Capítulo 2: No lo sé

90 17 9
                                    

Una tarde soleada, Oscar invitó a Rosalie a su casa para montar a caballo, caminaban a paso tranquilo disfrutando del silencio cómodo entre ellos.

—Rosalie, cada vez que estamos juntos, siento que el mundo exterior se desvanece y solo importa este momento— comentó Oscar con sinceridad y su voz resonaba con afecto sincero.

Rosalie sonrió, sintiéndose completamente a gusto en su compañía.

—Es cierto, Oscar, contigo todo parece más sencillo y verdadero, me siento afortunada de tenerte en mi vida— respondió Rosalie con suavidad e iba su mirada encontrando la de Oscar.

En un mal movimiento Rosalie cayó de su caballo y Oscar rápidamente la auxilió, al despertar estaba en los aposentos de Óscar mientras esta le traía unas medicinas.

–Lamento mucho que hayas pasado por eso, Rosalie, debería haber sido más cautelosa— se disculpó Oscar con su mirada llena de preocupación mientras inspeccionaba a Rosalie en busca de algún signo de lesión.

Rosalie le sonrió débilmente, reconfortada por la preocupación genuina de Oscar.

—No te culpes Oscar, estoy bien, de verdad fue solo un susto momentáneo— aseguró Rosalie sintiéndose agradecida por tenerle a su lado en ese momento.

Oscar preparó una infusión suave con hierbas cuidadosamente seleccionadas y se la ofreció a Rosalie con gentileza.

—Tómatelo con calma por ahora Rosalie, quiero asegurarme de que te sientas completamente recuperada antes de intentar cualquier actividad más intensa —dijo Oscar con tono suave, cuidando cada palabra como si fuera un preciado tesoro.

Óscar le dio ella misma la infusión a Rosalie y al estar tan cerca se miraron dulcemente y fueron acercándose poco a poco hasta culminar en un apasionado beso que desató toda la pasión reprimida que sentían.

Sus corazones latían al unísono, mientras el sol brillaba en la habitación, marcando el fin de su encuentro con la promesa de nuevos amaneceres juntas.

A medida que pasaban las semanas, Oscar demostraba su devoción a través de pequeños gestos y detalles, en los bailes de la corte, siempre buscaba a Rosalie para compartir un baile con sus movimientos coordinados y gráciles reflejando la armonía que sentían juntas.

Durante las reuniones sociales, Oscar dedicaba tiempo a conversar con Rosalie, escuchando atentamente sus pensamientos, sueños y compartiendo los propios en un ambiente de confianza mutua y respeto.

Una tarde, Oscar sorprendió a Rosalie con un ramo de sus flores favoritas, cuidadosamente elegidas entre las muchas que adornaban los jardines del palacio, Rosalie recibió el gesto con gratitud y admiración, tocada por la sensibilidad y el cariño detrás del regalo.

A medida que el cálido verano abrazaba los jardines de Versalles con su fulgor dorado, Oscar y Rosalie se encontraban cada vez más unidas por el vínculo que habían comenzado a tejer, sin embargo, en el corazón de Rosalie, una sombra de duda comenzaba a extenderse, alimentada por los susurros y miradas curiosas de la corte.

Oscar había tomado la iniciativa de cortejar a Rosalie, sin embargo, a pesar de la sinceridad de los sentimientos que le mostraba, Rosalie no podía ignorar las murmuraciones y las miradas inquisitivas que seguían sus pasos.

Una tarde, mientras paseaban por los senderos sombreados del jardín, Rosalie rompió el silencio tenso que había crecido entre ellas.

—Oscar, ¿alguna vez te has preguntado qué piensan los demás de nosotras?— preguntó Rosalie con voz suave con su mirada evitando la de Oscar mientras jugueteaba con un pétalo caído.

Oscar detuvo sus pasos, sintiendo un nudo de preocupación en el estómago, había notado las miradas furtivas y escuchado los susurros detrás de sus espaldas, pero había esperado que el amor que compartían fuera suficiente para desafiar cualquier chisme.

—Sé que no todos comprenden nuestra relación, Rosalie, Pero lo que siento por ti es sincero y profundo, no permitas que los juicios externos afecten lo que tenemos —respondió Oscar con firmeza y una voz llena de convicción.

Rosalie asintió lentamente, pero no pudo evitar sentir la duda persistente en su interior.

—Lo sé, Oscar, pero a veces es difícil bloquear las voces que cuestionan cada uno de nuestros movimientos ¿Y si esto no es lo correcto para ninguna de las dos? —confesó Rosalie con sinceridad, su voz temblando ligeramente por el peso de sus palabras.

Oscar se acercó a Rosalie con ternura, tomando sus manos entre las suyas con delicadeza.

—Rosalie, entiendo tus preocupaciones, pero lo que tenemos es especial, no permitamos que las opiniones de los demás nos impidan ser felices juntas, quiero estar a tu lado y enfrentar juntas cualquier desafío que la vida nos presente —dijo Oscar con voz suave.

Rosalie se sintió reconfortada por las palabras de su amada, pero el miedo seguía latiendo en su pecho, a medida que el sol se ponía sobre los jardines de Versalles, la incertidumbre se aferraba a su corazón, preguntándose si podría encontrar la fuerza para desafiar las expectativas de la corte y seguir el camino que su corazón anhelaba.

El destino de Oscar y Rosalie se balanceaba en una cuerda tensa entre el deseo de seguir adelante juntas y el temor a las consecuencias de su amor en la corte de Versalles, donde las apariencias y las opiniones externas son tan importantes como el aire que respiran.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jun 17, 2024 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

La rosa más bella (Oscarlie) /Fanfic Lady OscarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora