Cap 7 Mientras te espero

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A la mañana siguiente, intentaba permanecer acurrucado junto a mi lobito en un cálido abrazo. Comencé a mover mis patas a través de las sábanas y el colchón en su busca. Sin embargo, solo me topé con un frío vacío. Después de unos segundos tensos, me di cuenta de que no encontraría a nadie allí.

Me levanté de un sobresalto, desesperado, para ver con mis propios ojos su ausencia.

—¡Mat! —dije en un tono desesperado.

El vacío en la cama me dejó una sensación de desolación. Respiré hondo, intentando recomponerme. ¿Y si Mat tenía razón? ¿Si todo esto era un sueño destinado a acabar en dolor?

Agaché la cabeza, sintiéndome terrible. Al cabo de unos minutos, me di cuenta de que los mosaicos del suelo no eran los de mi habitación; tampoco mi padre me había despertado de esa forma brusca que parecía complacerlo cada mañana. Ver las paredes de ladrillo bruto me aseguró que estaba en la casa de Mat. Di un suspiro de alivio al darme cuenta de que todavía estaba allí. Pero si era así, ¿dónde estaba mi lobito?

Entendiendo que no ganaría nada sentado esperando que algo sucediera, decidí vestirme. Mientras me ponía mi camisa floreada y pantalón negro, pensaba en dónde estaría. Terminé de cambiarme y, por fin, abrí la puerta, saliendo de la habitación de mi lobito. Cabizbajo, caminé un rato por la casa hasta toparme con la señora María, quien nuevamente estaba preparando el desayuno en una sencilla ropa de dormir.

—Hola, Chao —dijo, metida en su tarea, con una gran sonrisa—. Estoy preparando el desayuno, ¿quieres algunos huevos?

—No debería, quisiera bajar un poco de peso —dejé escapar en un suspiro mientras me masajeaba la barriga, .

—Veo que sí tienes hambre —dijo María con una risa burlona.

Ella colocó un par de huevos revueltos frente a mí. El olor de su comida recién hecha me hizo la boca agua. Tragué saliva sintiendo un gran apetito, pero había algo que me molestaba.

—¿Qué pasa? —dijo María con una expresión de preocupación, su tono triste y decepcionado—. ¿No te gusta?

—No, no. Se ve delicioso —dije de manera nerviosa—. Además, tú eres una de las pocas personas que me anima a comer... pero...

—¿Pero...?

—¿Dónde está Mat? Me levanté y ya no estaba —dije mirando al plato, mi tono triste y pensativo.

—Ah, es eso —dijo María, volviendo a sonreír—. Mat está en su preparatoria, volverá en la tarde.

Con esa información en mente, tomé asiento enfocándome en ese desayuno. Era un alivio que Mat solo estuviera en su escuela. Terminé los huevos con más calma; sin embargo, todavía me sentía un poco preocupado.

—Pero, no entiendo —dije tomando un bocado—. Él ni siquiera se despidió.

—La preparatoria de Mat queda un poco lejos de aquí, así que se levanta temprano para ir. Simplemente no quiso despertarte.

Di un ligero suspiro con mi plato ya vacío, pues realmente quería pasar el día juntos. Pero esto era algo que no se podía evitar, después de todo Mat tenía sus propias responsabilidades que atender. Aun así, él volvería alrededor de las 2:00 PM; y podríamos pasar la tarde juntos de todos modos, así que en retrospectiva no era tan malo.

Recuperé mi sonrisa en un instante al pensar en esa tarde futura junto a mi lobito. Sin embargo, la calma del desayuno fue interrumpida por los audibles pasos del padre de Mat dirigiéndose a la cocina.

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⏰ Última actualización: Aug 06, 2024 ⏰

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