✩。:*• Imaginas/OS con Leon S. Kennedy ✩。:*•
✧ Cada capítulo contiene una historia diferente al resto, en algunas ocasiones pueden ser consecutivas (tomando no más de dos o tres capítulos de duración, a excepción de algunas consideraciones).
✧ Conten...
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Audiencia: 18+ «sexo explícito» HARD. Apariencia: Leon Kennedy, RE4 Remake.
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Respiré profundamente, dejando que el aire pesado llenara por completo mis pulmones. Mantuve la respiración un momento más, sintiendo el latido de mi corazón antes de soltarlo suavemente por la boca, dejando escapar consigo un susurro apenas audible.
Con las manos temblorosas, recogí la sábana que pendía del borde de la cama y me cubrí completamente, como si eso pudiera protegerme de lo que vendría después. Cerré los ojos mientras me repetía a mi misma una y otra vez:
"Que se repita, una vez más... solo una vez más."
Desde hace un mes, desde aquel sueño, las noches ya no eran simples descansos. Se habían transformado en un enigma, en una obsesión. Había soñado una sola vez con él: ese demonio de belleza casi irreal, con una apariencia tan etérea que parecía desdibujar la línea entre lo divino y lo profano. Su cabello que caía como hilos de oro a los costados de sus orejas, esos ojos brillantes de un celeste profundo que podían congelar y encender mi alma al mismo tiempo... Había algo en su sonrisa, en su voz, en la forma en que su presencia llenaba el aire a mi alrededor, haciendo despertar en mí una urgencia desconocida, un deseo casi incontrolable de volver a verlo.
Desde entonces, las noches habían perdido su calma. Sabía que eso no era normal, desear la presencia de un ser nacido del abismo no debía llenarme de esa calidez abrasadora, pero... ¿cómo evitarlo?
Me removí entre las sábanas, aferrándome a la sensación de aún poder recordar aquel sueño. Desde esa primera vez, lo había buscado en cada rincón de mi subconsciente. Cerraba los ojos con fuerza cada noche, con la esperanza de sentirlo otra vez, de encontrarme bajo su intensa mirada y cuerpo musculoso... bajo su control total. Sin embargo, mi búsqueda siempre terminaba en el oscuro y frío vacío de mi mente.
Algo en mí se resistía a aceptar que solo había sido un sueño. Había una conexión, un cordón invisible que me unía a él, y podía sentir que cada noche me acercaba un poco más hacia un destino que aún no lograba comprender del todo.
Cerré los ojos más fuerte, susurrando para mí misma:
⸺ Por favor, vuelve... vuelve.
Y ante esa súplica, algo cambió. El aire en la habitación se volvió denso, casi tangible. Un escalofrío recorrió mi espalda; y la frontera entre la lucidez y el sueño se desvaneció.