Capítulo 11

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Narra Ayla

Llego al casino y me bajo del coche arreglando mi ropa, respiro hondo y empiezo a andar hacia dentro del casino, me acerco a la barra del bar cuando veo al italiano y me pido una copa sonriendo coqueta al camarero. 

-Yo pago su copa. -dice una voz a mi espalda con ligero acento italiano. 

-No es necesario. -me giro y le miro, mi cuerpo se tensa al verle. 

-Eres demasiado bonita. 

-Gracias. 

-¿Y si vamos a un sitio más discreto a hablar? 

-No, primero estaría bien tomarnos unas copas. 

-No me has entendido bien, vamos a otro sitio. 

-No. 

-¿Cómo? Creo que no te he entendido. 

-No me apetece irme ahora. 

-Te vienes conmigo, ahora. 

Siento el frio metálico en mi espalda y me tenso al saber que me está apuntando con un arma, me agarra del brazo y tira suave de mi hacia la salida del casino, forcejeo intentando soltarme pero de nada me sirve, me lleva a su coche y me empuja con fuerza contra el coche sin soltarme del brazo. 

-Por favor, volvamos dentro. 

-Cierra la puta boca de una vez. 

-Por favor, solo una copa y vamos a donde tu quieras. 

Me da una bofetada y abre el coche, me empuja con fuerza hacia el interior, entra y cierra las puertas, le miro asustada. 

-No puedes tocarme, no sin mi consentimiento. 

-Me importa una mierda tu consentimiento. Deberían haberte enseñado que cuando provocas a un tío, o le comes la polla o dejas que te folle. Las chicas guapas tenéis que cerrar la boca y abrir las piernas. 

-Espera, por favor, escúchame. Vamos a follar, pero primero necesito una copa para entrar en ambiente. 

-Me importa tres mierdas, quiero follarte y lo voy a hacer, tu decides si hacerlo a las buenas o a las malas. 

-¿Sabes que voy a hacer? Voy a acabar contigo, imbécil. 

Llevo mi mano a su entrepierna y agarro con fuerza sus testículos, se dobla gritando de dolor e intento pasarme a los asientos de delante, siento sus manos en mi cintura y cierro los ojos cuando choco contra la puerta del asiento de atrás, abro los ojos y trato de abrir la puerta desesperada, me gira poniéndome boca abajo mientras sus manos se cuelan por mi vestido.

-Eres una maldita puta y voy a hacerte lo que se le hacen a las putas, voy a romperte ese maldito culo. 

-Vas a arrepentirte de poner tus manos sobre mi. 

-Cállate, puta. No sabes a quien acabas de cabrear, no pienso romperte solamente el culo, sino también cada uno de tus huesos, zorra. 

El Arte Del AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora