Los últimos días han sido tan lindos pero por alguna razón siento un sabor agridulce al final de cada uno.He de admitir que me estoy cayendo por alguien que a mis ojos es totalmente un regalo, pero aún así tengo miedo... no sé si soy una persona decepcionante o alguien muy idealizable, no se sí realmente logro llenar las expectativas que los demás tienen de mi, me repiten mil veces que no debo cumplirlas pero nadie se queda cuando soy decepcionante, nadie.He aprendido a lidiar con las cosas sola, no me gusta ser juzgada, ni criticada, mis decisiones son malas pero son bien intencionadas. ¿Contigo? Estoy segura de que quiero estar contigo pero el saber eso me asusta, me gustas tanto que no lo dudo pero... ¿hasta qué punto te gusto yo? Te conozco tanto y tan poco, tan profundo y tan corto tiempo que aunque siempre me repito que no tengo por qué dudar de ti mi cabeza me responde "pero tampoco tengo por qué creerte" y aunque cada día te ganas más mi corazón soy recelosa, piso con cuidado por todo lo que he vivido. Sé que no tienes que pegar lo que otros rompieron pero incluso aquellos que prometieron cuidar de mis sentimientos han sido tan patanes para luego olvidar esa promesa, ¿Por qué la palabra no vale nada? Al menos no la de todos, eso me cansa. No soy perfecta, me lo repito diario para mantenerme cuerda, tengo tantas fallas como aciertos (aunque sean las primeras las que más pesan) que me permiten ser considerada con el resto, aunque muchas veces me duele saber que no recibiré esa consideración de regreso (al menos no de la misma persona)Por eso esto de ser humana se me dificulta, no sé si lo estoy haciendo bien, siempre siento que podría hacerlo mejor pero eso me bajonea, ¿Por qué tengo que estar justificando el ser querida diariamente?, ¿Qué no es algo que todos nos merecemos sólo por ser quién somos? A casi nadie le gusta quien realmente soy, a nadie le gusta un día gris cuando lo que esperas es un sol radiante, se podría decir que el 90% del tiempo puedo serlo, pero no siempre y es ahí cuando la mayoría se larga, cuando se dan cuenta que el ser que les da paz también puede ser un manojo de nervios al borde de desmoronarse, cuando deja de ser interesante, cuando deja de ser abrazable y empieza a ser un poco más ¿lamentable? No quiero a nadie cerca mío por pena, entonces en parte agradezco que mucha gente no se quede pero... ¿Tú te quedarás? Me dijiste que sí pero aunque quiero creerte sólo el tiempo me dará esa respuesta, mientras tanto intento liberar mis pensamientos tristes en escritos aleatorios mientras te escucho respirar del otro lado del teléfono deseando de todo corazón que sí te quedes.
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