Capítulo 16

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Athena.
Bajo las escaleras en dirección a la cocina, aún en pijama y con el cabello hecho un desastre. Hoy me desperté con un hambre voraz, lista para devorar lo que encuentre en la nevera.

-Buenos días, Athena.

-Buenos días, Neva -respondo mientras me sirvo el desayuno preparado por Dorian y me siento en el taburete.

¿Neva?

Me detengo a medio bocado y giro rápidamente. Ella está ahí, con una sonrisa radiante. Parpadeo varias veces, preguntándome si estoy soñando.

-¿Cómo? -logro balbucear.

Ríe suavemente y se levanta de la mesa para acercarse.

-Dorian decidió que la misión en Heaven's era un fracaso. Esta vez, no aceptó un no por respuesta cuando insistí en regresar.

Una alegría cálida me llena. Sonrío ampliamente.

-¿Vas a vivir aquí? -pregunto.

-Sí, en las habitaciones del personal. ¿Sabes dónde están?

Asiento lentamente. Me habían hablado de esa área, un lugar cómodo reservado para los trabajadores de la mansión.

-Lo sé, aunque nunca he ido.

-Tampoco es que tengas por qué hacerlo -me lanza una mirada curiosa, como si quisiera leerme el pensamiento.

-¿Qué quieres saber exactamente? -me cruzo de brazos, anticipando su interrogatorio.

-Solo lo que quieras contarme.

Suspiro, considerando mis palabras.

-Al principio fue complicado, pero ya me acostumbré. Dorian ha sido amable... Incluso estoy aprendiendo alemán.

-No solo eso. Hasta te cocina -Neva toma mi tenedor y prueba un bocado de mi desayuno-. Exquisito.

-Oye, tengo hambre -le reprocho, aunque estoy sonriendo.

-Pídele a Ana que te prepare algo más. Esto es mío -digo mientras le quito el tenedor.

Neva niega con la cabeza, riendo. Luego su expresión se suaviza, y me observa con afecto.

-Eres feliz aquí. Me alegra mucho. Incluso Dorian parece más relajado. Hacen una pareja perfecta.

Su comentario es un puñal directo. El aire se vuelve pesado, y mi corazón se acelera. Pareja. Esa palabra no debería aplicarse a nosotros. Mi relación con Dorian es un simple contrato, nada más.

-Eso significa que estoy haciendo bien mi trabajo -respondo, evitando su mirada mientras bebo un sorbo de jugo.

-Sabes que no hablo de eso, Athena.

-Entre Dorian y yo no hay nada más que un acuerdo. No puede haberlo -mi tono es firme, pero mi voz tiembla ligeramente.

Neva me estudia unos segundos antes de soltarlo sin rodeos.

-Lo amas.

Las palabras caen sobre mí como una losa. Mi pecho se aprieta, y la sangre me martillea en los oídos.

-Neva, no. Eso es imposible -mi voz se quiebra.

-Deja de negarlo. Se nota. Estás radiante.

-Debe ser porque ahora duermo ocho horas -intento bromear, pero la verdad es un monstruo que se niega a ser ignorado.

Cada vez que estoy cerca de Dorian, siento como si mi corazón estuviera a punto de explotar. Me estremezco con solo mirarlo. Pero junto a esos sentimientos hay un miedo latente, una sombra persistente: las rosas.

El rubí del Emperador [+18] || •Libro IDonde viven las historias. Descúbrelo ahora