Cap. 12 - Cómo procesarlo

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Kersey Callahan se encuentra mirando hacía una pared de color negro.

—Te veo, te veo Mariela —menciona Kersey. —En el fondo tienes miedo, y lo escondes bajo una máscara de rudeza.

Kersey mueve su cuello de un lado a otro.

—Quieres lastimarme e intimidarme. Te olvidas que cada vez tengo menos que perder.

Kersey gira un poco su cabeza, mirando hacia el frente.

—¿Y qué tal usted Teacher Tali? ¿Enserio se cree la fábula de que es "el ejemplo a seguir"?

Kersey se gira por completo.

—Todo mundo habla de la soledad, pero pocos se atreven a vivir en ella.

Kersey ríe para sí mismo.

—¿Saben algo? La soledad despierta tus sentimientos y pensamientos más oscuros. Esos que terminarás llevándote a la tumba.

Las luces se apagan por completo. Kersey estira su brazo y toma su linterna, la cual comienza a encenderse poco a poco.

—Tantas veces quise ya no estar, tantas veces me sentí en la oscuridad.

Kersey acerca su rostro a la linterna .

—Pero sólo es cuestión de seguir las luciérnagas.

Kersey sonríe contemplando la luz.

—Y cuando las luces vuelvan a encenderse, las almas del pantano verán a un nuevo monarca. Todos se pondrán de pie, y el diablo mismo será mi testigo.

Kersey cierra sus ojos.

—Halloween Horror, ya estoy aquí.

Kersey sopla la linterna, la cual se apaga por completo.

Las luces se encienden.

—¡Corte! —grita una voz.

Armando se encuentra grabando un vignette promocional para su lucha por el Campeonato Latinoamericano. Frente a él se encuentra todo el equipo de grabación, los cuales le miran con cierta fascinación.

—Cielos viejo, hasta se me puso la piel chinita —menciona el director.

Armando asiente para sí mismo.

—¿Vas a querer otra toma?

—No, ya estamos cool—responde el director. —Vamos a ponerle algunos efectos en post.

—De acuerdo.

Armando se levanta de su silla, directo a un camerino cerca de allí para retirarse su traje y maquillaje.

—No seas malo Armando, dile a Araceli que ya puede pasar—menciona el director.

El chico asiente sin problema.

*HORAS MÁS TARDE*

Armando se encuentra sentado en una mesa, mirando su plato de comida de forma reflexiva, a su lado, una botella de cerveza se encuentra a medio terminar.

El chico se encuentra en un salón de fiestas. Aquel día había sido un poco pesado, después de grabar los vignettes, había tenido que atender una conferencia de prensa. Una vez terminada, Frank Arizmendi había organizado una fiesta para celebrar el sold out del evento "Halloween Horror".

Si bien en un principio Armando iba a declinar, consideró que era necesario relajarse un poco. En 24 horas tendría la lucha más importante de su vida, por lo que necesitaba distraerse por un rato.

Armando sentía un mar de emociones en su interior, apenas unos días atrás había asistido al entierro de su mejor amiga y posiblemente terminado su noviazgo con Gabriela. Sin embargo, estaba a unas horas de hacer lo que más amaba, además de poco a poco sentir como su fama se hacía más grande. Aquel momento de su vida era una extraña mezcla entre paraíso e infierno.

Armando observa a algunos de sus compañeros bailar "payaso de rodeo". Una pequeña sonrisa se dibuja en su rostro. El chico pone un cigarro en sus labios, lo enciende y comienza a fumar.

Frank Arizmendi se acerca a su mesa. El hombre ya presenta cierta ebriedad, e incluso tiene la corbata desajustada.

—¿No vas a bailar Armando? —pregunta el hombre.

Armando niega amablemente con la cabeza.

—Nunca he sido muy fiestero, Frank.

Frank se sienta al lado del chico.

—Espero no te parezca irrespetuoso Armando. Pero esta pequeña fiesta ya se había planeado desde hace un rato.

Armando expulsa humo por sus fosas nasales.

—No hay problema Frank, el show debe de continuar.

Frank se acerca aún más a Armando.

—Oye amigo, no quiero ser grosero y sé que estás pasando por un momento difícil.

Armando mira a su jefe con curiosidad, mientras termina de fumar su cigarro.

—Dime.

Frank se acerca aún más.

—¿Qué paso con María? —pregunta bajando la voz.

Armando suspira para sí mismo.

—Si no se puede decir, no hay ningún problema —menciona Frank.

Armando asiente para sí mismo. Observa a su alrededor, el resto de la gente baila o se emborracha. Nadie les está prestando atención.

—Sin problema Frank, pero que esto quede entre nosotros—menciona Armando en voz baja.

Frank asiente sin problemas.

—Aquella noche, un par de sujetos entraron en el local. Tal parece, con la intención de asaltar. Todo esto fue dicho por la empleada de la mamá de Gabriela, la cual sufrió abuso sexual de uno de los sujetos. Los tipos usaban máscaras, por lo que no pudo reconocer a nadie. Sólo dice que tenían tatuajes, pero por el trauma del momento, no alcanzo a ver bien.

Armando rasca su cabeza con ansiedad.

—Al parecer María se resistió, y uno de los sujetos le metió un disparo a quemarropa.

El chico traga saliva.

—Cuando la empleada llamó a la policía, no pudieron hacer nada, María falleció en cuestión de minutos.

Armando cierra los ojos y respira hondamente. Frank pone una mano en el hombro de su empleado.

—No tengo palabras Armando, discúlpame por preguntar.

Armando niega para sí mismo.

—No te disculpes Frank. Yo tampoco sé cómo procesarlo.

*HORAS MÁS TARDE*

Armando se encuentra sentado en el sillón de su casa. A su lado se encuentra una botella vacía de vodka.

El chico se encuentra mirando su celular. concretamente viendo el video de su antigua clase en línea, el cual le había mostrado a su amiga la última vez que se vieron.

Armando no puede evitar comenzar a llorar cuando María comienza a hablar.

Armando recuerda como en aquella clase, tanto María como Samuel habían contado anécdotas sobre su primera borrachera. Ya que el tema de la clase era "3rd Conditional, Regrets".

En algún momento de la clase, María contó algo que provocó la risa de todos.

Armando limpia sus lágrimas y ríe junto con ellos. 

KERSEY CALLAHAN VOL. 1 [15+]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora