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UNO come back to earth.
Finalmente iba a pasar a tercer año y lo haría empezando en una nueva cuidad, justo en la que tuve que dejar cuando era pequeña.
Estaba realmente nerviosa, la única persona que conocía allí ya no era una opción de confianza, ni siquiera lo fue en el poco tiempo que me quedó antes de irme.
Mi único consuelo era el de saber que no tendría que compartir clases con el, nosotros ya no éramos pequeños, el tal vez se haya ido también.
Cuando ya estaba en la puerta del aula en un intento de pasar desapercibida me metí rápidamente en la clase que me había asignado el director, recibiendo un gran grito del profesor de dentro.
— ¡Tara! Usted debe de ser la nueva alumna ¿me equivoco? — Asentí con la cabeza con la esperanza de que me dejase ir después de eso, pero obviamente me hizo pasar al frente a presentarme.
Si ya estaba avergonzada más lo estuve cuando alce la mirada al frente y vi a Katsuki mirándome fijamente como si fuera un fantasma, "genial" murmuré irónicamente para mis adentros.
Una vez me presenté fui a sentarme al sitio que me asignó el profesor, que justamente quedaba detrás del de Bakugo, no podía creerme mi suerte.
— ¿La nueva está buena verdad? — Giré totalmente mi cabeza hacia donde vino esa voz, eran los amigos de Katsuki.
— Para nada. — Respondió el rubio con una risa, apreté mis labios por la rabia intentando dejar de lado las palabras de aquellos tres, conociéndole me molestaría más si veía que lograba provocarme.
Después de aquellos pequeños incidentes vi más prudente dejar que el y sus amigos salieran primero de la clase, mientras esperaba a que se fueran note la mano de alguien dándole pequeños golpecitos a mi hombro derecho.
— Disculpa, ¿Eres Tara Aoki? — Entrecerré levemente mis ojos tratando de descifrar el rostro tan conocido que tenía delante.
— ¿Midoriya? — El peli verde parecía feliz de que me acordase, hasta se ofreció a acompañarme a casa explicándome cómo estaban las cosas por allí y que había cambiado desde que me fui.
— Fue raro cuando te fuiste, se noto sobretodo en Kacchan, el estuvo muy triste. — Al escucharle pronunciar ese nombre me paré en seco, ¿él estuvo triste cuando me fui?
— ¿Como sabes eso? — El solo se encogió de hombros, parecía avergonzado, como si hubiera tocado un tema delicado. — Llevo años conociendo a Kacchan, yo sé que estaba triste, pero jamás lo admitirá.
— ¿Te sigue molestando mucho? — El rostro de del peli verde se enrojeció levemente, no creo que las cosas entre esos dos hayan cambiado demasiado.
Finalmente llegamos a mi casa, agradecí a Izuku por acompañarme mientras él negaba repetidas veces con la cabeza, siempre ha sido un chico demasiado amable, justo cuando se dio la vuelta empezó a correr hacia su casa y un ligero "Tsk" resonó en la calle.
— Los dos me dais el mismo asco. — Asome la cabeza desde el portal de mi casa, viendo de nuevo al rubio, ¿acaso él estaba en todas partes? — Vete a la mierda Bakugo.
— Chupamela. — Cerré con un portazo al escucharle y me deje deslizar por la pared del pasillo hasta el suelo, me iba a torturar todo el año.
★
El profesor hoy había anunciado que el examen más importante del semestre sería práctico, un proyecto en parejas, tenía la esperanza de que me tocase con Midoriya pero ya le habían asignado una pareja.
— Bakugo y Aoki, vengan a recoger aquí la información de su proyecto. — Abrí mis ojos de par en par a la vez que el rubio se levantaba a protestar.
— ¡No pienso trabajar con ella! ¡lo haré solo!
— Muy bien, entonces estás suspendido. — De mala gana terminó por levantarse y agarrar la información mientras me fulminaba con la mirada.
Estuve esperando por el resto del día su propuesta sobre cómo lo haríamos, pero ni siquiera se dignó a mirarme.
Cuando sonó el timbre que simbolizaba la salida de clases esperé a que esos dos chicos que siempre acompañaban a Katsuki se fueran para poder acercarme a él, si él no iba a poner de su parte me tocaría hacerlo a mí.
— Bakugo, tenemos que cuadrar como...— Paré de hablar cuando el rubio se giró de golpe interrumpiéndome.
— Yo haré mi parte solo, no pienso hacer nada con alguien como tú. — Agarre con fuerza el hombro del rubio obligándole a mirarme.
— No voy a suspender por tu culpa así que nos veremos en mi casa, se que todavía recuerdas la dirección.
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