Hace tiempo, cuando me volví consciente de mis acciones me pregunté "¿Cuál es el motivo detrás de que la vida y el dolor vayan de la mano? ¿Que clase de injusto balance universal es este que atá a toda la existencia conocida y por conocer bajo el mi...
Luego del encontronazo con el conde del pueblo, Vamdemon, el dúo de humano y Digimon lograron llegar a la entrada del Hall principal del castillo, solo para toparse con la bizarra escena que allí les esperaba.
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Como animales salvajes, los habitantes del castillo tienen de prisionero al dragón demoníaco de la oscuridad, Devidramon. Clavando sus extremidades al suelo haciendo uso de magia rudimentaria de truenos de un descolocado Wizardmon, junto al excesivo número de varias vainas de Alraumon. El dragón de las tinieblas es incapaz de zafarse, ya que no deja ser golpeado constantemente con los cuerpos de Gotsumon, quienes tratan de aflojar su carne para dar paso libre a los pobres y aún en desarrollo colmillos de otros Digimon que intentan perforar su carne, no en un intento de comerlo, si no, de unirlo a sus filas.
Cuando el joven y los dos Perfects que le acompañaban pensaban que plan llevar a cabo para poder ayudar al dragón, el estruendoso avance de cierto caballero sacro se hizo escuchar en todo el lugar, trayendo un mensaje a los infectados, el mensaje de su misión.
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Knightmon: Por orden de los "Caballeros de la Rosa" he venido a purgar el mal que desencadenó la tragedia en este pueblo, sepan que no es personal, y que rezare para que el gran Anubismon pueda otorgarles el descanso eterno que todas vuestras almas se merecen, lo juro, por mi honor de caballero. Os pido perdón por lo que debo hacerles.
Lady: Ese tipo empieza a fastidiarme
Vamdemon: No lo hace por maldad o vanidad, solo trata de cumplir su trabajo. Y no podría caer en mejor momento.
Data: ¿A que te refieres?
Vamdemon: A que esa es nuestra distracción.
Knightmon: Adelante bestias asquerosas ¡Vengan a por mi!
Exclama el caballero a la par que desenvaina su gran espada santa. Los infectados sólo responden de la única manera en que pueden hacerlo, como bestias salvajes. Rugen al unísono, haciendo denotar un obvio cambio en el tono de sus voces, como ecos de ultratumba que vienen a reclamar el santo Digicore del caballero. Dicho aullido sorprende al trío que se mantiene escondido tras la puerta, pero no al Knightmon, quién solo se pone en posición, con un pie al frente y su espada atrás, dejándola preparada para golpear al primer, o primeros que se acerquen con maliciosas intenciones.