ひとめぼれ (Hitomebore): Amor a primera vista.
Izuku Midoriya, un reconocido médico de Japón, a su corta edad de 20 años. No sólo ayuda a las personas en su hospital, también las ayuda con su pasatiempo, siendo un gran músico pero anónimo. ¿Será que este...
La noche anterior fue una de las mejores de mi vida. De hecho, desde que Shoto había llegado a mi vida, cada noche que pasaba con él, dormía de maravilla. Siendo aquella noche una muy linda y recordable.
Después de haberme atrevido a cantar frente a él, nos quedamos abrazados en el sofá de la sala frente a la chimenea.
Al hace eso, me abrí hacia Shoto. Indirectamente le dije que yo era aquel cantante anónimo. Después de cantar, no le dije exactamente eso, pero, en mi interior, sabía que Shoto ya lo sospechaba. Aunque así fuera, igualmente quería hablarlo bien con él.
No sabía en qué momento había caído dormido, pues no me acordaba de haber ido hacia la habitación de la cabaña. Pero cuando sentía que me iba despertando, de igual modo, sentía que estaba sobre una cama, y claramente, Shoto estaba a mi lado. Pensar en que él me había cargado hacia la habitación me hacía sonreír.
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Desde que dormíamos juntos, siempre íbamos a dormir y despertábamos de la misma forma. Con mi rostro entre su pecho, y él abrazándome cariñosamente.
Tal vez Shoto pensaba que no me daba cuenta. Pero algunas veces fingía caer dormido, pero era para sentir como acariciaba mi cabello y me daba pequeños besitos. Eso me hacía dormir mucho más feliz.
Era sábado y ninguno de los dos teníamos nada que hacer. La fiesta de Kacchan empezaba a las 8:00 de la noche. Así que podíamos estar todo el día en ese lindo lugar.
Me acerqué más hacia Shoto para volver a dormir. Sentía como aumentaba un poco su agarre y aunque siguiera dormido, inconscientemente me daba caricias.
Estaba apunto de dormir. Me sentía más relajado que nunca. Hasta que algunos mensajes sonaron en mi celular.
-"¿Por qué siempre tiene que ser mi celular el que interrumpe?"- pensé algo irritado en cada vez que había pasado algo similar.
Di media vuelta hacia la mesa de noche en busca de ese aparato, quedando mi espalda pegada en el pecho de Shoto. Eso no impidió que él me acercara más hacia él.
Cuando por fin enfoque mis ojos en aquellos mensajes, me levanté de golpe, mareandome un poco al mismo tiempo. Era mi madre.
-"Hola, Izu. Buenos días. No quise llamarte porque creo que sigues dormido. Pero queríapreguntarte de nuevo a qué hora será el almuerzo en tu casa. Te mando muchos besos, ya quiero verte".
-¡¿Qué?!
-¿Izu? ¡¿Qué pasa?!- con mi grito y mi movimiento brusco al levantarme terminé asustando a Shoto, quien activó su instinto de lucha.