CAPÍTULO 97 Cumpleaños 2

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ADVERTENCIA: CONTENIDO +18

Travis se sintió descolocado. —Tay, ¿Oí bien? — levantó su cepillo de dientes del suelo y lo enjuagó, pensando si estaba escuchando bien lo que su esposa le decía, ¿Se sentía bien?, sí, claro que se sentía bien, pero bien caliente.

—No has oído mal— se acercó a él, recorriendo con sus manos su camisa, de arriba hacia abajo, con la firme intención de quitársela, derramando toda esa sensualidad que posee, lo quería dentro de ella ya.

—Tay— se aclaró la garganta, tratando de volver a la realidad.

—¿Sí? —

—Deja que vaya a cerrar la puerta— se aclaró la garganta.

Ella sonrió porque iba a obtener lo que quería.


El enorme hombre se dio prisa para colocarle el seguro a la puerta, en cuanto se dio la vuelta para volver al baño y encontrarse con su esposa, ella ya estaba afuera, Travis podía entender lo que pasaba, no debía pensar más allá, por supuesto que han pasado ya demasiados días donde no han podido tener un contacto íntimo, las visitas que no han parado, los contratiempos con la familia Swift y sus hijos que una que otra vez se levantan para buscarlos en la noche les impedían llevar a cabo dichos actos, esta era la oportunidad que buscaban, porque los mellizos se agotaron tanto, que auguraban se despertaran tarde por la mañana, lo cual les iba a dar la noche libre para que ambos se pudieran divertir.


A Taylor algunas veces le costaba sentirse como ella misma, su cuerpo ha sufrido cambios constantes que conlleva el crear una vida, era conveniente que fuese solo un bebé, porque ella podía tener una mejor movilidad y tranquilidad de que nada malo iba a pasar si se pasaban con algunos movimientos que tenía en la cabeza, se miró de reojo en el espejo de su tocador, su figura se seguía mirando completamente igual, esas curvas que la han caracterizado desde el 2018 pero mejoradas continuaban ahí, con la novedad de que ahora, se le miraba el vientre de embarazada, no era demasiado grande todavía, un elemento favorable en ese momento, ella extendió los brazos dándole a entender a su esposo que lo quería ahora.

Kelce con la seguridad de que cerró bien la puerta, fue directo a su esposa, aunque ella estuviera embarazada no se le iba a quitar la calentura que normalmente sentía, la observó unos segundos sonriendo, esas maravillosas piernas que dejaba ver al haberse quitado los jeans le volvían loco, en sí, toda ella, primero se quitó los tenis y el pants deportivo, quedando solo en ropa interior en la parte de abajo, Swift quiso ayudarle, quitándole la camisa.

—Esto es lo que me gusta— la rubia le acarició el pecho, los movimientos circulares que ella realizaba hacia que sintiera los vellos rozando su piel.

Travis sonrió, metiendo sus manos debajo de la camisa blanca que se puso hoy su esposa, acariciando su vientre, seguido, subió sus manos para encontrarse con sus pechos, apretando momentáneamente, porque antes, lo que deseaba hacer era desabrocharle el sostén, así que comenzaba el juego de habilidades, porque desabotonar esa prenda sin ver lo que hacía, era un reto, Taylor lo abrazó en lo que su esposo llevaba a cabo esa tarea, metiendo una de sus manos en el bóxer de Kelce, apretando su trasero, él no podía ser el único que disfrute de hacer eso, sobre todo porque su enorme hombre es un sujeto bastante ejercitado, ¿Cómo no se iba a calentar con eso?, era prácticamente imposible, se admiraba a sí misma por las veces que ha tenido que sacar cordura de donde no sabe que la tiene, al aguantar tanto tiempo y controlarse en ciertos lugares para tener sus manos quietas, ella era igual que Travis, no por nada tienen una excelente química.

—¡Ya está! — Kelce se sintió victorioso al ver como el sostén estaba medio caer, no podía quitarlo por completo hasta que le quitara la camisa, así que ese fue el siguiente paso, debía darse prisa, porque notaba como es que su esposa se mordía los labios tratando de controlarse.

Eres mi juego finalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora