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Moa pov:

Así que querían matarme y encima manipular a mis hijos para tenerlos en sus redes, no lo podía creer, esa familia de verdad estaba podrida.

-Ya les dije todo lo que sé, ¿Podrían soltarme? Les juro que no diré nada- el chico volvió a temblar -Mi boca estará cerrada, desapareceré, por mi vida les prometo que cumpliré-

-Mi familia te buscará, no es muy seguro que vuelvas a tu casucha con tu familia- Su suspiró, quitó el taladro de la pierna del chico.

-¿Qué hará conmigo señorita Suzuka?- sudaba muchísimo, el chico lucía muy asustado y nervioso.

-No lo vamos a dejar quedarse aquí- negué, sabiendo lo que pensaba -De ninguna manera-

-¿Y dejarlo caer en la boca del lobo? Moa por favor sabes como es esto- me miró y señaló al chico con la punta del taladro -Este perro morirá apenas mi familia sepa que seguimos con vida-

-Intentó entrar a nuestra casa a matarnos Nakamoto, ¿Cómo podemos confiar en él?- me crucé de brazos y mirándola con la ceja levantada.

-Míralo, está más asustado que convencido de lo que hacía- miró al chico.

Nos miraba con los ojos muy abiertos, sollozando y pálido como un muerto.

-No me maten, juro que no diré nada- negó repetidas veces.

-Te adoptaré como nuevo recluta- lo señaló y soltó las ataduras -Si me entero de algún tipo de conspiración o traición te meteré el taladro por el cráneo-

-Si señorita Suzuka- asintió con convicción.

-Eres increíble- negué y salí del sótano.

-¿Y qué querías que hiciera?- Su me siguió al instante -¿Que lo matara así nomás?-

-O dejar que tu familia se encargara de él- la enfrenté -Literalmente intentó matarnos, ¿Lo dejarás quedarse aquí sabiendo que por dinero ingresó a nuestra casa?-

-Sé que es una locura pero tiene familia, no podía dejar a un niño sin padre y una mujer sola- suspiró cansada -¿Acaso tú no robabas para subsistir, para ayudar a tu padre?-

-Eso es completamente distinto y no te atrevas a sacar ese tema de nuevo- la señalé con la mandíbula apretada.

-No Moa, es lo mismo y lo sabes, no puedes evitar que saque a colación el pasado- se pasó la mano por el pelo visiblemente irritada -Él se atrevía a matar para poder ayudar a su familia, tú robabas para poder comer e inyectarte veneno en las venas-

Bajé la mirada temblando, una cosa era notar las cicatrices de los pinchazos en mis brazos y otra era que me lo recordara mi pareja sabiendo mi historia.

-Sé que duele recordar pero es la verdad, tú pudiste reformarte y él también podrá hacerlo- intentó tocarme el brazo pero me alejé de ella -Por favor cariño-

-No te atrevas a compararme con un posible asesino- me alejé más de ella -Nuestras historias son muy distintas, él podía elegir, a mí me empujaron a eso- mordí mi labio inferior temiendo llorar, y corrí escaleras arriba, encerrándome en el baño.

Me apoyé en la puerta y me deslicé hasta el suelo, llorando mientras miraba mis brazos y sentía el pinchazo como un remanente del doloroso pasado.

-Todavía no lo entiendes- escondí la cabeza en mis rodillas y lloré de forma audible, mi cuerpo sacudiéndose con cada sollozo y respiración ahogada.

Sabía que las chicas o posiblemente los niños me estaban escuchando pero la verdad no me importaba.
Me abracé contra las rodillas y luché por respirar aún en mi persistente llanto.

Feromonas y Heroína (TEMPORADA DOS)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora