45. Verano 2022

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–No sabía que la psicóloga trabajaba este verano. El verano pasado dijo que tenía vacaciones en verano.

–Pues al parecer sí. Menos mal que tu padre no trabaja y puede llevarnos en coche, que con el calor que está haciendo este verano es casi imposible salir a la calle. Nos tendría que haber dado hora antes, no a las 12 del mediodía. Esta señora nos matará.

–Es la primera semana de julio, no me quiero imaginar cómo será el resto del verano.

–Bueno Irene, ¿qué tal todo?

–Bien.

–¿Las notas?

–Bien.

–Te veo muy bien, la verdad. Desde el primer día que viniste aquí hace un año hasta ahora has mejorado mucho. Ya no eres tan insegura como antes. Supongo que tus amigos te habrán ayudado a encontrarte mejor. Voy a decirle a tu madre que entre para hablar con ella. –Entonces se acerca a la puerta para llamarla. –Venga, pasa.

–¿Ya tan rápido ha ido la cita de hoy?

–A tu hija le doy ya el alta. La veo muy bien. Si surge algo importante puedes volver a pedir cita y volveremos aquí, ¿de acuerdo? Ha sido un año en el que he visto a Irene crecer como persona. Ha sufrido mucho y estoy muy orgullosa de que haya llegado donde está ahora.

–Muchas gracias.

–Irene tiene un grupo de amigos y una familia que vale oro. Ella ha tenido que pasar por diversas cosas no muy buenas para llegar aquí. También se ha de decir que eso le ha sentado bien. Mírala, se ha dejado el pelo suelto y le queda bien. Además, se ha dejado el flequillo crecer, ahora se le ve mejor la cara. Se notaba que tenía un gran complejo con su pelo.

Claro que tenía complejo con mi pelo. Desde pequeña, mi madre me ataba el pelo con una o dos coletas altas, y algunos días incluso con trenzas. Desde que mi madre me dejó peinarme yo sola, solo me ponía la coleta alta por costumbre. Siempre llevaba flequillo porque mi madre lo quiso cortar, y me daba miedo deshacerme de él. Mi pelo fue motivo de burla en la escuela. Aunque antes tenía más masa de pelo, el estrés me ha hecho perder mucho.

–Bueno, hasta aquí llega nuestro camino. Puede que la vida sea como esas carreteras que a veces se cruzan. Tal vez nos encontremos otra vez fuera de esta consulta. Suerte en la vida.

Salí de la consulta de mi psicóloga sabiendo que esa era la última vez que la vería y le contaría historias mías.

Llegué a casa y miré el papel que tenía en mi corcho. Allí estaban apuntados nombres de algunos grupos y cantantes de los 70', 80' y 90' que ella me recomendó aquella vez que le conté sobre mi pequeña historia sobre mis gustos musicales. The Cure, The Cars, David Bowie, John Lennon, Queen y Violent Femmes. No sabía por dónde empezar. Esto me venía grande y quise aferrarme a los cantantes que ya conocía.

Me puse por redes sociales y vi que había otro cursillo de informática este verano, como el del año pasado, aunque este año había más cosas para hacer. Los programas estaban bien, aunque no eran de edición de fotos. El cursillo empezaba la semana siguiente.

Al final pude convencer a mi familia para apuntarme al cursillo. Y aquí estaba, rodeada de chavales que tenían entre 12 y 15 años. Pensaba que estaría Mónica, la señora que se enrollaba más que una persiana del año pasado en aquel cursillo. Pero resultó que era la única mujer rodeada entre 7 adolescentes.

El cursillo se hacía durante todo el mes de julio y agosto, pero tuve que desapuntarme en agosto porque nos fuimos de vacaciones al pueblo de Manolo. Intenté hablar con papá y mamá para poder quedarme sola en casa esa semana, pero no fue posible. No me gustaba eso de estar una semana sin hacer nada, no había nada que hacer.

También dije de seguir en el cursillo después de esa semana en el pueblo, pero no me dejaron ir. Quise hacer un intento de enviarle un mensaje a alguna amiga para ver si respondían. Les pregunté sobre el verano, sobre qué estaban haciendo, si se aburrían como yo o no. A Alexa le dije que me dieron el alta del psicólogo y que una parte de eso fue gracias a ella.

Pero como era de esperar, nadie me respondió. Pasé el verano sin saber nada de mis amigos, como de costumbre. Tenía que acostumbrarme a no hablar con ellas, porque cuando acabara el curso siguiente no me hablaría con ninguna, ya que me demuestran que no tienen interés en hablar conmigo.

Mi querida amiga Alexa [Completa]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora