¿Talento o perseverancia?
No lo sé, lo apuntaré e intentaré no perder la nota.
La tinta en mi cuaderno aun traza una línea.
El tiempo no vale cuando el orgullo se interpone, todos esos años no contaron y lo sabes.
Antigüedad no significa un para...
Durante mucho tiempo me mantuve con la idea de que soy el mejor en lo que hago, lo que hago lo hago mejor que cualquiera, pero, ahora hay una irritante tela de duda en eso. No hay manera de que yo lo acepte, pero es una probabilidad... Una que me preocupa.
La última vez que hable con Kedamono, fue hace tres días; yo estaba aburrido, algo reflexivo después de haber estado pintando un rato, y un poco sensible, por lo cual lo nuevo que aprendí no me sento bien. En un intento de no resignarme con él me decidí a buscarle una última salida a su ineptitud, y decidí probarlo a él en algo que se me da bien.
El asunto es, yo no esperaba que él fuera bueno en eso.
Digo, pensé en ser un maestro para él, enseñarle desde mi grandeza y capacidad, que todos mis conocimientos eran la verdad correcta, y así poder de paso sentirme algo bien. Pero ya he oído alguna vez, no hay que planear, porque mientras más lo piensas más es la posibilidad de que todo salga desviado. Y lo comprobé, en el momento en que decidí pedirle que realizará el típico truco de magia con el sombrero; puse el ejemplo, lo maraville sacando conejos y manzanas, y luego lo deje intentarlo. Para mi sorpresa, él lo hizo excelente, demasiado excelente...
No fue un conejo, ni un par de manzanas. Su emoción, ese brillo en sus ojos, no sé si es que algo así de tonto influyó, pero quiero creer que hay circunstancias ajenas para su aparente 'talento'. Él lo tomo como un juego, y saco una rana, una espada, una pila de manzanas, una bala de cañón qué me cayo en el pie, y un camión entero.
Y yo, ¿debería sentirme feliz por haber descubierto su talento? Por qué eso no lo tengo claro. Siento una punzada de algo desagradable en el pecho cuando pienso en eso, y siento algo de dolor también, pero aún no lo entiendo muy bien. Es bueno haberle hallado utilidad, pero al mismo tiempo, no sé si realmente me siento bien por eso, es muy... Se supone que yo soy un experto en eso, en la magia, en los trucos. Me he leído todos los libros y revistas de trucos, entonces, ¿Por qué mis resultados no son los mismos? No es justo.
Y he ahí, ¿Es esto celos por su talento, o decepción por mi mismo? No quiero creer que sea alguno de esos, o la mezcla de ambos.
Desde pequeño, siempre me he preparado para ser el mejor, no recuerdo muy bien mis razones, pero siempre aspire a ser mejor. Mi nana me decía 'Los padres solo quieren a los niños buenos', y los niños buenos son los mejores. Es así como te haces merecedor de cariño... A los cinco años yo sabía bañarme solo, sabía lavar mis dientes, yo limpiaba mi carpa y ya sabía lo básico de matemáticas y ciencias, así como idiomas. Mis habilidades se fueron sumando con el tiempo, y antes de darme cuenta, ya no había nadie por quien ser un niño bueno. Soy bueno, demasiado, pero eso es algo que no creo que nadie vea... O quizá no soy lo suficientemente bueno aún. Y Kedamono... Él no tiene razones para ser así, para ser el mejor, ¿Por qué lo es?
No he podido manejar la idea de que él es mejor que yo en algo, algo en lo que yo era el mejor. Y con el lienzo en blanco delante de mi, tengo claro que esto me está afectando.
En el momento, aplaudí de mala gana, y busque excusas para irme, yendo a refugiarme a mi carpa, lejos de todo ese peso que de repente yo sostenía. Y esa maldita rana traicionera, ella había admirado mis trucos durante años, y en ese momento... Ella Lucia más emocionada y maravillada que nunca. Eso fue un sabor agrio, y horrible, como azufre, y quemaba en lo profundo. No sé si Kedamono noto mi incomodidad, pero eso me basto para no querer volver a hacer magia en un buen tiempo... O quizá, yo pueda mejorar y ser el mejor de nuevo.
Con ese pequeño brillo reluciendo sobre mi orgullo, no dude en ponerme de pie, dejando atrás mis pinturas acrílicas y la oscuridad de mi carpa, para salir a buscar esos antiguos trucos de magia que solían pertenecer a... Ese hombre.
Camine hacia la carpa, notando la arena tibia bajo mis pies descalzos, y la luna asomándose de a poco. Mientras mi vista se posaba en las carpas, vi algo que llamo mi atención, una sombra que yo conocía... No es como que me importe, pero decidí dar un vistazo. La sombra se proyectaba por la luz emitida por el fuego, y rebotaba en las carpas, era Kedamono, ahí, sentado frente al muro y con una pequeña higuera. Me límite a observar la escena frente a mi, con cuidado de no caer porque mi pie sigue algo lastimado y eso me volvió inestable, esperando no ser visto.
Kedamono, luce tan centrado en algo, y cuando enfoque la vista, casi rio un poco, pero me contuve. Él estaba leyendo, o al menos intentando, lo cual no era un gran intento después de todo. Un vistazo más cercano me basto para notar que él estaba leyendo uno de esos libros ilustrados, uno muy viejo que recuerdo haber olvidado entre mi colección de libros. Y al contemplar eso, me molesto que él se hubiera tomado el derecho de tomar algo mío si más, pensé en arrebatarlo de sus manos, incluso di el primer paso, pero no lo hice.
Al final, me detuve.
Oí algo que me detuvo, no sé si ya lo había procesado cuando lo hice. Pero, su voz, lo oí claramente. Él estaba tratando de leer.
Lo miré ahí, y me sentí extraño.
Retrocedí, no entendí la naturaleza de mi repentina decisión, pero lo hice. Me quede ahí, y buscando otro ángulo para ver, note que la rana estaba con él. Entonces, volví a oír su voz, muy levemente, y luego a la rana haciendo un sonido raro. Definitivamente, el no era bueno es eso para nada. Pero fuera de eso, no pude ignorar que su voz era 'dulce' o algo así, algo tímida y débil, como si no quisiera ser oído. Quizá el no quería ser oído.
Tras lo que pudieron ser minutos de mi perdido en la escena desarrollándose ahí, retrocedí con cuidado, saliendo del lugar bastante confundido. Ni recordaba que iba a hacer... Y me metí a una carpa cualquiera, hallando confort en la oscuridad. Lo que estaba viendo... Él estaba señalando una imagen, repitiendo lo que decía el texto según lo que el recordaba, y... Tratando de entender lo que decía. Recordé ese libro, es uno de los varios con los que aprendí a leer. Y bien, la participación de la rana no era solo moral, porque note un hecho, ella estaba ayudando. Cuando Kedamono pronunciaba bien, hacia un ruido normal, cuando él se equivocaba lanzaba un chillido agudo. Sera que... Nah, ¿Por que ella estaba haciendo eso?
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Estaba pensando mucho en eso, tanto que olvide mi misión inicial. Pero tras una guerra mental fastidiosa para recordar, logre rememorar mi idea inicial. Sali de esa carpa y camine hacia la carpa con esas cajas llenas de material de circo y objetos para hacer trucos de magia. El objetivo: practicar y practicar.
Nadie, menos el, podrían ser mejores que yo.
Pero durante toda la noche, no deje de preguntarme... ¿Por que el estaba haciendo eso? ¿Y porque me importaba tanto saber la respuesta?