Pasaron los últimos días de vacaciones y tuve que volver al instituto. Realmente agradezco que todos hayan sido los mismos compañeros de siempre, ya que nadie me habla y yo no hablo a nadie nunca. Así me ahorro tener que explicar todos los años lo mismo.
Terminó el día, y una de las cosas que odio es que mi instituto queda a dos calles de otro, y salimos a la misma hora que ellos. ¿Sabéis el alboroto que se arma fuera? Esperé a que todos bajaran para salir tranquilamente.
De camino a casa llegué al supermercado, y en vez de seguir avanzando, me quedé inmóvil durante unos segundos. Al final, decidí darme la vuelta y dejar de estar de pie; quería ir por el camino más largo con tal de no encontrarme a Violeta.
Me di la vuelta bruscamente y choqué con alguien, tirándole algunos cuadernos y su teléfono sin querer.
—¡Ay! Espero que no se haya roto.
Antes de que me viera, comencé a recogerle las cosas. Me percaté de que era la pelirroja, la chica de la que salí huyendo y de la que me estoy escondiendo, esa misma a la que le tiré las cosas y creo que le rompí la pantalla del móvil. Recogí todo y se lo entregué.
—Vaya... —dijo cuando vio el teléfono.
Solo le hice cara de súplica para que me perdonara. Saqué mi propio teléfono y comencé a escribir un texto.
Violeta, perdón, no fue mi intención romperlo. Si quieres, te puedo comprar uno nuevo.
Se lo mostré y ella lo leyó en voz alta, luego hizo una cara de pensamiento y me dirigió la palabra mirándome a los ojos.
—No estoy enfadada, tranquila. Tampoco quiero dinero, ni mucho menos que me compres otro. Solo fue el protector de pantalla, no es para tanto... y, sobre mi nombre, ¿cómo lo supiste, Chiara? —me dijo sin dejarme de ver a los ojos.
Yo me puse demasiado nerviosa, no sabía qué hacer. Mi mano temblaba ya que estaba estirada sosteniendo mi teléfono en alto. Volví a escribir y volví a enseñárselo a Violeta.
Leí tu etiqueta de uniforme. Insisto, te pago un nuevo protector de pantalla.
—Basta, cariño, no tienes por qué alterarte. Solo fue una rajadita que hasta yo puedo hacer. Déjalo así, no te preocupes.
La miré haciendo una mueca, tratando de pensar cómo recompensar tal mal acto. Volví a escribir.
Entonces, ¿qué puedo hacer para compensarlo?
Leyó en voz alta, me miró, miró el teléfono e hizo lo mismo como tres veces. Se colocó la mano en el mentón con un gesto pensativo y por fin habló.
—¿Qué te parece si me acompañas a comprar uno nuevo? —me lo dijo sin verme a los ojos y comenzó a jugar con los bordes de su libro.
No supe qué hacer. Ella me estaba diciendo de salir, salir, o sea, la acción de ir a un lugar, y realmente, nunca hice algo así con nadie. Desde que tengo memoria, solo acompañaba a mi madre y a mi familia.
Vale
Escribí y se lo mostré, ocultaba mi rostro con el brazo extendido, sentía mis mejillas arder. ¿Qué me pasa?
Sí, sólo era la emoción de salir con alguien por primera vez en 19 años.
—¡Genial! Entonces, nos vemos aquí después de almorzar, dentro de unas hora. —me dijo moviéndose de un lado a otro.
Claro. ¿Puedo preguntarte algo?
—Por supuesto, lo que quieras —me sonreía sin parar.
¿No prefieres que te dé el dinero e ir tú?
—Oh, quería ir contigo, para que te percates del precio y eso, para que no creas que te estoy estafando —trató de mostrarme una risa normal pero su semblante era... decepcionado.
Oh, no si yo yo quiero ir, pero el problema es que... Ya sabes, no hablo y no quiero incomodar todo el tiempo con el teléfono.
—Aww, ¿en serio quieres ir? —preguntó ignorando totalmente la otra parte, como si no le molestara en absoluto.
Pero lo que más me sorprendió es cuando gesticuló un "Por cierto, sé hablar en lenguaje de señas", y me guiñó un ojo.
"¡No me lo puedo creer!", moví las manos, con los ojos todos abiertos por lo sorprendida que estaba.
"Es muy pequeño el mundo, ¿sabes?", movió las manos y me lo pronunció mientras se reía, bueno, ambas nos reíamos.
"Realmente sí".
...
Pasé las horas del almuerzo toda alterada, quería ver a Violeta ya e ir con ella de una vez al centro. Estuve lista desde hace una hora. Me vestí con unos vaqueros, mi top favorito de "I love London" y decidí hacerme un moño despeinado para darle un toque casual.
...
—¡Hola! ¿Cómo estás? —me dio un abrazo de saludo.
"Bien ahora que ya puedo pagar mi error", sonreí por lo bajo.
—¡Ay! No digas eso, sabes que fue un accidente. Además, no hace falta que lo hagas.
"Pero si no lo hago, no iremos juntas al centro."
—Entonces, ¿sí quieres ir? —me hizo una carita media juguetona, dándome unos golpecitos juguetones en el hombro con su dedo índice.
"Sí... pero ya sabes", comencé a reírme apartando la mirada de Violeta.
—Let's go. —me tomó del brazo, lo entrelazó con el suyo y comenzó a caminar.
La tenía muy cerca, era la primera vez. Sentía su brazo conectado al mío, su rostro tan cerca, Dios, su piel, sus ojos, su pelo... ¿Qué me sucede?
Caminamos hasta el centro mientras hablábamos de nosotras, compramos el protector y salimos, dirigiéndonos a mi casa. Ni siquiera me mencionó sobre mi discapacidad o dijo algo malo, es increíble encontrar personas así, tan inteligentes emocionalmente.
En el camino, nos detuvimos en el parque.
—¿Quieres sentarte? —me dijo señalándome una banca.
"Claro."
Desde que salimos, seguíamos con los brazos entrelazados. Solo nos soltamos cuando pagué (sí, lo hice antes de que ella pudiera reaccionar) y, sin pensar, volví a entrelazarlo yo. Sin soltarnos nos sentamos.
—Mhmm, ¿Chiara?
"¿Sí?"
—¿Quisieras ser... mi amiga? Ya sabes, conocernos más. Me has caído muy bien. —me dijo regalándome una sonrisa.
"Me encantaría".
La emoción con la que moví las manos fue enorme.
—Amigas, entonces.
Suspiré. Había caído profundamente.
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Taciturno | kivi
Fanfiction¿Te enamorarías de una persona muda? ¿De una que te haga gritar? mini historia kivi (terminada) --- ¡¡Contenido explícito!! 🔞⚠️