo.
—Estoy hablando en serio—
—Ok— rio. —Disfruta lo más que puedas de esa comodidad y vista, porque es lo que menos vas a ver de mí en cuanto se me asome la barriga de embarazada—
—Cuando eso suceda, cambiaré de almohada, me recostaré sobre tus piernas, así podré estar más cerca del bebé—
—Travis— dijo conmovida.
—Será mejor que me quite, no quiero que te presiones tanto el vientre, me da miedo— se levantó, para ayudarla a voltearse, aunque no necesitaba la ayuda, igual quería hacerlo. —Todavía tengo ganas de hacer una cosa más— comenzó un camino de besos desde su espalda baja hasta llegar a su trasero, tan solo tenerla de espaldas le parecía demasiado tentador.
—¿Cuál es tu siguiente jugada Kelce? — Taylor dijo provocadora.
Las referencias con el futbol lograban ponerlo peor, si quería tratar de controlarse ya no lo iba a poder hacer. —Parece que el jugador 87 siempre tiene un as bajo la manga, ¿No? — metió la mano entre sus muslos, abriendo un poco aquella zona.
—Trav— su cuerpo ya estaba relajado, pero también se encontraba listo si él quisiera volver a tener relaciones, ella no se iba a negar a una segunda ronda.
—¿Está bien si hago un par de cosas? — le acarició las piernas.
—Estaría perfecto— dijo mientras aflojaba su cuerpo.
En eso, escucharon el monitor para bebés, era el del cuarto de Evie.
—Será mejor que nos vistamos pronto— Travis dijo un poco decepcionado, pero su bebé estaba llorando y no iba a dejarla así.
Lo más rápido que pudieron, se colocaron los pijamas, Taylor ya era una experta en cambiarse de ropa a toda velocidad, los cambios de vestuario en sus conciertos le dieron esa muy buena habilidad, Evie entró corriendo al cuarto de sus papás y justo a tiempo, ellos ya estaban vestidos.
—¡Pipí! — la niña saltaba desesperada por ayuda.
—Oh, Dios mío, nena— Taylor se iba a levantar, pero se mareó.
Travis notó eso, así que entró en acción. —¿Quieres ir al baño?, nena—
—Pipí, pipí, papi, pipí— estaba angustiada.
—Vamos pronto— le dio la mano y corrieron al baño.
Kelce prendió la luz e Evie se bajó la ropa lo más rápido que pudo, haciendo un enredo toda, pero lográndolo, se sentó en su bacinica y pudo hacer.
Ella sintió alivio al llegar.
—Muy bien Evie, hoy te ha ido genial con esto— Travis la felicitó.
La pequeña le sonrió, estaba contenta, ya había relacionado que ir al baño, era igual a que todo el tiempo la felicitaran.
Taylor se levantó de la cama, aunque se sentía rara, no iba a ser espectadora, necesitaba estar presente, entró al baño y felicitó a Evie, quien debió levantarse asustada para no mojar su cama. —Qué bien que hiciste ahí, Evie—

ESTÁS LEYENDO
Eres mi juego final
FanfictionTaylor y Travis, después de un año de relación, se han convertido en padres de sus mellizos Evie y Charles, encontrándose con nuevos retos ante una paternidad bastante sorpresiva pero muy deseada, ¿Qué es lo que le depara a la famosa cantante y el j...