Mi bolígrafo se detiene.
Mis manos quedan quietas, mi cuerpo se mueve sin control . Solo eso explicaría que me haya puesto de pie, tirando el bolígrafo y los libros al suelo.
Miro a mis pies.
Mis libros preciados. La biblioteca municipal me los entregaron con la condición de dar un riñón si le pasara algo.
Creo que el riñón me está fallando.
Echados a un lado como si fuera la cosa más normal. No se imaginan la alteración que esto me causa.
Aun asi, sigo sin poder moverme a voluntad.—Ali —dice la mujer, a quien conozco de fotos —. Qué crecida.
Sus manos, con uñas perfectamente arregladas toman mi rostro. La sonrisa de una fingida permanece en sus labios.
Mis libros y bolígrafo seguían en el suelo. La biblioteca me va a aniquilar si les pasa algo.
—tienes mis ojos.
Debo alzarlos.
Sus manos están en mis mejillas. Las suyas. La de mi madre.Me mareo y caigo al suelo.
—Hija.
Me sostengo con las manos crispadas.
No puede ser.
No.
Tengo que seguir adelante, mañana debo ir a la conferencia en San Lorenzo. Tomar el colectivo tan temprano es un infierno. Y más, si me quedo hasta tarde por haber perdido el tiempo en tonterías
En ese momento, la mujer se acercó a mí y me ayuda levantarme, mientras mi padre llegaba a mi lado con una expresión de preocupación.
—cariño, ¿qué sucede?
Es ella.
Me aferro a él.
Debería seguir adelante.
—aléjale.
Mi voz suena extraña y espantosa.—Cariño, ven.
Papá me guia en dirección a la cocina. Las paredes beige, que normalmente me tranquilizaban, hoy me ponían los nervios de punta.
La mujer nos sigue.
Papá mueve la silla de madera y me siento.
Me acabo de desmoronar.Traqueteo los dedos sobre la madera. Tal vez el sol debió haberme afectado, el calor de estos días es insoportable. Tiene sentido.La veo sentarse y siento el nudo en mi garganta.
Desvío la mirada.
La foto de mi graduación estaba pegada a la heladera con flores a su margen. El pulpo de cartón me miraba burlonamente, la clase en la que lo hice fue una pesadilla.
—Ten, cariño.
Me tomo mi tiempo en beber el vaso con agua. Ella continua aquí. ¿Por qué?
Papá se veía perdido. Estamos en las mismas.
Debería tranquilizarme y hablar con ellos. Quizás podamos llegar a encontrar una forma, me dirán que está pasando y como llegamos a esto. Porque de repente estamos como familia en mi maldita casa. Ellos me dirán y podré entenderlo. Así el pánico dejara de acorralar mis pensamientos.
—Isma, ¿está enferma Ali?
Me quedó fría. De repente Mis latidos se ralentizan, se me nubla la visión y el aire en la habitación es inexistente.
¿Isma?
¿Ali?
Acaba de llamar a mi papá por un apodo.
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Revoltijos a lo dulce
RandomAli está en su segundo año de preparatoria. Vive con su padre desde que su madre la abandono a los seis meses en la puerta. Dramático.¿No? Bueno. Ella ha nacido en un lugar en el que se le tiene mucho aprecio hasta el punto de querer compartirla. ...