Me mostraste amor...

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El resto de los días pasaron tan rápido y tan tristes que Jeongin ni siquiera quiere recordarlos, no había hablado lo suficiente con el Alfa, éste seguía yendo a recogerlo a todas partes y se saludaban sonrientes pero sus conversaciones no iban mas allá de un simple '¿que tal todo?' sin gracia alguna, se saludaban o despedían con besos y abrazos pero nunca iniciaban gracias al rizado.

Actualmente se encontraba en la cafetería, era sábado por la tarde y su teléfono vibraba insistente en el bolsillo de su mandil, caminó un poco mal porque le dolía la pierna, había amanecido con un dolor más fuerte en el estómago y la pierna lo empeoraba todo, se alejó del mostrador y por fin descolgó su teléfono.

- Buen día, señor Yun!- reconoció por el identificador que era su jefe nocturno, el hijo del señor jeffries.

- Hola, Jeongin- saluda con un tono no muy alegre -yo...no se como decirte esto emm...-.

- Pasa algo? ¿Necesita que cuide tiempo extra a su padre?-  cuestiona interesado.

- Es sobre él, Jeongin... falleció hace aproximadamente una hora-.

-Oh...- un nudo se instaló en su garganta, el señor Jefrries es el primer paciente que pierde como enfermero -yo n-no se que decir, lo siento mucho- su voz se cortó y las lágrimas aparecieron, le había tomado un gran cariño al hombre, a pesar de la enorme diferencia de edad se volvieron grandes amigos, el adulto solía darle consejos sobre la vida y contarle las historias de su juventud, va a extrañarlo mucho.

- Se que le tomaste mucho cariño, Jeongin - su voz era comprensiva -solo quiero agradecerte por todas tus atenciones hacia él, sé que era tu trabajo pero lo hiciste estupendo, se fue siendo un hombre muy feliz- el omega puede asegurar que había una sonrisa en el rostro del hombre.

-Yo voy a extrañarlo demasiado, lamento mucho tu perdida, mi más sentido pésame para toda la familia-  el nudo seguía en su garganta y las lagrimas aun bajaban pero no podía ponerse a llorar en la llamada, ese hombre había perdido a su padre y Jeongin tenía que apoyarlo.

-Gracias, nos gustaría verte después para agradecerte y si quieres acompañarnos en su funeral serás bienvenido por todos- después de una despedida el chico corto y Jeongin pudo sollozar en paz.
Es muy doloroso perder un paciente, pones tanto empeño para ver su mejoría y al final no progresan. Jeongin sabía que el anciano tenia una enfermedad y esto iba a pasar, estaba destinado a suceder pero eso no quita el dolor de sus entrañas.

- Jeongin necesito que...- el dueño de la cafetería se asomó para buscarlo pero se interrumpió al verlo llorar -de nuevo te duele el estómago, muchacho?-.

-No, estoy bien- limpia sus lágrimas de manera brusca, no quiere poner a prueba la paciencia del hombre, hoy no esta yendo bien el negocio y le ha llamado la atención dos veces por un pedido mal entregado, Jeongin no puede quejarse por su jefe, es un buen sujeto pero no se relaciona demasiado con sus empleados, y admite que el no esta siendo el mejor empleado este día.

- Bueno, ve a entregar los pedidos a las mesas 5 y 8, cuando termines limpia el mostrador, por favor- ambos se acercaron a la cocina y el hombre desapareció sin aviso, el omega toma una charola en cada mano y camina hacia fuera del local.

La pierna no dejaba de matarlo del dolor, sentía que su interior ardía desde el estomago pero seguía fuerte, no puede dejar de lamentar la muerte de su paciente, le duele demasiado que se haya ido tan pronto, lo va a extrañar, ademas ahora extraña a su Alfa, lo necesita tanto y no sabe que sucede con su actitud últimamente, las lagrimas regresan a sus ojos y bajan por sus mejillas, tiene demasiados problemas y esta muy cansado para soportarlos todos.

Where we land > Hyunin Donde viven las historias. Descúbrelo ahora