【 Capitulo 243 】Despedida orgullosa

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Con cada respiración que daba, su corazón latía cada vez más lento, al igual que el mundo para el.

Todo parecía haberse ralentizado..con un ritmo tan suave y tranquilo que era casi hipnótico.

Irris suspiro pesadamente antes de reírse un poco, miró.. como poco a poco, aquel guerrero de nombre Bator brillaba como una luz blanquecina y azulada cada vez más intensa.

Fundiéndose en una explosión mágica, pero que no se expandía hacia el como lo esperaba.

Si..ahí se arremolinaba un gran flujo de poder puro.

Pero..al contrario de lo que el creía, la reacción en cadena que lo borraría del nuevo genesis, no llegó.

En su lugar, le dio tiempo de mirar a su alrededor, deteniendo sus ojos en cada rostro asustado y empolvado de cada persona ahí.

Aquellos sobrevivientes se asomaban por entre cada espacio ahuecado, montículo de escombros o lo miraban directamente.

Muchos con odio, pocos con miedo, como si el mismo ya no representara una amenaza.

~Quien lo diría...toda mi vida se reduce a esto, no..mi vida quedo reducida hace mucho, lo que estoy viendo, es el capitulo final de mi...voluntad~.
Pensó, tratando de tomar el valor para no moverse, tratando de convencerse así mismo en ese momento de lucidez, de tranquilidad, que el ya había hecho lo que debía.

Su propósito como guerrero ya había sido consumado, su deber como hermano mayor había acabado.

Y..lamentablemente, su papel como aquel que nunca se rendía al fin, se habíaextinguido.

~Lirium..si, ese era tu nombre, como quisiera recordar tu rostro, lo único que me aferra a ti, es un breve vislumbro de tu sonrisa, el murmullo del viento fresco y el cantar de los insectos en un hermoso lago cuya agua estaba manchada de sangre..sangre de nuestros enemigos..sangre de nuestros cuerpos..y la calida sensación de amor~.

Lirium...quizás la haya olvidado, señal de que su mente no se encontraba bien,
como muestra de su estado deteriorado por la influencia de su diosa.

Irris chasqueo la lengua, y trato de moverse soltando sus brazos y dejando que sus extremidades flojas se metieran en el aire.

Sonriendo plácidamente al notar la perturbación en sus sentidos.

-Desgraciados infelices.. pfff ¡¡¡jaajajajaajaaaa!!!-.
Abrió los ojos de golpe y tenso su cuerpo al máximo.

En ese momento, el maestro Elitezard ya había desaparecido y solo quedaba un gran cúmulo de mana puro flotando en el aire.

Sendero primigenio #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora