Tom

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El teléfono no dejaba de sonar desde que le colgué a Bill, una nueva discusión tuvimos cuando cometí la estupidez de llamarlo para avisarle que llegaría tarde porque estaba en una reunión con los maestros de la nueva escuela en un bar cercano y aunque le dije que no bebería y que un profesor me iba a cercar hasta la casa, no hizo que se calmará eso lo empeoró más y me dijo que esos hombres solo querían una sola cosa de mí.

Otra vez vibró, ya le había quitado el sonido, total no lo escucharía por la fuerte música, me excusé y fui al baño y allí contesté enojado.

-Bill, ya te dije que estoy en una reunión.

-ya paso una hora Tom, ¿cuándo piensas llegar a casa?

-no me tardaré

-Así dijiste antes.

-no me cuentes los minutos.

-no me hagas buscarte

-ni sabes dónde estoy, nos vemos en casa.

-no me cuelgues.

Fue lo último que escuché antes de finalizar la llamada, suspire varias veces y salí, dije que no bebería, pero Bill me hizo enojar tome un trago doble y otro más que me daban mis compañeros y que yo recibía gustoso, entonces fue el caos en mi estado de ebriedad ya estaba bailando con un tipo que no conocía y que me tenía casi contra la pared me lo quitaron de encima y lo vi caer al suelo, después me jalaron y supe que era Bill me encerró en el baño y metió literalmente mi rostro en el lavamanos.

-¿quién demonios te crees tú?-

-¿Cómo supiste que estaba aquí?

-tu teléfono tiene GPS.

-¿cómo puedes hacerme esto, Bill?

-No, como puedes tú... ¿Así que te gusta que te toqué tipos desconocidos en un bar?

-no sé qué ha pasado.

-ese imbécil está encima de ti-

-me pasé de tragos, Bill.

-¿y no dijiste que no tomarías alcohol?, mentiroso, vamos a casa

-no quiero, ya estoy bien, déjame ir.

-está bien vete.

Aproveché porque pensé que se iría, pero no lo vi sentarse en la barra y pedir un trago tras otro, y cuando aquel chico se acercó a él y lo estaba toqueteando en su pecho, enfurecí, caminé hacia él y lo quité de un empujón para meterme entre sus piernas.

-es mi esposo, vete -

El chico se fue y nos dejó solos, me giré y quedé frente a él.

-¿qué haces?-

-lo mismo que tú.

-ya vámonos a casa.

-¿ahora si quieres?-

-Vámonos-

Lo tomé del brazo y lo saqué hasta su auto y me subí, me acomodé el cinturón y esperé a que se subiera.

-no vuelvas a salir con esos tipos.

-no puedes prohibirme que salga a divertirme.

-¿te estabas divirtiendo con ese hombre tocándote?-

-no, pero necesito distraerme, no todo es trabajo.

-Podemos salir los dos-

-nunca tienes tiempo.

-tengo responsabilidad con mi trabajo, Tom.

-entonces déjame divertirme a mí.

-¿sabes qué? Si tanto quieres divertirte vete
anda baja y ve a esa reunión, acuéstate con quien te dé la gana, no me importa.

-¡Respétame Bill!- grité ofendido.

-¡cállate y bájate!-

-va a llover- pronuncié más calmado.

-me importa una mierda, ¡bájate!-

-¡Estúpido!-

-si como sea.

Me bajo y azotó la puerta, pero aun así no le importó, me dejó allí en mitad de la carretera, estaba oscuro y solitario, y efectivamente iba a llover.

Las gotas mojaron mi rostro lleno de lágrimas, me subí la capucha de mi sudadera y caminé hasta que llegué a casa totalmente mojado, las luces estaban apagadas y en total silencio, subí a la habitación y allí estaba dormido, fui al baño a tomar una ducha caliente y baje de nuevo no quería compartir la cama con él, entre al salón y me tumbe en el sofá mirando un poco de TV.

El olor a café me hizo levantarme de mi sueño, sentía pesados los ojos y un estornudo apareció, me froté las sienes porque sentía un leve dolor de cabeza.

-Toma- me dijo y mire que era una taza de café, la tomé y me la bebí a sorbos.

-gracias.

-¿por qué dormiste acá abajo?

No quería hablarle, así que ignore su pregunta y pase por su lado, pero me siguió escalera arriba hasta la habitación.

-¿Tom porque dormiste abajo?-

-no quiero hablar de eso, voy a llegar tarde.

-perfecto, ya me voy, adiós - me besó la frente, pero sus manos tocaron mi cabeza con desespero. - Tom estás ardiendo en fiebre-

-pues es obvio si caminé hasta aquí bajo lluvia.

-espérame aquí - me dijo y salió de la habitación, la verdad era que me sentía mal, pero no quería quedarme en esa casa, después de un momento volvió con una taza humeante y me la dio.

-bebe esto, te preparé el jacuzzi.

-Bill, voy a trabajar, no te preocupes.

-oh, no, ¿crees que te dejarán entrar con esa fiebre a una escuela? ¿Y crees que te dejaré ir así de enfermo?, no, tú te quedas hoy aquí.

-¿pero qué voy a hacer yo solo aquí?-

-yo me quedaré, bebe la aromática y ya vengo por ti, preparé un baño caliente.

Se adentró en el baño y después salió para llevarme hasta el jacuzzi, me ayudó a desvestirme y con cuidado me metió en el agua que estaba caliente, se sentó en el borde e hizo que mi cabeza quedara en sus piernas, tomó una pomada y me untó en la frente, después continuó acariciando mis trenzas que estaban por desatarse por qué estaban muy húmedas.

-Ya deberías de soltarte el cabello.

-tengo pensarlo en hacerlo, están muy largas.

- puedo ayudarte.

-eso me gustaría.

-¿qué quieres de desayunar?- preguntó

-¿Pedirás un delivery?-

-te cocinaré hoy.

-bueno lo que tú quieras hacerme estará bien.

-entonces bajo y después subo por ti, vale.

-vale.

Lo vi marcharse y bajar a la cocina, jamás me había cocinado o me había atendido en un resfriado, tal vez se sentía culpable por dejarme solo allí, pero eso no me importaba en el momento porque se sentía bien sus atenciones aunque fueran escasas.

𝑵𝒐 𝑷𝒖𝒆𝒅𝒐 𝑫𝒆𝒋𝒂𝒓𝒕𝒆 𝑰𝒓  ⟬ᵗʷᶜⁿʳ⟭Donde viven las historias. Descúbrelo ahora