Hace siglos, la humanidad, asolada por interminables conflictos y discordias, tomó una drástica decisión: dividirse en cuatro grandes distritos, cada uno regido por el poder de un elemento primordial. Así nacieron Pyrosia, el distrito del Fuego; Aqu...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Narra _____:
Al ver a Dahyun emergiendo de unos matorrales, me tranquilicé y apagué el fuego en mis manos.
—¿Qué haces aquí? —pregunté mientras secaba mis lágrimas y volvía la mirada hacia el estanque.
—Te estábamos buscando. Nos distrajimos un poco y desapareciste —dijo Dahyun mientras se sentaba a mi lado para contemplar la belleza del lugar conmigo.
—Solo necesitaba un tiempo a solas —respondí. Dahyun me miró, y con suavidad tomó mi rostro entre sus manos, girándolo para que la mirara.
—Estás llorando. ¿Estás segura de que estás bien? —preguntó, claramente preocupada, mientras secaba delicadamente las lágrimas que caían por mis mejillas.
—Sí, tranquila —dije, sintiéndome avergonzada por el repentino acercamiento.
—No es necesario que me mientas. Puedes contar conmigo, ____. No te juzgaré —me sonrió de manera tranquilizadora.
Como si sus palabras hubieran desencadenado algo en mi interior, me derrumbé frente a Dahyun, llorando como una niña pequeña. Ella me atrajo a sus brazos, sosteniéndome y consolándome.
—Todo estará bien —susurraba cerca de mi oído, tratando de calmarme.
A medida que me dejaba consolar por Dahyun, sentí cómo su calidez y apoyo me envolvían, brindándome un sentido de seguridad que no había experimentado en mucho tiempo. Su abrazo era reconfortante, y sus palabras, aunque simples, llevaban un peso que me hacía sentir menos sola en todo esto.
—Lo siento, no quería preocuparlas —dije entre sollozos, intentando calmarme.
—No te disculpes, es natural sentirse abrumada. Tienes mucho sobre tus hombros —respondió Dahyun, aflojando un poco su abrazo para mirarme a los ojos— Pero no estás sola, estamos aquí contigo, todas nosotras.
Asentí, sintiendo el peso de sus palabras. Sabía que tenía un gran equipo a mi lado, pero a veces, la presión y el miedo me hacían olvidar eso. La responsabilidad de enfrentar al enemigo y proteger a los distritos me había hecho sentir aislada, como si todo dependiera de mí sola.
—Gracias, Dahyun. De verdad —dije, intentando sonreír a través de mis lágrimas— A veces es difícil recordar que no tengo que cargar con todo esto sola.
—Siempre puedes contar con nosotras. Somos un equipo —respondió con una sonrisa cálida— Y recuerda, no tienes que ser fuerte todo el tiempo. Es normal tener momentos de debilidad, eso no te hace menos capaz.
Respiré hondo, asimilando sus palabras. Dahyun tenía razón, y aunque sabía que aún me esperaba un camino difícil, sentía que podía afrontarlo con un poco más de esperanza y confianza.
Seguimos conversando, perdiendo la noción del tiempo mientras hablábamos y compartíamos pensamientos. Nos habíamos olvidado por completo de que el resto de las chicas me estaban buscando; la compañía de Dahyun era tan reconfortante que me hacía olvidar las preocupaciones que me habían estado atormentando. Un silencio amable nos envolvió, pero lejos de ser incómodo, era reconfortante.