Luego de haber acabado el juego, de lo aburrida que estaba me quedé viendo hacía un punto fijo muy distraída. Valentina hablaba felizmente con Orlando y Mauricio guardaba sus cosas, la cancha ya estaba prácticamente vacía. Al notar que él me mira de reojo sonriendo, pongo los ojos en blanco y le doy la espalda cruzándome de brazos. Okey, pero ¿De dónde me salió ese lado tan caprichoso y malcriado?
— ¿Qué te pareció el juego?— Me toma desprevenida su voz ronca en mi oído y al sentir su respiración caliente en mi cuello, un ridículo cosquilleo se instala en mi estómago— Ni siquiera me has hablado desde que terminó. ¿Tan mal jugué?
Me volteo para que se quite y lo que ocasiono es que quedáramos mucho más cerca.
— No eres tan bueno como presumías.
— Te estás mintiendo a tí misma. Sabes que soy muy bueno.
— ¿Te puedes quitar?
— Estoy muy cómodo así.
— Yo no.
— ¿Ah no?— Trago grueso, aún seguía con los brazos cruzados cuando él me los separa para tomar espacio y meterse en el medio.
— No. Quítate de una vez.
— ¿Y esa educación, hermosa?
— ¿Qué pretendes? Te recuerdo que...— Y sin dejarme terminar, voltea los ojos alejándose tan solo un poco.
— No empieces.
— Si no quieres que te lo diga, no lo hagas, está mal.
— Bien si, puede que esté mal...
— ¿Entonces por qué lo haces?— Baja la cabeza riendo, entonces me vuelve a mirar pero esta vez intensificó la mirada.
— No has escuchado que tenemos que hacer lo que sentimos cuando lo sentimos, si no para qué vivimos?
— No cuando lo que sentimos está mal y afecta a demás personas.
— Los sentimientos reales nunca serán malos, las acciones e intenciones con la que lo demostramos puede que no sean las correctas, pero son válidas porque tal vez es la única manera que conocemos.
— ¿Y que es lo que tú sientes?— Se acerca aún más otra vez, cuando se escucha otras voces de lejos. Y un gritito familiar, retumba en mis oídos.
— ¿¡Que hacen!?— Volteamos al mismo tiempo y ahí estaba ella, con su bola de creídas y ridículas. Pongo los ojos en blanco— Mauricio, Linda se va a morir cuando se entere.
Mauricio salta desde donde estábamos y llega a la cancha. Yo reposo mi cabeza en mi mano izquierda y afinco mi brazo en el muro que está más o menos a la altura de mis pechos.
— No se va a enterar, porque tú no se lo vas a decir.
— Linda es mi amiga. Claro que lo sabrá.
— Si se lo dices, la vas a lastimar mucho.
— Tú la estás lastimando al estar con esa cualquiera— Intercambia una mirada conmigo, a lo cual yo le sonrío.
— "Esa" vale mucho más que tú.
— Maldita zo...— Y antes de que se acercara y siguiera, Mauricio la tomo de los brazos.
— Cálmate Isabel. No vas a armar un escándalo aquí.
— Suéltame.
— ¿Te vas a ir?
— ¡Que me sueltes!
— Solo si te vas.
— Ya!!!
— Dilo!
— Está bien, me voy. ¡¡Suéltame!!.— Mauricio lo hace y ella chasquea los dedos, haciendo que las otras robots la sigan hacia afuera. Me reacomodo en mi lugar para irme, ya estaba cansada de esto.
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Hasta mi último aliento
General Fiction"La venganza nunca fue una opción." Pero ¿Cómo entendemos de razones al perder injustamente a un ser querido en manos de un infeliz? Alonza Parno y Alejandro González perdieron a sus padres de una manera muy cruel e inesperada. Y esto ocasionará que...