Capítulo 62: Entre la Luz y la Oscuridad

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El hospital parecía envuelto en un manto de quietud cuando Ximena y Lucía llegaron. Las luces parpadeaban con un resplandor artificial, iluminando los pasillos vacíos y silenciosos. Ximena ayudó a Lucía a sentarse en una silla en la sala de espera, donde esperaron en un tenso silencio.

El viaje al hospital había sido tenso y lleno de angustia. Ximena había tenido que tranquilizar a Lucía en el camino, mientras esta se aferraba a ella con desesperación, el dolor y la confusión reflejados en sus ojos.

Los minutos se deslizaron con agonizante lentitud hasta que finalmente llegó el médico. Ximena observó con angustia mientras el médico examinaba las manos golpeadas y ensangrentadas de Lucía, ofreciéndole palabras de consuelo y tranquilidad.

**Médico:** ¿Cómo es posible que estés así? ¿Qué sucedió?

Un escalofrío recorrió la espalda de Ximena al escuchar las palabras del médico. Sabía que Lucía no estaba lista para enfrentar la verdad, pero ya era demasiado tarde.

**Ximena:** Acaba de enterarse de que su novio falleció. Ha sido un golpe muy duro para ella.

Lucía asintió en silencio, su mirada perdida en el vacío. Ximena podía ver el dolor reflejado en sus ojos, una sombra oscura que amenazaba con consumirla.

De repente, un grito desgarrador rompió el silencio, sacudiendo la tranquilidad de la sala. Lucía luchaba contra las enfermeras, su voz llena de desesperación mientras luchaba por encontrar una salida de su dolor abrumador.

**Lucía:** ¡Samuel! ¡Ven a cantarme una vez más! ¡Te necesito!

Sus palabras resonaron en la sala, llenas de dolor y desesperanza. Ximena observaba con el corazón en la garganta mientras las enfermeras luchaban por controlar a Lucía. En medio del caos y el tumulto, una sensación de impotencia la invadió.

Finalmente, con la ayuda de la seguridad del hospital, lograron contener a Lucía y administrarle una fuerte dosis de sedantes. Sus gritos se desvanecieron en un susurro, y su cuerpo se relajó mientras el medicamento hacía efecto.

Ximena observó en silencio mientras se llevaban a Lucía a una habitación cerrada, su mente llena de preocupación y tristeza. Sabía que el camino hacia la recuperación sería largo y difícil, pero estaba determinada a estar allí para Lucía en cada paso del camino.

Mientras tanto, en la oscuridad de su mente, Lucía luchaba contra las sombras que amenazaban con consumirla. La línea entre la luz y la oscuridad se desvanecía lentamente, dejándola atrapada en un mundo de dolor y desesperación.

"Sombras y Destellos"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora