Athena.
Bajo las escaleras en dirección a la cocina, aún en pijama y con el cabello hecho un desastre. Hoy me desperté con un hambre voraz, lista para devorar lo que encuentre en la nevera.-Buenos días, Athena.
-Buenos días, Neva -respondo mientras me sirvo el desayuno preparado por Dorian y me siento en el taburete.
¿Neva?
Me detengo a medio bocado y giro rápidamente. Ella está ahí, con una sonrisa radiante. Parpadeo varias veces, preguntándome si estoy soñando.
-¿Cómo? -logro balbucear.
Ríe suavemente y se levanta de la mesa para acercarse.
-Dorian decidió que la misión en Heaven's era un fracaso. Esta vez, no aceptó un no por respuesta cuando insistí en regresar.
Una alegría cálida me llena. Sonrío ampliamente.
-¿Vas a vivir aquí? -pregunto.
-Sí, en las habitaciones del personal. ¿Sabes dónde están?
Asiento lentamente. Me habían hablado de esa área, un lugar cómodo reservado para los trabajadores de la mansión.
-Lo sé, aunque nunca he ido.
-Tampoco es que tengas por qué hacerlo -me lanza una mirada curiosa, como si quisiera leerme el pensamiento.
-¿Qué quieres saber exactamente? -me cruzo de brazos, anticipando su interrogatorio.
-Solo lo que quieras contarme.
Suspiro, considerando mis palabras.
-Al principio fue complicado, pero ya me acostumbré. Dorian ha sido amable... Incluso estoy aprendiendo alemán.
-No solo eso. Hasta te cocina -Neva toma mi tenedor y prueba un bocado de mi desayuno-. Exquisito.
-Oye, tengo hambre -le reprocho, aunque estoy sonriendo.
-Pídele a Ana que te prepare algo más. Esto es mío -digo mientras le quito el tenedor.
Neva niega con la cabeza, riendo. Luego su expresión se suaviza, y me observa con afecto.
-Eres feliz aquí. Me alegra mucho. Incluso Dorian parece más relajado. Hacen una pareja perfecta.
Su comentario es un puñal directo. El aire se vuelve pesado, y mi corazón se acelera. Pareja. Esa palabra no debería aplicarse a nosotros. Mi relación con Dorian es un simple contrato, nada más.
-Eso significa que estoy haciendo bien mi trabajo -respondo, evitando su mirada mientras bebo un sorbo de jugo.
-Sabes que no hablo de eso, Athena.
-Entre Dorian y yo no hay nada más que un acuerdo. No puede haberlo -mi tono es firme, pero mi voz tiembla ligeramente.
Neva me estudia unos segundos antes de soltarlo sin rodeos.
-Lo amas.
Las palabras caen sobre mí como una losa. Mi pecho se aprieta, y la sangre me martillea en los oídos.
-Neva, no. Eso es imposible -mi voz se quiebra.
-Deja de negarlo. Se nota. Estás radiante.
-Debe ser porque ahora duermo ocho horas -intento bromear, pero la verdad es un monstruo que se niega a ser ignorado.
Cada vez que estoy cerca de Dorian, siento como si mi corazón estuviera a punto de explotar. Me estremezco con solo mirarlo. Pero junto a esos sentimientos hay un miedo latente, una sombra persistente: las rosas.
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El rubí del Emperador [+18] || •Libro I
RomanceAthena Harrison llevaba cuatro años sobreviviendo en el club nocturno Heaven's, un lugar donde los sueños morían y las almas eran consumidas. Había olvidado lo que significaba vivir, hasta que una noche cambió todo. Durante su actuación, una mirada...