Capítulo 2: Neón es mi Nueva Luna

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Vemos a nuestro protagonista observar el mar de Alola con una intensidad nueva, sus ojos perdidos en la vasta extensión de agua que se desplegaba ante él, ¿tendrá un final? El líquido vital tapizado en rayos de luz dorados se extendía hasta donde ...

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Vemos a nuestro protagonista observar el mar de Alola con una intensidad nueva, sus ojos perdidos en la vasta extensión de agua que se desplegaba ante él, ¿tendrá un final? El líquido vital tapizado en rayos de luz dorados se extendía hasta donde la vista deja de alcanzar.

El paraíso, siempre a su alcance, nunca le había parecido tan sereno y, a la vez, tan intimidante. La brisa suave acariciaba su rostro, llenando el aire con el aroma salado del océano.

Las olas se rompían suavemente contra la orilla, una danza tranquila que contrastaba con la tempestad interna que sentía.

Llevaba veinte minutos en la misma posición, sus brazos descansando en el muro de piedra que le llegaba a la altura del estómago.

Pero Ash sabía que las apariencias engañaban; al atardecer, el océano, ahora plácido, se transformaría en una fuerza implacable, reflejando la naturaleza caprichosa de la vida misma.

Desde el lobby del Resort Hanohano, una figura conocida emergió y se dirigió hacia él.

La coordinadora percibió la mezcla de ansiedad y expectativa en su viejo amigo. Se acercó con cautela, su presencia fue una suave interrupción en la contemplación del entrenador.

¿Qué ocurre Ash, nervioso por lo de hoy? —preguntó con su voz baja y suave, diseñada para tranquilizar.

Ash no desvió la mirada del horizonte.

Es mi segunda final, May... pero aún se siente como si fuera la primera. —Su tono era reflexivo, cargado de una vulnerabilidad que rara vez mostraba. La presión de las expectativas y el peso de su historia se entrelazaban en su mente.

May se colocó a su lado, mirando el mismo mar que tanto fascinaba a Ash.

Y les irá bien. Ya tienen la experiencia. —Intentó infundirle confianza, pero sabía que las palabras, por más reconfortantes que fueran, no podían esfumar las dudas profundas que Ash seguía teniendo.

Ash respiró profundamente, dejando que el aire del mar llenara sus pulmones.

Nada está servido en bandeja de oro. ¿Es falta de suerte? Tampoco, oportunidades ha tenido y ha estado en constante preparación, entonces, ¿que le faltaba para ser campeón?

Perseverancia Ash —murmuró May—. Eso es lo que te distingue. Tus Pokémon comparten esa cualidad, era solo cuestión de tiempo. Ten fé, yo creo en ti.

Perdido en el 𝕌𝕝𝕥𝕣𝕒 𝔼𝕤𝕡𝕒𝕔𝕚𝕠Donde viven las historias. Descúbrelo ahora