—Mark... —escuchó de fondo.
Estaba totalmente inmerso en un sueño en el que no encontraba su ropa.
—Mark. —volvió a escuchar, pero él no prestaba atención, tenía que encontrar su ropa rápidamente o no llegaría a.... —¡Mark!
La boda. Abrió sus ojos de repente, y se incorporó en una sacudida. Mingyu estaba ante él, y lo miraba con una ceja alzada.
—Tenemos que estar en la ceremonia en una hora. —le dijo Mingyu entrecerrando sus ojos.
Por un momento, Mark se tranquilizó. Él con una hora no solo le daba tiempo, sino que además le sobraba. Iba a volver a recostar su cabeza en la cama cuando notó que tenía algo pegado a la cara. Se pasó la mano por ella, encontrando un papel pegado con saliva a su mejilla. Sus ojos volvieron a abrirse de par en par. ¡Se había quedado dormido y no había escrito el discurso! De golpe se levantó de la cama. Mingyu ya no estaba allí. Había salido afuera, pero no había cerrado la puerta de la habitación de Mark, por lo que el castaño pudo ver que el primo de Youngjae ya estaba allí, en el sofá, vestido con un traje que seguramente no le había costado más de cincuenta dólares.
—¡Hola, Mark! —saludó éste cuando vio salir al castaño de su cuarto, con una cara terrible y el pelo totalmente despeinado. Éste le saludó con un ligero movimiento de cabeza.
Bambam también estaba allí, despierto para su asombro, y además vestido. Bebía una taza de algo que seguramente ponía en peligro el blanquecino e impecable color de su camisa. Youngjae apareció, también vestido con los colores acordados, negro y azul, al igual que ellos. Cuando vio a Mark se acercó a él.
—¿Tengo bien la corbata? —preguntó atacado.
—Estás bien. —le tranquilizó Mark.
—Bien. —dijo, y después resopló intentando calmar los nervios.
Por un momento, Mark temió que Youngjae se diera a la fuga, solo por no tener que pasar la ceremonia. Mark se duchó veloz, y tras salir y secarse el pelo con una toalla, acudió a su habitación. Al pasar por el salón, se encontró la escena cómica de Youngjae practicando el vals con Bambam. Casi se carcajeó sin compasión, pero inmediatamente recordó que él tendría que bailar aquel día con la madre de Yifei, por lo que decidió callar.
Ropa interior limpia, pantalones, camisa blanca, corbata azul, chaleco azul y chaqueta negra. La madre de Yifei se había encargado de que con esos trajes no se les viera a ninguno de los cuatro ni un solo tatuaje. Mark estaba seguro de que los obligaría a maquillarlos si alguna prenda dejará verlos. Mark se miró al espejo cuando terminó de vestirse, y al ver sus pendientes se preguntó si debía quitárselos. Se encogió de hombros y decidió dejárselos, aquella mujer no mandaba en ellos. Detestaba aquellos zapatos de pijo, deseaba poder ponerse sus converses, pero estaba seguro que si acudía con ellas a la boda lo ahorcarían junto al altar.
Salió de nuevo al salón y Youngjae estaba hablando por teléfono.
—Claro, lo entiendo. —decía con un tono entristecido.
Mark miró a Mingyu preguntándole con la mirada de qué se trataba, pero éste no le dijo nada.
—Sí, gracias. Espero que nos veamos pronto. —continuó Youngjae. —¿Con Mark? —inquirió de pronto, y elevó la mirada hasta Mark, que seguía mirándolo confuso. —Claro . —dijo antes de apartarse el teléfono de la oreja, y se lo tendió. —Es Alex. Quiere hablar contigo.
El castaño abrió los ojos de par en par, y miró el aparato sin estar seguro de querer tomarlo. Finalmente, tomó el móvil y se lo arrimó a lo oído.
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Sólo tres deseos - 爱 // Markson
FanficTercer libro de la trilogía. → Sólo tres deseos - 爱 Jackson ha terminado la universidad, y se prepara para que su vida de un giro de 180 grados, y pueda cumplir al fin su sueño de ser jugador de la NFL. Junto a él, Mark también está cumpliendo cad...