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Moa pov:

Me sorprendía lo tranquilas que habían estado las cosas estos días, por lo que también estaba asustada ya que eso significaba que se estaban preparando cosas. Por el momento seguían con el espionaje, aunque no había nada que no supiéramos en este punto.

Con Su habíamos vuelto a hacer el amor casi con regularidad, por lo que debía tener un bálsamo labial a mano, tanto morderme los labios terminaba por lastimarlos.

-¡Carajo, no puedo más!- caí rendida en el colchón, tapando mis ojos con el brazo y tratando de recuperar la respiración después del último orgasmo.

-Me gusta cuando insultas cada que hacemos el amor- Su acarició mi brazo y besó mi frente, descubrí mis ojos para ver que sonreía -Me calienta más porque sé que lo estás disfrutando tanto como yo- me dio un beso.

-No te calientes otra vez, no siento las piernas- reí levemente y me cubrí con las sábanas el cuerpo.

-¿Quieres que te haga un masaje?- me miró con amor y besó mi nariz.

-Que no tenga final feliz por favor- dije en broma y las dos reímos.

-Cuatro orgasmos seguidos no está mal, sé que hago bien mi trabajo en satisfacer a mi omega- me guiñó el ojo y fue al baño -Y no te quejabas antes de dolor en las piernas, me clavabas perfecto los tobillos en la cadera según recuerdo-

Me di la vuelta quedando así boca abajo, viendo el cuerpo desnudo de mi novia; en los hombros y los homóplatos tenía marcas rojas de mis uñas y también mordidas, el cuello tenía varios chupones. Sonreí, seguramente yo tenía también y hasta más, porque a Su le gustaba siempre admirar mi cuerpo a mordidas y besos, de lo cual no me quejaba en absoluto.

-¿Qué tanto mira señorita, debo denunciarla por acoso?- se giró a verme y sonrió.

-Miraba a una obra de arte- me humedecí los labios -Siempre he pensado que tienes un buen culo-

-Me siento halagada- rió y volvió a la habitación.

-Digo la verdad, me gusta admirarte siempre- me encogí de hombros -Mucho más después de hacer el amor-

-A mí también me gusta admirarte- besó mi cabeza -Siempre, aunque más después de un múltiple orgasmo, porque pareces una obra erótica muy sensual-

-Mejor paremos, esto está escalando- reímos juntas.

-Tranquila, te daré un respiro- besó mis hombros -Te voy a recompensar con un masaje- descubrió mi espalda.

Suspiré cuando sus manos llenas de aceite hicieron presión sobre mis músculos, Suzuka siempre fue buena para los masajes, sabía muy bien donde ejercer la presión necesaria.

-Ay, ahí, ahí- jadeé cuando masajeó la zona baja de mi espalda -Es ahí-

-Pues con el trabajo que hicimos- besó mi mejilla e hizo más presión, yendo de arriba abajo -La próxima te pondré una almohada debajo-

-Si me harás un masaje espectacular no me quejaré tanto- suspiré relajada y apoyé la cabeza en mis brazos.

-Pervertida- rió y paró un momento para ponerse más aceite -Lo que me importa es tu comodidad, hasta haciendo el amor- siguió en aquella zona.

-Lo sé- cerré los ojos, la verdad me estaba durmiendo ante el tan relajante masaje.

-Te dejaré descansar- paró, se limpió las manos y me cubrió de vuelta.

-Duerme conmigo- le agarré el brazo e hice puchero.

-Bueno- besó mi frente y se acostó bien cerca de mí.

Feromonas y Heroína (TEMPORADA DOS)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora