Capítulo 16.

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Oigo pasos y me giro para encontrar a Aizawa en la puerta, debería verse menos imponente sin camisa, con su cabello negro desordenado, sus pantalones de salón colgando de sus caderas. Debería... pero no lo hace. Se apoya contra el marco de la puerta y cruza los brazos sobre el pecho. 

-¿Fisgoneando?

-Solo un poco.

Empiezo a abrirme paso hacia él, pasando las yemas de los dedos por el lomo de los libros. -¿Has leído todos estos?

-No tiene sentido tenerlos aquí si no lo he hecho.- El dice y en su voz envía una deliciosa emoción a través de mí. Me aparto de los estantes y vuelvo a pararme frente al escritorio. 

-¿Incluso trabajas aquí? Está tan limpio que prácticamente brilla.

-Me gustan las cosas en orden. -Empieza a moverse hacia mí lentamente. Aizawa me pasa por alto y mira la superficie de su escritorio. Suspira profundamente. -Ahora has ido y lo has hecho, nena.

Apenas lucho contra un sonido de pura alegría. Al parecer, el desayuno puede esperar, después de todo.- No he hecho nada.

-Has dejado manchas en mi escritorio. -Toma una de mis manos y la aplana contra la superficie.- Aquí. -Y luego el otro. -Y aquí.

-Pero...

-Agáchate.- La dura orden me hace obedecer al instante. Eso y la vertiginosa anticipación de ver qué va a hacer a continuación. No me hace esperar mucho. Aizawa me coge el dobladillo de la camisa y me lo sube por el culo hasta que se me junta con las caderas. -Kaori.

-¿Sí papi?- Su mano aterriza en mi trasero, un fuerte impacto que no es un azote y me aprieta. -¿Estabas a punto de tocarte con los dedos en mi escritorio?- El pensamiento ni siquiera se me había pasado por la cabeza... pero ahora que me ha metido la idea en la cabeza, puedo imaginarlo con demasiada facilidad. Me senté en el escritorio con la mano entre los muslos.

-Solo un poco.

-Solo un poco. -repite. Su otra mano aterriza en mi otra mejilla. Sigue apretando mi trasero, separándome un poco más con cada movimiento.- ¿Esperabas que te atrapara?

-Tal vez. -le susurro.

-Eso pensaba.- Sus pulgares encuentran los hoyuelos en la parte superior de mi trasero y presionan ligeramente. -Más tarde hoy, vamos a subir las escaleras y te voy a follar el culo.- Me sobresalto y me pongo fría y caliente al mismo tiempo. -Aizawa, yo...

Mantiene ese toque ligero. -¿Estás a punto de decir que no porque no te gusta el anal? ¿O estás a punto de discutir porque tienes miedo de que mi polla sea demasiado grande? -Me sonrojo y tartamudeo un poco.

-Me gusta el anal.

-Mmhmm. Es lo que pensaba.- Se mueve y luego su boca está ahí en la parte baja de mi espalda. -Puedes tomarlo, nena. Al igual que me tomaste en tu coño y en tu boca.

No estoy tan segura, pero no puedo pensar con claridad con él moviéndose hacia abajo, poniendo sus dientes contra la curva de mi trasero. -Um ¿Y si eres demasiado grande?- Aizawa se ríe.

-Abre más las piernas.- Espera hasta que obedezco para continuar su camino descendente, se detiene cuando su aliento hace un fantasma contra mi coño. -Sólo hay una forma de saber si es cierto o no.

Me estremezco. -Okey.

No importa lo intimidante que me parezca la idea de tomar su talla allí, la verdad es que Aizawa no hará nada que realmente me lastime, si lo intentamos y no funciona, entonces no va a forzar el problema. ¿Y si funciona? Tiemblo de nuevo.

El amigo de mi padre (Aizawa y tú)+18Donde viven las historias. Descúbrelo ahora