Capítulo 14.

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Cinco minutos después, Aizawa me encuentra de pie en la ducha, justo fuera del chorro de agua.

Agacho la cabeza bajo el agua por un momento y luego lo miro a él en lugar de a la ducha. El agua corre por las líneas de su pecho y caderas, no soy lo suficientemente educada como para no mirarle la polla. Todavía está medio duro, lo cual es casi tan increíble como esta ducha. Niego con la cabeza y trato de concentrarme hasta que veo una cicatriz en su espalda baja que no vi en nuestra sesión de sexo.

-¿Puedo preguntarte algo?- él asiente.- ¿Cómo te hiciste esta cicatriz?- toco con cuidado la piel, como si fuera una herida reciente.

-Me la hice en una misión, nada grave.

Está en la punta de mi lengua recordarle que podría estar haciendo eso mismo para mi agencia, pero me las arreglo para tragarme las palabras en el último momento. Él ya dijo que no y en este momento dudo que cambie de opinión. Molestarlo por eso solo enturbiará lo que tenemos ahora.

Prefiero disfrutar este fin de semana y luego empezar a trabajar el lunes con un nuevo plan. Me concentro en usar su jabón para lavarme. Como es típico de un soltero, tiene algo de shampoo y acondicionador que huele a hombre sexy o tal vez es solo que asociaré para siempre a Aizawa con este aroma. Apuesto a que puedo comprar algo de esto cuando llegue a casa, en caso de que necesite otra dosis durante un período de sequía.

No, eso no es normal. Eso es algo extraño de hacer, incluso más extraño que masturbarse mientras olía su almohada. Realmente, no puedo creer que hice eso.

Terminamos de ducharnos y estoy un poco decepcionada de que no intente algo. La verdad es que el día me está alcanzando y el cansancio ha puesto peso en mi cuerpo. Prácticamente estoy tropezando cuando me trenzo el cabello y regreso a la habitación. Aizawa no se detuvo en solo cambiar las sábanas, hizo de nuevo toda la cama, por supuesto que lo hizo. Finalmente retira el edredón y me mira.

-¿Tienes un lado específico para dormir?

-Realmente no.

-Entonces me pondré de este lado.- Solo cuando me meto bajo las mantas me doy cuenta de que está entre la puerta y yo. No hay absolutamente ninguna razón para investigar eso. Estoy seguro de que es simplemente el lado en el que siempre duerme. Aún así, algo cálido y extraño se instala en mi pecho. Solo se vuelve más fuerte cuando Aizawa rueda hacia mí y sin una palabra, me tira hacia atrás hasta que quedamos modo cucharita. Me quedo dormida rodeada de él, sintiéndome total y completamente segura y me despierto con la lengua de Aizawa en mi coño.

Sorpresa. No mentía cuando lo dijo.

Me estiro un poco, lo que hace que Aizawa me sujete los muslos y los empuje ampliamente en respuesta. Hay un rayo de luz tenue que brilla a través de las cortinas, pero la lluvia sigue golpeando las ventanas con tanta violencia como anoche.

-¿Qué hora es?- Mantengo la voz baja, no queriendo romper la extraña sensación que impregna la habitación. Como si estuviéramos en una realidad alternativa, solo Aizawa y yo.

Le da a mi coño otra larga lamida y levanta la cabeza lo suficiente como para decir.- Temprano, vuelve a dormir.

-Oh, claro. Me pondré bien en eso.- Me apago en un gemido mientras él continúa besando mi coño a fondo. Es lento y decadente como si no tuviera planes de estar en ningún otro lugar que no fuera entre mis muslos en el futuro previsible. Estiro mis brazos sobre mi cabeza. Es mejor simplemente disfrutar esto y dejar que el placer me arrastre que pensar demasiado en lo que trae hoy. Pero claro, nunca he sido buena siendo una socia pasiva. Frota la parte plana de su lengua contra mi clítoris. Me agacho y deslizo mis dedos por su cabello.

El amigo de mi padre (Aizawa y tú)+18Donde viven las historias. Descúbrelo ahora