-Hemos llegado.
Cola de Rosa apuntó con su nariz el puente que tenían en frente. Zarpa de Dálmata sentía que era una hormiga al lado de esta obra de los Dos Patas. Era gigante. También sonaba un ruido relajante que provenía cerca de aquel puente. Era un desfiladero.
-¡Increíble! - exclamó Zarpa de Dálmata. -¿Podemos ir a ver el desfiladero? ¡Por favor, por favor! - rogó la cachorra, dando saltitos.
-¿Al desfiladero...? - Cola de Rosa quedó paralizada, pensando en qué hacer. -No, no iremos allí - se negó.
-¿Pero por qué? - inquirió, aún suplicando en ir.
-¡A ver, inútil! No iremos allí y punto. ¡No tienes permitido ir y...! - Cola de Rosa erizó su pelaje rojo y sacó sus uñas.
-¡E...Espera, Cola de Rosa! N...No quise hacerte enojar. Per...Perdóname - balbuceó Zarpa de Dálmata, sobresaltada del miedo.
Zarpa de Dálmata pudo notar por primera vez como su mentora suavizaba su mirada y alisaba su manto. Parecía comprenderla en un momento. Pero al cabo sacudió su cabeza y volvió a ponerse firme.
-¡Chist! No hagas tanto drama. No me enojé contigo - aclaró y envainó sus garras. -Por cierto, si todavía no te ha quedado en tu cerebrito diminuto, no iremos al desfiladero. Los aprendices no tienen permitido ir. Es peligroso - terminó sombríamente.
Zarpa de Dálmata asintió levemente. Luego, escuchó a su mentora decir:
-Siguiendo con este puente, lo utilizamos para ir a los Cuatro Árboles donde hacemos las Asambleas y así no tener que ir por el agua.
-¿Qué es una Asamblea? - interrogó la aprendiza, ladeando su cabeza.
-Una Asamblea es cuando los cuatro clanes se reúnen para hablar sobre las noticias de su clan. Cada Luna Llena nos encontramos en paz, debido a una tregua del Clan Estelar. Si empezamos una pelea, el Clan Estelar no estará para nada contento.
-¿El Clan Estelar es muy poderoso? - dijo Zarpa de Dálmata, alzando su mirada en el cielo celeste. El Sol estaba en su cénit.
-¿Y esa pregunta de dónde te la sacaste? -. Cola de Rosa ronroneó risueñamente. -¡Claro que sí, novata! Sin el Clan Estelar seríamos vulnerables.
La gatita no desviaba su mirada. Realmente, si el Clan Estelar no estuviera allí, todos los clanes se volverían débiles y sería un caos total.
Zarpa de Dálmata pestañeó. Instantáneamente, el cielo se coloreó en un naranja intenso. La hembra observó a su alrededor sorprendida: Podía ver como sombras de gatos aparecían y luchaban entre sí. ¿Dónde estaba Cola de Rosa? Líquido escarlata apareció en el suelo, haciendo un camino. Zarpa de Dálmata se quedó dubitativa. El miedo la atrapó y quería salir de aquella escena. Pero también la curiosidad la mataba.
Decidió seguir el camino hecho de sangre.
Trotó y trotó. Todavía yacían las sombras de gatos, algunos más pequeños, otros más grandes. Hasta que al fin, las aguas se calmaron y, al llegar el final del camino, se encontró con un gato adulto y oscuro. Estaba agitado y aterrorizado. Zarpa de Dálmata lo reconoció:
Era Alcatraz Oscura.
-¡Zarpa de Dálmata! ¿Q...Qué haces aquí?
-Mejor dicho, ¿qué hacemos aquí? - corrigió la cachorra. -Alcatraz Oscura, ¿te encuentras bien? Es como si el mismísimo Clan Estelar ha bajado y te ha contactado.
-Zarpa de Dálmata, ya nos han contactado.
Zarpa de Dálmata se estremeció. ¿Acaso lo que estaban viendo era una señal del Clan Estelar?
-¿Q...Qué? No, imposible. Yo no soy curandera... No debería estar aquí.
Alcatraz Oscura se limitó a observarla y abrió su boca para hablar, pero fue interrumpido. El gato se encogió aún más y quedó paralizado.
Zarpa de Dálmata se mostró confusa pero esperó. Pasó un tiempo hasta que el curandero reaccionó de golpe.
-"El Sol iluminará el color escarlata del territorio. El atardecer arrastrará la fría tensión y la furia de los gatos" - repitió.
-¿Cuál furia? ¿De qué estás hablando? - inquirió la gatita, perpleja.
-Despierta de una vez, Zarpa de Dálmata. No debes estar aquí.
La vista de la hembra se nubló. Lo último que vio fue a Alcatraz Oscura siendo atacado por una sombra. Estaba dispuesta a ayudarlo pero no lo logró.
Abrió los ojos y observó a Cola de Rosa sentada a su lado.
-¡Que linda siesta tuviste, novata! - exclamó la gata roja entre risas. -Ojalá hubieras visto todo el espectáculo que hiciste.
-¿De qué hablas?
-Primero empezaste a correr por aquí y allá y luego te sentaste como si nada. Lo mejor es que tenías los ojos cerrados y, cuando te estaba gritando, no me escuchabas. ¡Ja! Agradece que no había nadie más aquí -. Y siguió riendo.
Zarpa de Dálmata se sintió muy avergonzada. Le quería contar a su mentora lo que había experimentado pero estaba segurísima de que se burlaría de ella, así que se mantuvo callada.
-En fin, sígueme novata - maulló Cola de Rosa.
Ambas atravesaron el puente y cambiaron de rumbo a la izquierda... Pero algo andaba mal. El aroma de aquel sitio era muy distinto. Y además que Zarpa de Dálmata no se sentía cómoda estando en ese sector. Tenía algo de preocupación por cómo se tomaría su duda Cola de Rosa, pero no quería ignorarla.
-Cola de Rosa - atrajo su atención. -¿Estamos en nuestro territorio?
Se detuvieron y Cola de Rosa miró a su aprendiza.
<< Por favor... No me lastimes, Cola de Rosa >> pidió en su mente.
Al cabo, la mentora murmuró en un tono muy bajito:
-No, no estamos en nuestro territorio.
Zarpa de Dálmata, en un principio, se alivió, pero no duraría por mucho tiempo. ¡Estaban en un territorio enemigo! No importaba el clan de éste, sino de lo que estaban haciendo. Un nudo en la garganta de Zarpa de Dálmata se formó y sintió a su corazón palpitar fuertemente.
-¿A...Acaso eso está permitido? -. La gatita trató de buscar algún rescate en esto, pero no logró nada.
Cola de Rosa negó con la cabeza y luego comentó todavía en voz baja:
-Para nada está permitido. Hasta en el Código Guerrero lo dice... Pero eso ya no importa. En el Clan del Viento hay un beneficio en particular. Pero no te atrevas a abrir esa boquita - advirtió la felina, amenazante. -Tú sabes muy bien lo que podría llegar a pasar. No desobedezcas a tu mentora.
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Los Gatos Guerreros: Infancia Arruinada (PAUSADO)
FantasyTodo estaba en calma en el Clan del Río. Habían pasado lunas sin ningún combate con otro clan. Sin embargo, la paz no duraría para siempre... Pequeña Dálmata, una pequeña cachorra, tenía un sueño: Ser una noble y respetada líder que marcaría la hist...