Capitulo 1.

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Su cuerpo se movió incomodo al sentir un pequeño peso sobre él, pero estaba tan cansado que no quería despertarse, pero esa pequeña cosa no dejaba de moverlo. Abrió sus ojos lentamente, solo para encontrarse un pequeño rostro frente a él sonriéndole.

— ¿Qué haces despierta tan temprano? —Pregunto adormilado. — deberías estar durmiendo aun.

— y tu deberías estar en el trabajo, así que levántate —Pronuncio. — tu dijiste que te gustaba cuando te levantaba para ir al trabajo.

— sí, pero cuando yo quiero ir —Señalo. — y hoy no tengo ganas, así que déjame dormir.

— pero papá se enojara sino trabajas —Recordó. — y no quiero que te termine regañando.

— el no es mi padre —Remarco.

— pero no me gusta cuando él te golpea, por no traer dinero a la casa —Recordó. — no quiero que te golpee otra vez.  

— está bien, iré al trabajo; pero no vuelvas a poner esa expresión triste —Dijo acariciando su mejilla. — pero quiero que tu sigas descansando.

— esta bien, por favor cuídate —Pidió la pequeña.

— claro que lo hare —Sonrió, para luego dejar un beso en su frente. — será mejor que duermas Minji.

— pero de todas formas tengo que levantarme dentro de dos horas, puedo quedarme despierta —Señalo.

— no, si tu padre te ve despierta; descubrirá que fue por mi culpa, y no quiero problemas con él, en estos momentos —Pronuncio. — mejor duerme.

— está bien, solo porque no quiero que mi padre te regañe —Aseguro.    

— buena niña, descansa —Dijo para luego levantarse de la cama, eh ir directo al baño para poder lavarse la cara.

Se había vuelto rutina, el que su prima menor lo levantara. Una parte de él se sentía mal por ese habito que había tomado los últimos años, pues últimamente no se sentía del todo bien; pero no quería ocasionar problemas con nadie.

Así que tenía que hacer su mejor esfuerzo, para seguir sin ningún problema. Aun que una parte de él ya no quisiera seguir, no tenía opción.

Salió  del departamento, para ir directo al trabajo. Por suerte hoy no tenía ninguna clase, así que podía tomar el horario matutino sin ningún problema, eran raras las veces que tomaba ese turno. Pero prefería pasar el día en otro lugar, que no fuera en esa casa.

Sus padres murieron cuando tenía tan solo siete años, así que su tutela se le fue dada a la única familia que tenía. El hermano menor de su padre, al cual no le caía del todo bien, tenía que soportarlo todos los días; incluso en ocasiones lo llegaba a golpear. Se había acostumbrado a esa vida.

Tenía que acostumbrarse, porque de todas formas ese era su castigo. Tenía que pagarlo de alguna forma. Su tío no estaba en la obligación de mantenerlo toda la vida. Estaba a poco de cumplir veintiuno, tenía planeado mudarse de ese horrible lugar, del cual nunca perteneció.

Jungkook había conseguido trabajo en una cafetería, por suerte la dueña del lugar fue comprensible. Pues era raro que un joven de quince años llegara a pedir trabajo, más cuando debería dedicarse a estudiar. Claro Jungkook si estudiaba, pero eso era porque el mismo pagaba sus estudios, porque si dependiera de su tío; Jungkook nunca hubiera entrado a la universidad.

— buenos días Jungkook-ssi —Saludo el castaño.

— buenos días hyung —Jungkook devolvió el saludo.

— de mi punto de vista, parece que no dormiste nada bien, eres demasiado joven para preocuparte por cosas que no te corresponden —Agrego. — deberías tomarte un descanso, te lo mereces, trabajas a diario, eso terminara matando.

Amarte es un peligroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora