Capítulo XXXI

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¡Hola a todos! Ya en la recta final de esta historia jejejee Este capítulo es triste

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Besos y abrazos

Cuando su esposo no se presentó esa mañana para acompañarla en una audiencia real, su reacción inmediata fue la ira absoluta.

Miró a Ser Criston y él iba a partir de inmediato a buscar al rey consorte, entonces Rhaenyra reaccionó.

Intentaba recordarse a si misma que trataba de dejar de ser un monstruo y tenía que hacerlo, si su esposo no se presentaba puede ser porque no se sentía de ánimos para hacerlo, y ella debía respetarlo.

Su mente le gritaba que ella era la reina, que él estuviera de ánimos o no, debía obedecer su orden de aparecer, pero su corazón le decía que lo entendiera, que para él jamás era cómodo que todos lo miraran con burla o lástima, o a veces en el peor de los casos, ambas.

Daemon estaba en su cuarto, esperando que en cualquier minuto entrara Cole a buscarlo a la fuerza. 

No tenía ánimos de pelear, dejaría que lo llevaran hacia allá, pero si podía pasar algunos minutos más lejos de esas audiencias reales que tanto odiaba, lo haría.

¿Para qué lo quería Rhaenyra allí? Para que todos los lores que lo conocían se burlaran de su estado.

''Puta real'' murmuraban algunos, y él no se sentía como algo más que eso.

Además estaba cansado de ver las propuestas que le hacían a Rhaenyra, para comprometer a Aegon en un futuro, si él aún tuviera una espada, cortaría las cabezas de quienes se atrevían a sugerir un matrimonio arreglado para su hijo.

Su hijo merecía ser feliz, casarse con quién el quisiera. Pero al final del día, él solo podía oponerse, Rhaenyra sería quien tomara la decisión, y él la enfrentaría si esa decisión dañaba a su hijo, aunque fuera a ser él, el único perdedor de la historia.

Pasaron dos horas apróximadamente y ella no llegó. Seguramente ella encontraría la forma de vengarse de él más tarde, pero aprovechando la soledad, él salió de la habitación y caminó con su hijo que estaba con él, por los pasillos.

Vio a su hijo extender sus manos y sonrió al ver a Alys Rivers. Aquella extraña sirvienta, aquella bruja que había devuelto un poco de claridad a su mente nublada por el miedo, la muerte y el encierro. 

Ella le había hecho recordar que fue un guerrero una vez, no solo el esposo de la reina, ella le había hecho recordar que tenía un dragón y que era de la familia real, no solo por su parentesco con la reina. 

''Tú tienes incluso más sangre Targaryen que ella'' había dicho Alys Rivers y Daemon solo había negado.

Eso era un comentario ambiguo, pero no quiso decirle nada pues ella insistía.

- ¿Quieres ver a tú hermano, mi señor?- preguntó Alys Rivers a Daemon y él la miró con miedo.

- Por supuesto que no, es imposible- dijo él y Alys Rivers cargó al niño que él llevaba en sus brazos.

- Hay pocas cosas imposibles para mi- dijo ella mirando a Daemon y él negó nuevamente. 

Alys Rivers se rindió por ese día, pero la rutina de ese día fue repitiéndose y repitiéndose.

Daemon pasaba menos tiempo con Rhaenyra, y pasaba algunas horas en compañía de Alys Rivers, y finalmente, ella lo convenció de salir del palacio.

Daemon no estaba seguro, pero extrañaba a su hermano.

El oscuro corazón de la reina (Daemyra) (Dark Rhaenyra)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora