Capítulo 4

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Al abrir mis ojos observo el techo, una estantería y luego a mi derecha, al lado de la cama una mesita de noche.

¡¡Un momento paren todo!!

¡Esta no es mi habitación!

¿Dónde estoy?

Es cierto ayer me seguía alguien. Entré en un almacén abandonado y detrás de una columna me escondí. ¡Ya recordé que ese alguien que me seguía era el pervertido que me toco el culo! Giro mi cabeza lentamente y veo ese pervertido también está acostado en la cama sostienendome la mano.

- ¡Aaaaaa! - le doy una patada al pervertido y él se cae.

- ¿Oye qué te pasa?¿Estás loca? - Dice frotándose la nuca.

- ¿Dónde estoy? - pregunto.

- En casa de un amigo mío - responde sentado en el piso.

- ¡Me has secuestrado! - Digo levantándome de la cama del costado contario suyo.

- No, te traje a mi casa por que te desmayaste - contesta levantandose.

- ¡No te acerques! - lo señalo.

- Esta bien, tranquilizate.

- ¿Por qué me secuestraste? ¿Qué quieres de mi?

- Necesito algo de ti.

- Recuerdo que tus ojos eran distintos ¿Por qué no te sorprendes?¿Acaso no eres humano?

- ¿Qué eres?¿Qué quieres de mí?¿Por qué me secuestraste?

- No te he secuestrado, si te calmas podré explicarte todo - responde acercándose.

Sin pensarlo dos veces salgo de la habitación y cierro la puerta con llave dejándolo encerrado dentro.

- Esta bien si te sientes segura encerrandome aquí, explicaré todo aquí dentro.

- No, me iré, psicópata. ¡Estás loco! ¿Quedarme?¿Para qué?

De imediato salgo corriendo y el pervertido aparece justo delante de la puerta.

¿Cómo es posible?

¡Lo encerré en la habitación!

¿Estoy soñando?

¡Despierta Daniela!

¡Este tipo acaba de teletrasportarse!

- Tranquilizate - Dice dando un paso hacia mí y yo otro hacia tras.

- ¿He muerto? ¿O me he vuelto loca?

- Ningua de las dos, solo quiero explicarte.

Veo una escopeta vieja en la pared de las que se usan para cazar animales. Sin dudarlo la agarro y vuelvo a mi lugar apuntándolo.

- ¡Si te acercas disparo! - lo amenazo con esperanza de que retroceda y ma deje ir.

- No eres capaz.

- Si lo soy - respondo lo mas firme que puedo con lo poca valentía que me queda, aunque mis manos tiemblan mientras sostengo la escopeta.

- Mira como te tiemblan las manos, no eres capaz.

- No me pongas a prueba, haré lo que sea para vivir.

- No lo harás - sigue acercándose.

Sin pensarlo y bajo el estado nervioso en el que estoy, tiro del gatillo. Cierro los ojos de imediato cuando escucho el sonido del disparo.

¡Ay no! ¡He matado a una persona!

No es cierto el no es humano pero aún así ¡Lo he matado! Nadie merece morir. Aunque el me ha secuestrado.

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⏰ Última actualización: Jul 27, 2024 ⏰

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El abismo de su almaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora