𝓯𝓸𝓾𝓻𝓽𝓮𝓮𝓷

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El Auge de la Tormenta

(10/08/98) Oficina de Madame Isabel

La academia estaba en plena actividad, preparándose para el enfrentamiento final con la Orden de las Sombras Eternas. La información proporcionada por Lysander resultó ser invaluable, revelando la ubicación de la fortaleza principal de la Orden y sus planes para un ataque inminente.

Leah y Peter, junto con Madame Isabel, Lysander y un grupo de estudiantes avanzados y profesores, se reunieron en la sala de estrategias para ultimar los detalles del ataque.

—La fortaleza está ubicada en las Montañas Oscuras, al noreste de aquí —explicó Lysander, señalando un punto en el mapa—. Es un lugar bien protegido, pero hay una entrada secreta que podemos usar para infiltrarnos.

Madame Isabel asintió, su expresión grave.

—Esta será una misión peligrosa. Necesitamos estar preparados para cualquier eventualidad.

Leah miró a Lysander, aún un poco desconfiada pero reconociendo su valor en la lucha contra la Orden.

—¿Por qué decidiste ayudarnos? —preguntó, curiosa.

Lysander suspiró, su mirada fija en el mapa.

—La Orden me prometió poder y conocimiento, pero lo que vi fue destrucción y sufrimiento. No puedo seguir siendo parte de eso. Quiero detenerlos, y ustedes son nuestra mejor esperanza.

Peter puso una mano en el hombro de Leah, ofreciendo su apoyo.

—Tenemos que confiar en él. Necesitamos toda la ayuda que podamos conseguir.

Con el plan finalizado, el equipo se preparó para partir al amanecer. La atmósfera en la academia estaba cargada de anticipación y temor, pero también de determinación.

Esa noche, Leah y Peter se encontraron en su lugar habitual en la torre más alta.

—Esto es real, Leah. Estamos a punto de enfrentar el mayor desafío de nuestras vidas —dijo Peter, mirando las estrellas.

Leah asintió, sintiendo una mezcla de miedo y esperanza.

—Lo sé, Peter. Pero estamos listos. Hemos entrenado, hemos luchado y hemos crecido juntos. Podemos hacer esto.

Peter la abrazó, sus labios rozando suavemente su frente.

—Pase lo que pase, estaremos juntos.

...

Al amanecer, el equipo se reunió en el patio de la academia, listos para partir. Con sus varitas en mano y sus corazones llenos de determinación, comenzaron su marcha hacia las Montañas Oscuras.

El viaje fue arduo, pero finalmente llegaron a la entrada secreta de la fortaleza. Con cautela, se adentraron en los túneles oscuros y sinuosos, siguiendo las instrucciones de Lysander. La fortaleza estaba en alerta máxima, con guardias y barreras mágicas en cada esquina. Avanzaron con sigilo, desactivando las protecciones y neutralizando a los guardias uno por uno.

Finalmente, llegaron a la sala central de la fortaleza, donde se encontraba el líder de la Orden de las Sombras Eternas, una figura imponente envuelta en sombras.

—Bienvenidos, intrusos —dijo el líder con una voz profunda y resonante—. Han llegado justo a tiempo para presenciar el auge de nuestro poder.

Leah y Peter se prepararon para la batalla, sabiendo que este sería su enfrentamiento final.

—No permitiremos que continúes con tus planes oscuros —dijo Leah, su varita apuntando al líder.

La batalla que siguió fue intensa y feroz. Hechizos de luz y oscuridad chocaban en el aire, fuego y agua por aquí y por allá, creando una sinfonía de magia que resonaba en toda la fortaleza. Leah y Peter, luchando codo a codo con Lysander y el resto del equipo, se enfrentaron al líder y sus secuaces con todo su poder.

A medida que la batalla alcanzaba su punto álgido, Leah y Peter combinaron sus fuerzas en un último y poderoso hechizo, destinado a acabar con el líder de la Orden de una vez por todas. La luz y la oscuridad se entrelazaron, creando un torbellino de energía que consumió a su enemigo.

Con un grito final, el líder de la Orden de las Sombras Eternas cayó, y la fortaleza comenzó a desmoronarse a su alrededor. El equipo se apresuró a salir, logrando escapar justo antes de que la estructura se derrumbara por completo.

De regreso en la academia, fueron recibidos como héroes. Aunque habían logrado una gran victoria, sabían que el precio había sido alto. Esa noche, mientras el equipo se recuperaba y celebraba su victoria, Leah y Peter se encontraron una vez más en la torre más alta.

—Lo logramos, Peter. Hemos derrotado a la Orden —dijo Leah, su voz llena de alivio y cansancio.

Peter la abrazó, su corazón latiendo al unísono con el de ella.

—Sí, lo hicimos. Y lo hicimos juntos.

Mientras las estrellas brillaban sobre la academia, Leah y Peter se prometieron seguir protegiendo a aquellos que amaban y enfrentar cualquier desafío futuro, juntos.

Bajo la misma sombraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora