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┋ ¡ Venezuela, ¿ donde estas? ! ┋
Siria había estado jugando con el país latino a las escondidillas . Ahora era el turno de el para encontrarlo.
Si bien, a su punto de vista esto era algo demaciado infantil, no podía negarse a la petición. Venezuela ya se había esforzado mucho por cumplir cada caprichito que se le ponía en frente.
Era hora de que el latino también tuviera sus exigencias.
Aun que la casa del veneco no era tan grande, si estaba en medio de la nada, estaba en el mismo lugar en el que se ubicaba aquella cascada gigante.
Muy cercas, se podría decir que se notaba el gusto de los latinos al preferir estar en lugares boscosos.
Eran bonitos, claro, pero la verdadera razón del porque tenía su casa ahí era para que no tuvieran que molestarlo todos los días, así estando lejos de todos podría descansar y aun más con el sonido tranquilizador de las aves al despertar.
Tenía cientas de hectáreas donde pudiera buscar, pero era tan cansado que se terminó rindiendo.
Se cento en un tronco caído, miro el pasto y la tierra.
┋¿ Donde carajos estas? ┋
— ¡ Aquí! , ¡ aquí! —
Como una fiera, ataca al conejillo de Indias por detrás, callendo ambos al césped.
Venezuela arriba de Siria, y el boca abajo aturdido por el golpe contra el suelo.
Veía estrellas en un plano negro, sus ojos veían el paisaje borroso.
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┋ ¡¡¿Me quieres matas acaso imbécil?!! ┋
—¿eh? —
Con un puñetazo en la cara, Siria logra quitarlo de encima.