25: Maldita L

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parecía divertido con la situación, con el miedo que brotaba de cada una de mis respiraciones y de la ansiedad que expresaba mi pulso acelerado.

-Yo siempre estuve, siempre estoy y siempre estaré.

Su aliento impacto contra mi cara, yo estaba paralizada y no sabía qué hacer, venas negras empezaron a brotar por su rostro, soplo ligeramente causando que algunos mechones de cabello se movieran por mi rostro, su sonrisa se incremento, yo parpadee y cuando volví a enfocar la vista eso ya no estaba. Las luces de la habitación estaban encendidas y Kiros me abrazaba como si yo fuera su último rayo de luz, mire a mí alrededor y en lo único que podía pensar era en esa canica, me aparte de los brazos de Kiros y la tome entre mis manos, lucia normal, la acerque más a la vista y justo en el medio pude observar una pequeña llama congelada, era en tonos negros y morados, en medio de ese pequeño fuego se veía un letra, una L en cursiva.

No podía dejar de pensar en lo sucedido y eso me abrumaba, sin contar que Kiros le conto lo que paso a Sirius y estoy empezando a creer que se turnan para cuidarme. A un guardo aquella canica, de hecho la volví un collar que siempre llevo conmigo, no he parado de recrear ese momento en mi mente, ese momento en el que esa voz penetro mis sentidos y me volvió totalmente ajena a todo el resto, en el que me hipnotizo con esa mirada macabra, como si él hubiera cometido atrocidades en este mundo y que por alguna razón, me dijo que siempre me ha acompañado y que siempre lo hará. Esa maldita L.

Por lo menos mis días se han tornado tranquilos, Keris ha permanecido tranquila y hasta ahora ha abandonado su drama, Sirius ha sido el mismo, el mismo chico castaño de ojos azules, el mismo que es ultra mega súper serio con todos, pero que conmigo es un osito cariñosito que siempre me mostraba esa preciosa sonrisa que me recordaba a la de un niño y Kiros, bueno el sigue siendo un cascarrabias, aun que últimamente ha estado más dócil de lo normal, se ha vuelto gratificante estar con él.

...

El día estaba más lindo que nunca, al menos eso decía Keris, un sol radiante y una brisa que te refresca el alma, no en definitiva no es mi estilo; por lo menos el despacho de Kiros tiene aire acondicionado, si no fuera así me estaría derritiendo de forma lenta y tortuosa, casi invisible.

Kiros ya se había tardado un poco mucho, no me puedo creer que me cito a su despacho para al final dejarme en la espera; Kiros entro por la puerta a paso rápido mientras que Sirius lo seguía de cerca, el ojitos de linterna se veía enojado (como siempre) y para mi sorpresa Sirius también, ambos se pusieron a gritarse (insultarse) enfrente de mí, yo no comprendía nada de lo que sucedía así que solo me mantuve a ralla como una espectadora.

Me percate de que estaban gritándose cosas sobre mí, por lo que entendí Kiros le reclamaba a Sirius sobre nuestra amistad cercana, yo iba a intervenir en su acto de estupidez, hasta que Kiros saco un tema de conversación que yo también quería indagar, sus ojos, los ojos de ambos eran de gran interés para mi, siempre eran de colores anormales y llamativos, siempre que se me acercaban o viceversa se incrementaban de una forma tan singular que se ha vuelto de mis cosas favoritas para admirar.

-¿Qué me puedes decir de tus ojos? ¿Porque lucen así cuando estas con ella?

-No lo sé...

-¡Dime que sientes por Umed!

-¡No lo sé! Ok, no sé qué pasa, solo que ella es muy importante para mí y prefiero que me acecines antes de dejar que la arrebates de mi lado, ella es tu luna y siempre lo será y créeme que yo no te quiero quitar eso, solo quiero seguir a su lado...

Es momento de intervenir en esto, Sirius estaba sofocado por la presión que había puesto Kiros en el, yo no sé lo que significaba su confesión con Kiros, pero Sirius me importaba demasiado como para que eso me importara de forma significativa, yo ya sabía que le importaba y eso no me molestaba, porqué lo que él siente por mí es lo mismo que siento por él. Me acerque a su lado dándole un abrazo que esperaba lo consolara de las actitudes del maldito idiota que es Kiros, el me devolvió el abrazo cubriéndome con su cuerpo que obvio es mucho más grande que el mío. Los gruñidos de Kiros se hicieron presentes pero yo estaba dispuesta a ignorarlo, estaba molesta con el por creerse con el poder de exigir explicaciones sobre los sentimientos de alguien más, además yo no soy nada para él, no tiene porque reclamarle a mi amigo sobre sus acciones conmigo, si no lo hago yo mucho menos él.

Saque a Siriusde ese lugar, lo deje en su recamara sabiendo que escaparía hacia el techo dela casa, pero eso estaba bien, quería que se mantuviera lejos para no salir másafectado por el complejo de supeoridad de Kiros; volví al despacho de Kiros echa una bola de rabia, al entrarpude ver que tenia intensiones de reclamarme algo, pero yo no le di tiempo dehacerlo, me iba a escuchar, ya estaba harta de su conflicto con Sirius, como si él le afectara en algo.Yo empecé a 

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Vigilo tu espalda y tu vigilas mi almaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora