Syland 14.30

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- Nicholas Mosby – afirmó el oficial Peters revisando por séptima vez en el día su agenda de cuero desgastado – tres años de edad... no hay más.

La señora Mosby no paraba de llorar, se cubría la boca con las manos con cierta frecuencia y abrazaba con fuerza a Richard Mosby cada dos minutos, este sólo se limitaba a observar la escena desde la gran mampara que daba a la sala de estar una vista increíble de su patio trasero, el césped ensangrentado y el paraguas empalado en el pequeño que miraba con inexpresividad las nubes grises.

Nowen Hansen, alcalde la ciudad y hermano de Jack había llegado a casa de los Mosby hace unas cuantas horas, para Ferris era un político más en busca de la aceptación de la gente, después de todo lo necesitaba, dentro de dos semanas se iniciarían investigaciones por irregularidades en las cuentas del pueblo. Ahora estaba en busca de un poco de empatía para variar.

Los medios de comunicación se aglomeraban en las aceras y algunos de ellos tocaban la puerta de manera frenética.

- La declaración de la madre es un tanto confusa – murmuró observando el cuerpo inerte del pequeño sobre el césped – el padre estaba fuera de la ciudad, llegó en cuanto la señora Mosby lo llamó.

El cielo comenzaba a oscurecerse en finos matices grises, tal vez mostrando su dolor.

Y otra vez, por segunda vez en su vida y rogaba que por última, en veinte años de ardua labor, después de haber desmantelado una organización de trata de blancas y ayudar a miles de personas luego de una pelea doméstica o un intento de asesinato, pensó en que jamás había visto algo parecido a lo de Tom Thurston o Nicholas Mosby.

Jamás.

Supo de Nowen Hansen tampoco había visto algo similar en cuanto notó su rostro estupefacto ante la escena.

- Que Dios nos ayude – murmuró.

Tenía razón.

Claro que la tenía, pero en su breve instancia solo se había limitado hablar con la prensa y brindar un poco de apoyo moral a la familia en cuanto el oficial Ferris lo sacó de la investigación por sus preguntas inútiles.

- ¿Señor Hansen este caso se vincula de alguna forma con el reciente asesinato de Tom Thurston? – Preguntó la reportera pelirroja sosteniendo el micrófono del "Canal 4" en sus manos.

- Estamos a la espera de ello – afirmó mientras pensaba en lo similar de ambos casos, surgieron de la nada, las víctimas estaban solas y nada apuntaba a un posible asesino – por el momento no sería correcto afirmar nada, pero hacemos todo lo posible por encontrar una solución.

Segundos después caminaba entra la multitud para dirigirse a la casa de Jack Hansen que se había tomado todo el tiempo que el mundo pudiera ofrecerle pensando en la manera de asegurar incluso las cortinas.

Los reporteros se habían reunido a los rededores del vecindario, las cámaras iban por todos lados y las preguntas no cesaban allá afuera.

¿Conocía a la víctima? ¿posible sospechoso?

Sam había dejado de comer apenas esta mañana, para cuando Jack despertó ella no se movía de la cama, pensó que tal vez la infección había avanzado, pero todo parecía estar bien.

El doctor Murphy no se escuchaba preocupado, sin embargo, Jack no podía convencerse de ello, la ansiedad en su cuerpo crecía tanto cómo el ánimo de Landon al verlo, era un encuentro fortuito y se atrevía a decir que conmovedor, el único problema llegó después con el oficial Ferris.

- ¡Es la casa! – Gritó Landon señalando con el dedo brillante y grasoso hacia el gran televisor que luchaba por no caer del estante empotrado gris.

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