Capítulo 21 POV James

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Cuando era pequeño, mis padres me explicaron lo que era el amor, o al menos como lo sentían ellos. Pero en ese momento no lo entendí.

Ellos decían que era imprevisible, que nunca escoges de quién enamorarte, porque escapa de nuestras manos. No tenemos el control, no tomamos la decisión, simplemente asumimos lo que sentimos o lo hacemos a un lado.

Incluso a veces, ni eso está en nuestro poder, porque así de arrollador es.

Yo en cambio, les decía que cuando me enamorara, sentiría un click. Algo que me dijera lo que estaba pasando y que me diera margen para saber si quería enamorarme o no.

Pero mi padre me contestó: ¿Y si el click suena cuando ya estás enamorado?

Eso cobró sentido cuando conocí a Olivia.

Pero con ella no sentí ningún click, no escuché ningún ruido, al contrario. Me di cuenta cuando mi cabeza se empezó a llenar de pensamientos que le pertenecían, todos y cada uno de ellos, y estos hicieron que el ruido de mi mente cesara.

Cuando buscaba su mirada en la misma habitación, cuando quería que llegara la noche para hablar con ella, cuando deseaba que acabaran las clases para ir a recogerla.

Quería perderme en ese sentimiento extraño que nunca había sentido con tanta intensidad. Quería descubrir qué tenía ella para hacerme sentir tanto. Y lo más aterrador fue, que quería descubrirlo con tantas ganas que me daba igual si me rompía el corazón al final.

Mientras estaba en el avión y veía cómo me alejaba de Australia, un miedo empezó a crecer, porque vi que la posibilidad de acabar con el corazón roto se hacía presente, pero sobre todo, lo que me dio miedo fue que pudiera ser yo quien le rompiera el corazón a ella.

No estaba de viaje de negocios, y me carcomía por dentro no poder decirle la verdad, pero cuando se lo contara todo, lo entendería. 

Tenía que hacerlo.

Porque el amor es una guerra contra la que siempre vamos a perder, pero yo no quería perderla a ella.

Aunque no sabía si perderla se haría realidad o no, tendría que esperar a que todo estuviera solucionado.

No podía arriesgarme.

No cuando había tanto en juego.

No cuando estaba cerca de buscar la verdad.

Mi verdad.

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