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Durante la fría noche en la ciudad, Leonard caminaba por las calles sombrías y desoladas. En barrio que era conocido por ser peligroso, pero también era un refugio para todos aquellos que estaban escapando de algo o se escondían de la justicia.

A primera vista, parecía un hombre común. Alguien con una vida difícil o tal vez un criminal nadie esperaría que fuera un Omega en aquel lugar olvidado por la sociedad. Pero Leonard era mucho más que eso. ¿Quién dice que los monstruos no son reales?¿Que son seres horribles?, Si alguien preguntara cómo describirlo, "monstruo" sería la palabra adecuada uno que lleva un disfraz de indefenso un Omega delgado de cabello oscuro, piel blanca y unos profundos ojos rojos. Un monstruo que buscaba refugio, un lugar donde esconder la evidencia de sus crímenes, un lugar donde poder saciar su hambre voraz por un tipo muy específico de "alimento".

Para él sus víctimas no eran más que simples animales que siempre intentaban escapar de él, defenderse cuando arrancaba el primer pedazo de carne algo que fastidiaba a Leonard el tener que escuchar los lamentos de personas asquerosas que habían provocado talvez hasta más sufrimiento que él, era aún mejor cuando esas escorias eran alfas los supuesto dueños del mundo, su menú se componía de escorias cómo asesinos, ladrones, estafadores, violadores, etc...
Aunque sucio y caótico, ese acto era algo que disfrutaba de una forma intensa: los gritos desesperados de súplica, la sangre corriendo de aquellos que alguna vez fueron considerados personas. Era una adicción que no podía controlar. recordaba muy bien la primera vez cuándo había comenzado, un idiota que intento tomarlo a la fuerza durante un celo no quedo ni rastro de ese tipo. Cada vez que lo hacía, se sentía aún mejor. Sentía que, de alguna manera, le daba justicia a quienes esos animales dañaban. Era su retorcida forma de castigar a los que a su juicio se lo merecía.

Leonard recorría las calles de su barrio, un lugar que había llegado a considerar su hogar. Siempre lo hacía de noche, para evitar llamar la atención innecesaria que pudiese interrumpir su "cacería". Sin embargo, esa noche no sería como las demás. Desde hacía un tiempo, sentía que alguien lo seguía. No sabía quién era, pero esa sensación era algo que odiaba, el sentir que se es el la presa, aunque pensó en como cambiar rápidamente los papeles y empezó a dirigirse a un lugar que conocía muy bien uno donde sabía que si uno de sus aperitivos entraba no saldría con vida al final si ese sujeto estaba en el barrio que habita entonces significa que era una escoria más a la que eliminar.

Caminó hasta un lugar apartado, su rincón que utiliza para comer y esconder los restos de sus desafortunadas víctimas. Para el caníbal, todo aquello era un juego de niños. Se escondió en su lugar de siempre, esperando pacientemente que su presa mordiera el anzuelo.

No tuvo que esperar mucho. El desconocido finalmente apareció; era más alto que Leonard, pero eso no lo inquietaba había lidiado con todo tipo de personas y ningúna había logrado sobrevivir. Cuando su perseguidor bajó la guardia en un momento oportuno, Leonard saltó hacia él con una navaja afilada, apuntando directo a su cuello, lugar donde el sabía seria un punto crítico, sin esperar que este no era como los demás animales a los que había matado. Al tocar la piel del sujeto, la navaja se hizo pedazos como si estuviera hecha de cristal y el sujeto de piedra algo que dejó más que impresionado al caníbal.

- Predecible -murmuró el desconocido, antes de agarrar a Leonard por el brazo y estamparlo contra el suelo. El dolor fue intenso, pero Leonard había pasado por cosas peores. Esto no lo detendría.- ¿creíste que sería así de fácil? - su voz estaba cargada con cierto tono de burla, para luego poner su pie sobre su cabeza, pero apesar de eso Leonard no se dejaba vencer por el sujeto no del todo había logrado derrotar alfas que le superaban en fuerza y tamaño pero el siempre los mataba y se hacía más fuerte después de comerlos y este no sería la excepción, hacía todo lo posible para liberarse de su agarre- Fascinante... eres más fuerte de lo que pensaba - dijo el chico, manteniendo a Leonard inmovilizado con su pie sobre su cráneo.- si prometes ser bueno y no morderme no te mataré, pero si me mientes - el tipo aumento la presión en de su piel - ¿entendido?-La presión sobre su cabeza era bastante insoportable como para casi aplastarla así que asintió a tal petición

- Es un placer - dijo el chico, mostrando una ligera sonrisa y retirando su pie de la cabeza del caníbal en señal de paz. - Mi nombre es Eliot - se presentó, Leonard por fin pudo verlo bien parecia de su edad aunque era más alto su cabello era de un castaño oscuro, sus ojos eran morados y en su frente había una especie de tatuaje con forma de luna y por el olor que tenía lo más probable es que fuera una alfa.

- ¿Quien carajos eres? - dijo Leonard en respuesta a la presencia de Eliot - ¿Y que quieres de mi? - por alguna razón le resultaba un incómodo, talvez porque algo que el caníbal siempre había detestado es el hecho que los Omegas sean demasiado dependientes de los alfas como si no pudieran valerse por su propia cuanta

- pues verás, hace unos días que te e observado eres todo un caso de estudio - una sonrisa extraña se mostraba en el rostro de Eliot sonrisa que no le gustaba a Leonard - y apesar de lo asqueroso que eres se te da una oportunidad de redención, ¿no te sientes honrado? -

- ¿quien mierda te crees? - era obvio que para Leonard todo eso era más que un mal chiste, alguien como el no tenía salvación - déjame en paz si no quieres que te mate -

- Leonard, Leonard, Leonard....deberías aceptar por las buenas - en un parpadea Eliot tenía sujetado a Leonard del cuello - tengo muy poca paciencia con tu "tipo de personas" así que vas aceptar lo que se te está ofreciendo - apesar de parecer calmado su tono de voz era bastante amenazante -

El caníbal lucho de todas las formas que conocí para liberarse, pero todo fue en vano su rival era muchísimo más fuerte que el y cada ves que intentaba liberarse la fuerza de su agerre aumentaba, estando apunto de perder el conocimiento

- ¿Entonces dime cambiaste de opinión? - pregunto una vez mas Eliot, con la mirada clavada en caníbal, el cual asintió con lo poco de fuerza que le quedaba - que quede algo claro Leonard, tu para mí eres un juguete que si yo quiero rompo así que no quieras pasarte de listo -

Leonard no tenía ni idea de lo que Eliot ¿quería de él? o ¿a qué se refiere con redención? Solo espera salir vivo de lo que sea que valla a pasarle...

Nota del autor:

Muy bien decidí cambiar este cap porque la historia está por cambiar de una forma brutal y si ahora es un Omegavers este será el primero que hago así que veremos cómo sale gracias por leer

El Angel Y El Caníbal Donde viven las historias. Descúbrelo ahora