|Cap 25|

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—Consejos del Rey de la Lujuria— 

Lucifer, después de haber visto a Alastor dormir cómodamente en su habitación, no pudo evitar que sus pensamientos volvieran a la imagen de hace miles de años de su esposo acurrucado junto a Rot

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Lucifer, después de haber visto a Alastor dormir cómodamente en su habitación, no pudo evitar que sus pensamientos volvieran a la imagen de hace miles de años de su esposo acurrucado junto a Rot. La visión lo había llenado de una ira contenida, no tanto por celos, sino porque su mente se centraba obsesivamente en recuperar a Alastor a cualquier costo. Sabía que sus acciones habían causado estragos en su familia, especialmente en Charlie, pero en lo más profundo de su ser, nada le importaba más que volver a ganar el amor y la devoción de Alastor.

A pesar de ser consciente de cómo había herido a Charlie, Lucifer decidió que su prioridad sería Alastor. Su orgullo no le permitía enfocarse en otra cosa. Sin embargo, reconoció que no podía lograrlo solo, y sabía exactamente a quién debía acudir: Asmodeus, el maestro del amor y el deseo. Si alguien podía ayudarlo a recuperar a Alastor, era Ozzy.

El palacio de Asmodeus era un reflejo de su naturaleza: lujoso, exuberante, y lleno de una energía magnética. Lucifer caminó por los pasillos azules y suntuosos, hasta llegar a la sala principal, donde Asmodeus lo recibió con una sonrisa astuta.

-Lucifer, querido, ¿a qué debo el honor? -preguntó Asmodeus, recostado con elegancia en un diván cubierto de terciopelo rojo, rodeado de sus devotos.

-Necesito tu consejo, Ozzy. -Lucifer respondió sin rodeos, su tono severo contrastando con el ambiente lujurioso. -He cometido errores, pero nada de eso importa si no puedo recuperar a Alastor. Quiero que vuelva a estar a mi lado, como lo estaba antes. No me importa lo demás.

Asmodeus arqueó una ceja, intrigado.

- ¿Así que has venido a mí para que te ayude a reconquistar a tu esposo? -dijo con una sonrisa burlona. -Sabes que eso requerirá más que solo palabras, ¿verdad? Alastor es alguien que aprecia el poder, pero también necesita sentirse amado de verdad.

-Lo sé. -admitió Lucifer, con un leve gruñido. -Y estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario.

-Bien, entonces escúchame atentamente. -dijo Asmodeus, adoptando un tono más serio. -Lo primero que debes hacer es demostrarle a Alastor que sigues siendo el Lucifer del que se enamoró, pero que también eres capaz de darle lo que necesita ahora. Necesitas mostrarle que todavía puedes sorprenderlo, que todavía puedes ser el demonio al que él se rindió, pero con una nueva profundidad, una vulnerabilidad que él no esperaba.

Lucifer asintió, procesando las palabras del pecado.

-¿Y cómo sugieres que haga eso?

-Alastor es un ser complejo, Lucifer. -continuó Asmodeus. -Necesita sentir que lo valoras por lo que es, no solo como un trofeo o un símbolo de tu poder. Tienes que hacer algo que le demuestre que todavía lo ves como el ser único que es, alguien que amas no solo por su lealtad, sino por su esencia.

-¿Como qué? -preguntó Lucifer, impaciente.

-Recuerda lo que le gustaba, lo que lo hacía sonreír. -Ozzy respondió. -Organiza una noche que le recuerde los mejores momentos que han compartido, pero con un toque nuevo, algo que muestre que estás dispuesto a cambiar por él. No se trata solo de impresionarlo, sino de hacerle sentir que realmente te importa.

Lucifer consideró las palabras de Asmodeus. Sabía que tenía que hacerlo bien, que no podía permitirse el lujo de fallar. Se levantó, decidido.

-Haré lo que me dices, Ozzy. Gracias por tu consejo.

-No me des las gracias todavía, Lucifer. -dijo Asmodeus, sonriendo con un brillo en los ojos. -Esto es solo el principio. Mantén la mente abierta y no olvides lo que realmente importa: recuperar a Alastor, no solo como tu esposo, sino como alguien que te ama de verdad.

 Mantén la mente abierta y no olvides lo que realmente importa: recuperar a Alastor, no solo como tu esposo, sino como alguien que te ama de verdad

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De vuelta en el castillo MorningStar, Lucifer puso en marcha su plan. Ordenó a sus sirvientes que prepararan un lugar especial en los jardines del castillo, un rincón oculto donde solían escaparse juntos cuando querían estar lejos del bullicio del inframundo. Este lugar estaba lleno de plantas exóticas y flores que Alastor había cultivado, un pequeño paraíso que solo ellos conocían.

La noche estaba en su apogeo cuando Lucifer se acercó a Alastor, que aún estaba algo somnoliento después de haber sido despertado. La habitación donde Alastor se encontraba era íntima, iluminada por la suave luz de las velas y perfumada con el aroma de la lavanda.

-Alastor. -dijo Lucifer, con una suavidad que rara vez mostraba. -ven conmigo. Hay algo que quiero mostrarte.

Alastor lo miró con curiosidad y algo de desconfianza, pero asintió, dejando que Lucifer lo guiara hasta el jardín secreto.

Al llegar, los ojos de Alastor se iluminaron al ver el lugar que tanto amaba, transformado en un escenario de recuerdos compartidos. Las plantas florecían bajo la luz de la luna, y una suave música llenaba el aire.

-¿Qué es esto, Lucifer? -preguntó Alastor, con una mezcla de sorpresa y nostalgia.

-Es para ti. -respondió Lucifer, tomando las manos de Alastor entre las suyas. -Quiero recordarte lo que significa para mí todo lo que hemos vivido juntos. Sé que he cometido errores, pero nada me importa más que tú. Quiero que vuelvas a verme como lo hacías antes, pero también quiero mostrarte que puedo cambiar, que puedo ser el demonio que mereces.

Alastor, aunque conmovido, todavía tenía reservas.

-Lucifer, no es solo cuestión de recuerdos o gestos. Quiero sentir que me amas por lo que soy ahora, no solo por lo que representé para ti en el pasado.

-Lo sé, Alastor. -dijo Lucifer, su voz cargada de emoción. -Y estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para demostrarte que te amo, no solo como mi esposo, sino como el ser único que eres. No solo quiero recuperarte, quiero que veas que estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por ti, sin importar lo que cueste.

La sinceridad en las palabras de Lucifer tocó algo profundo en Alastor. Lentamente, comenzó a relajarse en los brazos de Lucifer, dejándose llevar por el momento.

-Solo no vuelvas a dejar que tu orgullo se interponga entre nosotros, Lucifer. -murmuró Alastor, recostando su cabeza en el hombro de Lucifer. -Quiero que esto funcione, pero necesitamos ser honestos el uno con el otro.

-Lo seré, te lo prometo. -respondió Lucifer, envolviendo a Alastor en un abrazo firme y protector.

La noche continuó en una paz que ambos necesitaban. Para Lucifer, era solo el primer paso de muchos, pero estaba decidido a hacer lo necesario para no solo recuperar a Alastor, sino para mantenerlo a su lado. La idea de haber dañado a Charlie seguía latente en su mente, pero por ahora, todo lo que importaba era el ser que tenía en sus brazos, el único que realmente podía devolverle el equilibrio que tanto necesitaba.

Alas de Rebelión . //AppleRadio//Donde viven las historias. Descúbrelo ahora